Colegio Isep: así funciona la página web donde se publicaron las amenazas
Las redes sociales y plataformas de uso público en la web se tornan en espacios comunes donde los riesgos cada vez son mayores. Los casos de escraches, difamación, difusión de la intimidad, bullying y hasta amenazas se multiplican bajo un manto de impunidad dada por el anonimato. La página web denominada "Bardoo" está en el centro de la escena luego de que un estudiante publicara una serie de amenazas contra sus compañeros que derivaron en la suspensión de clases y el inicio de una investigación policial.
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La suspensión de clases en el Instituto Superior de Enseñanza Privada (I.S.E.P.) motivada por una amenaza de bomba publicada en un sitio de internet desencadenó un fuerte operativo de seguridad por parte del ministerio de Seguridad y puso bajo la lupa posibles casos de bullying.
"Ayer a última hora fue a la Unidad Fiscal un directivo del colegio ISEP, dijo que había recibido amenazas a través de las redes sociales y que un alumno iba a traer armas de fuego. Por eso, empezamos a hacer un control a través de las áreas de Investigación y de Ciberdelito y descubrimos una página web llamada Bardoo en la que se realizan comentarios anónimos", contó el ministro de la cartera de seguridad, Raúl Levrino.
Lejos de ser una "picardía adolescente", las amenazas vertidas en las plataformas de uso público y las formas de hostigamiento anónimo pueden provocar consecuencias graves si no son advertidas y controladas a tiempo. En ocasiones, detrás de las amenazas se esconden casos de bullying o acoso escolar que no son observadas por las instituciones educativas.
"Me cansé de que me hicieran bullying por todo este tiempo en la secundaria, el lunes 30 de mayo sufrirán todas las consecuencias", escribió un joven en una plataforma de uso público que está siendo investigada por la justicia y agregó: "Solo esperen hasta el primer recreo a ver si soy tan 'fantasma'".
Al tomar conocimiento de la publicación, las autoridades del colegio I.S.E.P. activaron el protocolo y decidieron suspender las clases dando intervención al Ministerio de Seguridad de la provincia de Mendoza con el fin de garantizar la seguridad de toda la comunidad educativa.
La página web donde el autor de las amenazas publicó el contenido que está siendo investigado, es de uso público y para ser utilizada solamente requiere llenar un campo que no requiere de un registro exhaustivo de datos personales. A partir de ese momento, los usuarios tienen la posibilidad de publicar comentarios de manera anónima utilizando un seudónimo.
No es la primera vez que las plataformas de internet son utilizadas para realizar amenazas o escraches que luego terminan en tragedias. La masacre ocurrida en la escuela de Texas en Estados Unidos tuvo como preludio una publicación en Instagram por parte del agresor donde en su cuenta personal, mostraba las armas que había adquirido que luego serían utilizadas para terminar con la vida de 19 personas entre las que se encontraban niños de entre 9 y 11 años y dos maestras.
En el mes de noviembre se dieron a conocer una serie de cuentas en Instagram que aún se mantienen activas y forman parte de la cotidianeidad de millones de adolescentes que hacen uso de esa red social. Las mismas comienzan con la palabra "Confesiones" y son utilizadas para escrachar a jóvenes a través de la difusión de su intimidad. Los administradores de esas cuentas donde los adolescentes "se confiesan" son anónimos y las regulaciones de la popular red social parecieran no abarcar dichos contenidos.
Publicaciones que pueden derivar en grandes tragedias
El contenido de las publicaciones en sitios anónimos a las que acceden y de las que participan miles de adolescentes a lo largo y ancho del país se caracteriza por ser homofóbico, misógino, racista, inadecuado y peligroso. En muchos casos, los participantes se esconden detrás del anonimato y dan rienda suelta a una serie de publicaciones que pueden afectar de manera directa a sus pares generando un riesgo latente en toda la comunidad.
Las formas de acoso se van modificando a través del tiempo y las redes sociales se transforman en protagonistas de este flagelo, tanto para el señalamiento y escarnio público como para la denuncia o advertencia de una reacción que puede derivar en una tragedia.
Las redes sociales se convirtieron en un requisito del siglo XXI, al igual que una amplia galería en donde todo lo que se ve es la última tendencia, bonito y necesario. Un mundo complejo en el que el objetivo principal es mostrar la mejor cara de cada uno o, por el contrario, escrachar y denostar a otros impunemente amparados por el anonimato.

