Hasta dos por familia: sigue el límite para llevar aceite y harina más barato

Hasta dos por familia: sigue el límite para llevar aceite y harina más barato

Los productos básicos son los que más se buscan en las góndolas de los supermercados. Hay quejas por las restricciones. Desde el sector comercial aseguran que no hay faltante de mercadería, sino que la inflación hace que la clientela necesite llevar varios artículos de una sola vez.

Zulema Usach

Zulema Usach

En la caja de un supermercado de Godoy Cruz, desde una de las líneas de caja comentan la situación mientras algunos clientes preparan sus bolsas, otros aguardan en la fila y, otro tanto, se acerca a preguntar. "Lo que pasa es que hay muchas quejas porque la gente dice que necesita llevar más de dos harinas o aceite económicos y la restricción es hasta dos por cada cliente", dice una empleada que es testigo del malestar que los consumidores presentan cada vez que van a pagar el ticket.

Los carteles que hoy es posible encontrar en las góndolas de los supermercados anunciando el máximo de compra posible (que es de dos por familia), tienen una explicación. Sucede que mientras la inflación sigue disparando los precios de la mercadería de marcas premium, la distancia con aquellos artículos de segundas marcas incluidas en el programa para poner un tope máximo a los valores, es cada vez mayor. Esto, explican desde los hipermercados y los almacenes, genera que las personas quieran llevan de a mucha cantidad de una sola vez. 

Es decir, si no existiese el control marcado por esa restricción de compra, la distribución de los productos sería dispareja. "Si liberamos todo a la venta, entonces habrá familias y propietarios de comercios que se llevarán grandes volúmenes de mercadería básica a menor precio y eso sería inequitativo para los que luego quieran comprar. Porque tarde o temprano, el producto tiene un límite", explica Rubén David, integrante de la familia que es dueña del híper Oscar David.

La realidad, explica el empresario, es que los artículos en los que más se siente la necesidad de limitar la compra es justamente, en la harina tres ceros (básica para fabricar el pan) y el aceite (otro producto que no puede faltar en la alacena). Asegura que hay otro problema de fondo en relación al contexto económico nacional actual que explica la necesidad de limitar la venta de esa mercadería básica. En ese sentido, David descarta que haya faltantes de mercadería y asegura que de hecho, las fábricas de origen están produciendo los mismos volúmenes que años anteriores.

El aceite más económico es el más buscado

La explicación, destaca, radica nada menos en los altos niveles inflacionarios que hacen que la población no acceda a comprar las otras marcas. Es decir, que la brecha de precios entre los productos de precios cuidados respecto al resto es cada vez mayor y por lo tanto, los clientes siempre van a seguir inclinándose por los mismos productos. El resultado final, detalla David, es que en realidad siempre esos productos van a volverse escasos en tanto y en cuanto las políticas aplicadas desde el Gobierno no redireccionen sus estrategias. 

Desde el sector de los almaceneros destacan que los aumentos de los precios en todo el país se han hecho sentir en los últimos días de manera agresiva. Algunos lácteos, indica Fernando Savore, presidente de la Asociación de Almaceneros de Buenos Aires, han incrementado sus precios 9%. "Y es así, uno nuevo todos los días. Comprar harina me implicó ir a pérdida y esto no pasa solo en el sector almacenero; ocurre también en los hipermercados", analiza Savore y detalla que en las reuniones que se han mantenido con las autoridades del Gobierno, se ha solicitado que los productos que se incluyan en el plan de precios cuidados tengan una alta rotación en el mercado.

Lo cierto es que frente a los consumidores finales, la realidad es compleja: hay quienes aseguran que a pesar de que sea posible conseguir harina tres ceros por 70 pesos o una botella de aceite por poco más de cien, el dinero cada vez alcanza menos. "En realidad, ya casi ni voy al súper porque no llego con el dinero. En nuestro caso, vamos planificando el día a día para cocinar. La mercadería está cada vez más inaccesible y solo nos limitamos a lo básico", cuenta María L (49), que es empleada pública con un sueldo fijo y cuenta con una importante antigüedad en su trabajo. "Así y todo, no llegamos a fin de mes", recalca como poniendo en su voz la de miles de familias argentinas que pese a dedicar muchas horas a trabajar, no llegan con lo justo. 

 

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