Detrás de bambalinas: el reencuentro con el amor por Vendimia
Antes de que "Milagro del Vino Nuevo" volviera a dar vida al Teatro Griego Frank Romero Day, ellos ya estaban con todos los preparativos listos para agudizar talentos y reencontrarse con su amor de siempre: la Fiesta Nacional de la Vendimia. Mientras el latir del pueblo una vez más se hace sentir desde las gradas, los preparativos detrás de las bambalinas no dan lugar a respiro.
Con aguja e hilo en mano, puntada tras puntada, el equipo de vestuario trabaja para que nada falle a la hora de vestir a bailarines, actores y actrices. Con un largo lienzo en mano, un grupo de mujeres cose a mano una de las piezas que será utilizada para ilustrar una de las escenas del espectáculo que por estas horas ha convocado a miles de mendocinos y turistas nacionales y extranjeros. Carina Veñalver y Enzo Castro, forman parte del grupo dedicado a reparar aquellas piezas que quedaron averiadas en los ensayos previos. "Es la primera vez que participo de la Vendimia, Estoy feliz porque el tema del vestuario es lo que me apasiona", dice el joven que ha llegado al Teatro Griego desde San Martín.
Mientras el grupo refuerza costuras y remienda coloridos trajes de acróbatas, Adriana Guerra, que lleva en sus espaldas 29 Vendimias, se prepara con su equipo de bailarinas para dejar lo mejor de sí en el escenario. "Hace diez años que trabajamos en Vendimia y sentimos este momento de una manera muy especial porque después de dos años de no participar, este es nuestra oportunidad para reencontrarnos con nuestro amor, que es la Vendimia", comenta Adriana, que está sentada junto a una parte de las 18 jóvenes con discapacidad que brindarán un homenaje al folclore, al ritmo de cuecas, zambas y gatos. "Estoy feliz, muy feliz", expresa una de ellas.
A medida que el ritmo de batucadas y grupos que llegaron desde todos los rincones de la provincia para apoyar a su representante se ubican delante del escenario, un grupo de utileros acomoda grandes jarrones y enormes piezas que simularán una campestre despensa típica de una casona rural. "Estamos felices de estar nuevamente trabajando en Vendimia, Es algo así como un sueño que pensamos que no se iba a cumplir", dice Verónica Raya (34), mientras busca un sitio junto a su familia entre las gradas.


