El "relevo de oro": la oportunidad oculta en las pymes que nadie está mirando
Mientras miles de empresas rentables enfrentan el desafío de la sucesión, una nueva generación busca liderar sin empezar desde cero.
Muchas pymes argentinas ya hicieron lo más difícil: sobrevivir y ser rentables.
Archivo.Hay un punto ciego en la conversación emprendedora actual. Mientras la atención suele concentrarse en los unicornios tecnológicos que crecen a base de inversión y riesgo, en la economía real —la que sostiene empleo y actividad todos los días— hay un problema mucho más silencioso, pero también mucho más relevante: la sucesión en las pymes.
En Argentina y en América Latina sobran ejemplos de empresas que hicieron lo más difícil. Sobrevivieron a contextos inestables, construyeron una marca, desarrollaron clientes y lograron algo que no es menor: generar flujo de caja de manera consistente. Pero muchas de esas empresas hoy están frente a un límite.
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La trampa de la sucesión cuando el problema no es el negocio. El problema no es operativo, es estructural. Muchos fundadores están llegando a la edad de retiro sin un plan claro de continuidad. Y el recambio generacional, en la práctica, no siempre funciona. Veamos:
- Hijos que eligen otros caminos, o empresas demasiado dependientes del dueño, donde sin esa figura el valor empieza a diluirse.
Cuando esto no se resuelve a tiempo, lo que sigue es previsible, el negocio se estanca, pierde dinamismo o se vende en condiciones subóptimas. Y ahí no pierde solo el dueño. Pierde valor toda la economía.
El fin del mito de la startup: el talento empieza a mirar distinto. En paralelo, hay otro cambio igual de relevante, pero menos visible. Una nueva generación de profesionales —muchos con MBA, experiencia en consultoría, finanzas o grandes empresas— empieza a cuestionar el camino tradicional. La carrera corporativa ya no seduce como antes. Y la startup desde cero, con todo su riesgo, tampoco es para todos.
Entonces aparece una alternativa más racional, no empezar de cero, sino construir sobre algo que ya funciona. Ahí entra el Entrepreneurship Through Acquisition (ETA). En términos simples, en lugar de crear una empresa, se compra una que ya existe… y se la lleva al siguiente nivel. El vehículo más utilizado para esto son los search funds.
Search Funds: menos épica, más gestión
No es un concepto nuevo ni una moda. Es un modelo probado, estudiado en instituciones como Stanford Graduate School of Business y IESE Business School, que viene creciendo de forma sostenida en todo el mundo.
¿Cómo funciona en la práctica?
- El vehículo: un emprendedor (o una dupla) levanta capital para dedicarse a buscar una empresa.
- La tesis: no buscan startups, buscan negocios “aburridos” pero sólidos —servicios B2B, logística, industria, salud— con ingresos estables.
- La ejecución: una vez adquirida la empresa, el emprendedor pasa a liderarla.
- El foco: ordenar, profesionalizar, mejorar procesos y escalar.
No se trata de reinventar el negocio, sino de gestionarlo mejor. Los números ayudan a entender por qué el modelo gana terreno. En mercados desarrollados, los search funds han mostrado retornos promedio cercanos a 4,5 veces la inversión, con tasas internas de retorno superiores al 30%.
Pero más allá de los números, lo importante es otra cosa, funciona porque resuelve un problema real. ¿Por qué este modelo encaja especialmente en Argentina? En el contexto local y regional, hay varias razones que explican su potencial.
Valuaciones más accesibles
En mercados con restricciones de financiamiento, muchas pymes se venden a múltiplos más razonables que en economías desarrolladas. Eso abre oportunidades.
Brecha de gestión
Muchas empresas son rentables, pero podrían ser mucho más eficientes. Ahí es donde entra el valor de la profesionalización.
Dependencia del dueño
En muchos casos, el negocio funciona “gracias a” la persona, no al sistema. Ordenar eso genera valor inmediato.
Continuidad del legado
Para el empresario que se retira, esto no es solo una venta. Es una transición. El que entra necesita que la empresa crezca, no que desaparezca.
El verdadero cambio de fondo
Lo interesante de este fenómeno es que obliga a replantear qué entendemos por emprender. Durante años, la narrativa estuvo dominada por la idea de crear algo nuevo. Pero en economías como la argentina, muchas veces el mayor valor no está en lo que falta, sino en lo que ya existe… pero necesita mejor gestión. Hay empresas buenas que necesitan continuidad. Y hay talento preparado que quiere liderar. El desafío es conectar esos dos mundos.
Una idea final
Muchas pymes argentinas ya hicieron lo más difícil: sobrevivir y ser rentables. Eso vale mucho. El riesgo hoy no está solo en el contexto económico. Está en qué pasa después. Y ahí aparece esta oportunidad. Porque, a veces, emprender no es empezar de cero. Es tomar algo que ya funciona… y hacerlo crecer mejor.
* Luis Molouny, Socio Director de Ascent.




