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El coronavirus podría transformarse en una “enfermedad común”

A medida de que pasa el tiempo, las personas van desarrollando cierta inmunidad al coronavirus, por lo que en un futuro no muy lejano podría tratarse de una “enfermedad común”.
Foto: Freepik
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Por Ray Blanco*

El COVID llegó para quedarse. En una encuesta de la empresa Nature realizada a principios del 2021, el 89% de los inmunólogos, investigadores de enfermedades infecciosas y virólogos encuestados afirmaron que es altamente probable que el SARS-CoV-2 se convierta en un virus endémico como la gripe o el resfriado común. En otras palabras, no se irá a ningún lado.

Según Nature “el fracaso en la erradicación del virus no significa que la muerte, la enfermedad o el aislamiento social vayan a continuar en las escalas vistas hasta ahora. El futuro dependerá en gran medida del tipo de inmunidad que adquieran las personas mediante la infección o la vacunación y de cómo evolucione el virus.”

“La gripe y los cuatro coronavirus humanos que causan los resfriados comunes también son endémicos: pero una combinación de vacunas anuales e inmunidad adquirida hace que las sociedades toleren las muertes y enfermedades estacionales que traen consigo sin necesidad de encierros, máscaras y distanciamiento social”, agregaron

Esto significa que probablemente empezaremos a ver al coronavirus como algo parecido a la gripe común que a la pandemia con carga política que se ve actualmente. La inmunidad de la población cambia. Casi todos los casos de gripe A, una cepa de gripe común hoy en día, son descendientes del virus de la gripe que ocurrió en 1918 que mató a más de 50 millones de personas.

No nos equivoquemos, la gripe mata a muchas personas mayores e inmunodeprimidas, aproximadamente 35.000 al año, pero tenemos la experiencia, las herramientas y la respuesta inmunitaria (críticamente) aprendida para aplacar la mayoría de los casos. Esto es lo que está ocurriendo actualmente con el COVID-19.

Molnupiravir, la increíble nueva píldora de Merck que se toma dos veces al día y que ha demostrado reducir a la mitad el riesgo de hospitalización y muerte, es otra pieza clave de este rompecabezas. Sin embargo, al igual que en el caso de la gripe, las vacunas estacionales serán un primer paso importante en el futuro.

Otra pieza clave del rompecabezas es la decisión de la FDA, (agencia del Gobierno de Estados Unidos responsable de la regulación de alimentos, medicamentos, cosméticos, aparatos médicos, productos biológicos y derivados sanguíneos) de permitir una estrategia de refuerzo «mixta». Recordemos que hay pruebas de que la combinación de una vacuna inicial con un mecanismo de acción con un refuerzo que tiene un mecanismo de acción diferente produce una inmunidad mejor y más prolongada.

Actualmente se está investigando en este ámbito, pero en algunos estudios más pequeños se ha demostrado que un refuerzo con un mecanismo de acción diferente reduce la aparición y la gravedad de los efectos secundarios, una de las principales razones por las que la gente retrasa o evita vacunarse.

A medida que se realicen más investigaciones en este sentido en los próximos meses, podría estimular la demanda de otras vacunas COVID. Esto significa que las acciones de empresas dedicadas a fabricar y diseñar vacunas de COVID-19 podrían tener un recorrido más largo de lo que los inversores prevén actualmente. Un recorrido que, en mi opinión, podría ser muy atractivo en el largo plazo.

*Especialista en inversiones tecnológicas.