El Domingo de Ramos, un renacer del teatro en la Edad Media
Los cristianos celebran en el Domingo de Ramos la entrada de Jesús a Jerusalén, que fue recibido en un contexto de alegría y saludado con ramos de olivo, que significan victoria y son un símbolo de homenaje. Este día da inicio a la Semana Santa.
En los Evangelios -libros que forman parte de la Biblia-, encontramos el relato de Jesús entrando en un burro a Jerusalén, lo cual nos da una imagen de humildad y sencillez (sería muy distinto entrar a caballo, dotando el escenario de poder y fuerza). En esos textos se cuenta, además, que una multitud comenzó a alabar a Dios, por todos los signos que habían visto en Jesús, y gritaban “Hosanna”, es decir, gloria.
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Un manuscrito encontrado en 1884 reveló que en el siglo IV conmemoraban, en la ciudad de Jerusalén, la entrada triunfal de Jesús. Una peregrina llamada Egeria relata en dicho manuscrito la procesión de aquella época: “Y ya, cuando comienza a ser la hora undécima (17 h), se lee aquel pasaje del Evangelio, cuando los niños con ramos y palmas salieron al encuentro del Señor diciendo: 'Bendito el que viene en el nombre del Señor'. A continuación, se levanta el obispo y todo el pueblo, se va a pie desde lo alto del Monte de los Olivos, marchando delante con himnos y antífonas, respondiendo siempre: 'Bendito el que viene en el nombre del Señor'”.
Era un momento de especial participación de niños y niñas, tal como expresa la peregrina en su manuscrito: “Todos los niños que hay por aquellos lugares, incluso los que no saben andar por su corta edad, van sobre los hombros de sus padres, llevando ramos, unos de palmas, y otros, ramas de olivo”.
Por otra parte, en Roma, la procesión de las palmas data del siglo XII, tal como se menciona en los libros romanos.
El Domingo de Ramos como un renacer teatral
Entre las celebraciones litúrgicas esta es la que más se acerca a una representación teatral. De hecho, fueron los "autos sacramentales" y los "misterios" (en los que se representaban distintos momentos de la vida de Jesús) los que dieron pie a un renacer del teatro en la Edad Media.
En esa época representar, por ejemplo, el Domingo de Ramos en las iglesias fue el modo de acercar la religión y la vida de Jesús al pueblo, que en general no sabía leer. Tal es así que, hasta la actualidad, quienes van a la misa ese día forman parte de la “obra”, ya que representan al pueblo de Jerusalén que recibió a Jesús (quien es interpretado por el sacerdote), saludándolo con los ramos de olivo. Es muy común que este momento inicial de la misa del Domingo de Ramos comience afuera del templo, en el atrio de la iglesia o en una pequeña procesión por las calles.
Ese día también se lee la Pasión de Jesús (cuando es arrestado) y si bien no es una actuación, de la lectura participan un narrador, el sacerdote (en el papel de Jesús) y otra persona (representando al pueblo).
Los ramos de olivo están en muchas casas, detrás de la puerta o en los crucifijos, en imágenes religiosas o altares hogareños. Simbolizan paz y resurrección, y la figura de Jesús como rey de la vida de quienes creen en él.