Qué es el humo de tercera mano y por qué es tan peligroso
La mayoría de las personas conoce los riesgos que produce el consumo de tabaco en la salud, tanto a los fumadores como a los que los rodean y no fuman. El tabaco es una planta, cuyas hojas se aspiran, se mastican o fuman con el fin de obtener diversos efectos. El tabaco contiene una sustancia adictiva, la nicotina, y su humo contiene más de 7000 químicos de los cuales por lo menos un 1% de ellos provocan cáncer
Son diversos los riesgos de su consumo entre los cuales de acuerdo a su gravedad podemos enumerar:
- Problemas cardiovasculares, con la formación de coágulos y debilitamiento de la paredes de los vasos sanguíneos del cerebro, que pueden causar accidentes cerebrovasculares;
- Hipertensión arterial;
- Cáncer de pulmón, boca, laringe, garganta, esófago estómago;
- EPOC o asma severa;
- Problemas durante el embarazo como aborto espontáneo, parto prematuro o nacimiento de bebes con bajo peso;
- Pérdida de la vista por riesgo de degeneración macular.
Pero el consumo de tabaco no sólo afecta a quienes lo consumen, el tabaquismo pasivo causa daño a las personas que aspiran el humo de los consumidores, provocando en algunos casos:
- Enfermedades cardíacas;
- Cáncer de pulmón;
- Reacciones alérgicas en ojos, nariz o garganta;
- Ataques de asma;
- Síndrome de muerte súbita del lactante.
Pero a estos riesgos conocidos se les suma uno silencioso. Se trata del “humo de tercera mano”, un riesgo asociado al tabaquismo y desconocido por la mayoría de la gente.
El humo de primera mano es el que inhala el fumador. El de segunda es aquel al que está expuesto a un no fumador al compartir espacio con alguien que lo está haciendo, se trata de la combinación del humo del cigarrillo encendido junto al humo que exhala el fumador.
Ambos conceptos son conocidos por la mayoría de las personas, pero pocos saben que existe el de tercera generación o llamado “humo sin humo”, que está formado por los residuos de nicotina y otras sustancias químicas que quedan en las superficies interiores debido al humo del tabaco. Se trata de partículas mínimas que permanecen en distintas superficies y son absorbidas por la piel, el pelo, la ropa ingresando al organismo por inhalación o por la dermis.
Los no fumadores están expuestos a tener problemas de salud relacionados con el tabaco al inhalar, ingerir o tocar sustancias que contienen humo de tercera mano.
Este humo puede permanecer por mucho tiempo en las distintas superficies, sobre todo en las que no son higienizadas de manera frecuente, y también puede ser transportado por las personas, por lo que estas partículas pueden observarse en sitios donde habitan no fumadores. Estos efectos fueron observados tanto en adultos como en niños y adolescentes, e incluso en mascotas, siendo los más propensos a sufrirlos los niños pequeños y las mascotas, debido a su mayor proximidad con el piso. No se elimina al ventilar las habitaciones, abrir las ventanas, usar ventiladores o aire acondicionado.
El humo de tercera mano está asociado a un mayor riesgo de sufrir infecciones respiratorias, asma, alergias, ronquido, reflujo gástrico, hiperglucemia, hiperexcitabilidad y otros trastornos cognitivo-conductuales, además de complicaciones más graves. Por ello, se sabe que hoy no alcanza con espacios cerrados libres de humo para evitar los riesgos relacionados al consumo de tabaco, por lo que se incentiva a que los fumadores abandonen el hábito tan nocivo tanto para ellos como para quienes lo rodean .
