Nueva Ley de Discapacidad: ¿qué cambios son necesarios?

Nueva Ley de Discapacidad: ¿qué cambios son necesarios?

Durante el mes de mayo se estarán realizando audiencias públicas a lo largo y ancho del país para conocer las necesidades de las personas con discapacidad y sus familias.

Candela Orrego

El presidente de la Nación planteó en la inauguración de sesiones la necesidad de que se trate una Nueva Ley de Discapacidad y para ello le otorgó a la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), la tarea de recopilar opiniones y sugerencias para el texto de esta nueva ley. La Consulta Federal hacia una Nueva Ley de Discapacidad inició el 21 de marzo y finalizó en la Región de Cuyo la semana pasada con la participación de más de 400 personas. Esta semana se estarán llevando a cabo en el Noreste del país y se darán por terminadas el 25 de mayo.

Según fuentes oficiales, la Nueva Ley de Discapacidad será "una ley de Derechos Humanos, con perspectiva de género, interseccional e intercultural, que se ampare en los lineamientos del Modelo Social que entiende a la persona primero como persona en el reconocimiento de sus derechos humanos, civiles, políticos y de libertades fundamentales". 

En Argentina existe la Ley N° 22.431 sobre el sistema de protección integral de los discapacitados, sancionada en 1981. En su época, esta ley fue ejemplar en la región y otorgó un marco para las personas con discapacidades pero para la actualidad, no es suficiente. Esta ley entiende a la persona con discapacidad como un sujeto de cuidado, desde una mirada médica y no como un sujeto de derecho, que es lo que se busca con la nueva ley.

De acuerdo a expertos en el tema, esta nueva ley es necesaria y es un gran paso que se estén llevando a cabo audiencias públicas en todo el país para saber qué es lo que las personas con discapacidades necesitan. A pesar de esto, no está claro cómo serán abordadas las opiniones y sugerencias dadas y tampoco qué abarca específicamente Alberto Fernández con esta ley.

Se estima que en Argentina 3 millones de personas tienen el Certificado Único de Discapacidad (CUD), pero este número no llegaría a cubrir ni a la mitad de la población con discapacidades. El CUD es un documento público válido en todo el país que permite ejercer los derechos y acceder a las prestaciones previstas en las leyes nacionales 22.431 y 24.901. El número actual de personas con discapacidades no existe ya que en el Censo 2022 no se registró ningún dato al respecto. 

Aún así, de acuerdo a datos relativamente "antiguos" del Indec, el 10,2% de la población argentina mayor de 6 años tiene algún tipo de discapacidad y la menor prevalencia corresponde a la población de 15 y 39 años (4,8%) y la mayor al grupo de 80 años y más (46,6%). Además, el porcentaje de hogares con al menos una persona con dificultad es el 25,3%. 

Dignidad de las personas con discapacidades

El Hospital Universitario Austral (HUA) realizó una jornada académica sobre "Persona, discapacidad, dignidad y potencialidades: Hacia una nueva ley de discapacidad", donde expertos en el tema explicaron desde varios puntos de vista las necesidades a cubrir con la nueva ley. 

“Una persona con una discapacidad no es una persona enferma, tiene una condición y si bien esa condición es inesperada nos pone en una situación de sentimientos ambivalentes que nos angustia y que tenemos que desconstruir entre todos”, comenzó diciendo Fernando Burgos, jefe de sección Ambulatoria de Pediatría de la HUA y coordinador de la clínica de síndrome de Down HUA.

Existen distintos tipos de discapacidades, pueden ser motrices o físicas, intelectuales, mentales, sensoriales o múltiples, pero siguen siendo personas con condiciones no personas enfermas recalcó el pediatra. Por ello, más allá del punto legal es necesario cambiar la perspectiva que las personas dentro de una sociedad tienen sobre las personas con discapacidades. 

Históricamente, desde Esparta y la antigua Roma, se creía que las personas con discapacidades eran castigadas por los dioses y ello hacía que se las vieran con un aspecto negativo, de inferioridad y que se desplace a aquellos que tenían una capacidad diferente. Esto continuó a lo largo de los siglos e inclusive hasta el día de hoy las personas con discapacidades tienen dificultades para encontrar empleo.

Los expertos hacen hincapié en poner el foco en la dignidad de la persona y no en su discapacidad, por ello en esta ley hay que buscar no solo la integración sino también la inclusión en todo sentido. Si bien las empresas admiten hasta casi un 5% de empleados con discapacidades no son todas las que jerarquizan por su preparación y potencialidad. 

Dificultades del día a día

Valeria Rocha es estudiante de Ingeniería informática, vive en Ciudad Autónoma de Buenos Aires y también utiliza silla de ruedas. Su principal complicación es para trasladarse. Si bien Capital Federal es una de las ciudades más accesibles en el país, presenta complicaciones para el traslado de una silla de ruedas, desde colectivos que no pueden bajar la rampa hasta ascensores que no funcionan en los subtes. 

"Me ha pasado que al sacar la rampa la misma se trabe y no se pueda volver a guardar, ocasionando que el resto de los pasajeros tengan que cambiar de colectivo. Y si las unidades cuentan con rampa manual, necesitas de otra persona que te ayude a utilizarla. Esto se traduce en que el transitar una discapacidad signifique depender de alguien para poder transitar por la ciudad. (...) En el caso de los subtes hay estaciones que cuentan con ascensor, pero esto no ocurre en todas o a veces no funcionan. Es decir que al viajar en subte tal vez podes bajar para tomarlo pero al llegar a tu destino te encontrás con el ascensor fuera de funcionamiento y tenes que hacer combinación para poder salir en otra estación alejándote de tu destino", explica Rocha. 

Respecto a los cambios que cree necesarios, la ingeniera afirma que más allá de una discapacidad o no, es necesario que se garantice que todas las personas puedan transitar libremente, desde adaptaciones edilicias hasta una señalización que indique si los locales están adaptados para personas con discapacidades. 

Además, a pesar de tener el CUD, Rocha se vio obligada a comprarse una rampa de aluminio para llevar consigo y así poder moverse sin depender de nadie ni nada. "Teniendo el CUD la ley dice que te deben cubrir el 100% de los elementos y prestaciones necesarios. Pero esto no siempre ocurre o hay que hacer trámites largos y presentar justificaciones. A veces hay que terminar recurriendo a amparos de salud para que cubran alguna prestación", explicó. 

Transitar una discapacidad significa depender de alguien para poder transitar por la ciudad

Respecto a la rampa que compró, funciona para ella pero no resuelve el problema de fondo. "(...) Pero son elementos caros a los que no todas las personas con discapacidad pueden acceder. Hay que tener en cuenta que solo alrededor de un 32% de las personas con discapacidad contamos con empleo, lo que dificulta aún más que se pueda acceder a elementos para mejorar tu calidad de vida", concluyó la ingeniera. 

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