ver más

Dictadura estética: 9 de cada 10 mujeres están incómodas con su cuerpo

"Me sentí muy fea durante toda mi estadía en Argentina", dijo Catalina Singer luego de visitar a su familia en Córdoba. Vive en España y sus impresiones tras estar en Argentina dejaron al descubierto la dictadura de la imagen. Su breve análisis se viralizó tanto como los estereotipos que denuncia.

“Siento que los estándares estéticos allá son la dictadura”, escribió desde España Catalina Singer. Tiene 39 años y por el relato su aspecto físico no es un problema en su rutina. Por eso le llamó la atención el peso de las miradas acá.  

"Me sentí fea" podría estar haciendo alusión a algo personal. Pero la catarata de respuestas de mujeres sintiéndose identificadas evidentemente da cuenta de que su sensación está marcando un problema de la sociedad. "Mucho empoderamiento mucho progresismo pero ser gorda sigue siendo el pecado original en Argentina. O tener mal el pelo. Y ahora se sumó el mambo de las uñas y pieles perfectas", comentó alguien. 

"Me sentí fea" podría ser un problema universal -puede que lo sea- pero ella agrega una nota: durante toda mi estadía en Argentina. No pasa en todos lados. Nuevamente, las respuestas al tuit refuerzan la idea: "Una vez una amiga que creció en el exterior me dijo 'no sabía que era gorda hasta que me mudé a Argentina'", dijo alguien. Como ese comentario hay más. Parece que la mirada sobre la estética es más fuerte en Argentina que en otros países. 

"No hay un cambio de las argentinas en la relación con su imagen", sentencia Lala Pasquinelli, creadora de Mujeres que no fueron tapa (MQNFT). Desde hace 7 años trabaja intensamente en romper estereotipos que se replican en medios de comunicación, campañas publicitarias y charlas cotidianas. "Hay feminismos desde los que se viene intentando poner el tema en cuestión. Tuvimos una gran conquista que fue la Ley de Talles, pero no se aplica y va a ser muy difícil que se aplique. No creo que haya habido una mejora en la relación de las argentinas con su imagen. Una encuesta reciente dice que 9 de cada 10 mujeres se sienten incómodas con su cuerpo o no están conformes con su apariencia física", explica. 

Pasquinelli manifiesta su preocupación: "Quizás está peor. Lo podemos ver en las generaciones más jóvenes, me refiero a las infancias. La bulimia y la anoréxica no para de crecer en niñas y niños cada vez más pequeños. También aumenta el bullying, la violencia que se ejerce sobre mujeres de todas las edades por no encajar en el ideal de belleza que es lo que nos convierte en 'buenas y obedientes' mujeres". 

Según datos de Inadi, la obesidad ocupa el segundo motivo más frecuente de estigmatización. Y esto puede tener impacto directo en la salud. "El estigma también propicia la aparición de trastornos de la alimentación, como el trastorno por atracón, bulimia o anorexia”, señala el presidente de la Sociedad Argentina de Cirugía de la Obesidad, Pedro Martínez Duartez. No es extraño, entonces, que los desórdenes alimenticios que nombra Pasquinelli, aparezcan como una preocupación en respuesta al comentario de Catalina. "Los estándares estéticos en Argentina son una dictadura total. Y somos número 3 en ranking mundial de anorexia y bulimia. Las mujeres nos sentimos feas y no adecuadas y los hombres se creen con derecho a opinar, seleccionar y juzgar cuerpos femeninos". 

Opinar de cuerpos ajenos no debería ser lo normal y por eso desde MQNFT llaman a la acción

El derecho a opinar sobre los cuerpos ajenos no es algo menor para Pasquinelli. De hecho, desde MQNFT están trabajando en una campaña de "pedagogías del cuidado entre nosotras y hacia nosotras mismas". La misma busca aumentar el compromiso para "intervenir cuando se hacen comentarios sobre los cuerpos, especialmente cuando son cuerpos de niñas o niños que ni siquiera pueden defenderse. Necesitamos transformar nuestro dialogo interno y dejar de consumir todo el tiempo cuerpos que no se nos parecen y un relato de la felicidad que tiene que ver con encarnar esos cuerpos delgados, jóvenes, blancos, etc. y son imposibles. Parece que lo único que podemos dar las mujeres es belleza. Si no empezamos a cuestionar eso, difícilmente esa brecha se pueda achicar", expresa. Habla de la importancia de pasar a la acción y por eso la intervención es clave. 

Recientemente, desde MQNFT lanzaron la campaña "Hermana, soltá la panza". "Creo que hay distintas capas y momentos. El ideal de belleza para las mujeres es constitutivo de la identidad. Modela nuestros gestos: exige una gestualidad amable, sumisa, infantilizada, ingenua, exige que ocupemos poco espacio, que nos callemos la boca, modela nuestro tiempo, nos educa en que nuestro tiempo no vale nada. Modela nuestra vida de punta a punta de forma muy sutil y eficiente. Encajar o no ahí es lo que determina si seremos aceptadas, queridas, tener un trabajo, ser reconocidas, no ser violentadas. Entonces para muchas rebelarse a ese ideal de belleza tiene un costo muy grande", explica.

"Hay una fantasía de que las nuevas generaciones van a poder liberar sus cuerpos", dice y agrega que si bien sí hubo avances en lo que respecta a la identidad sexual, "pero en ideales de belleza, tenemos que saber que las niñas y adolescentes la están pasando peor de lo que la pasábamos a esa edad". 

"Me sentí fea". Catalina Singer tiene 39 años. Es argentina, pero lleva años viviendo en Barcelona. De visita en el país, se sorprendió con la dictadura estética. 

Las respuestas fueron múltiples. Muchas haciendo referencia a la delgadez como valor y a la juventud como algo preciado. "Durante la pandemia dejé de teñirme. Tengo bastantes canas, pero no no tengo el pelo gris aún. Me costó muchísimo, ¡y tengo 55 años! Se supone que tengo que tener mi color de pelo, o volverme rubia. El 80% de amigas de mi edad se volvieron rubias", comentaba alguien a quien Catalina les respondió que ella notó sus canas por los comentarios que le hicieron durante el mes que estuvo en Córdoba porque "en Barcelona no importa". 

No se trata simplemente de una cuestión de autopercepción o autoestima, como algunos señalan en sus respuestas al tuit de Catalina. Sino que hay algo social que se pone en juego. Según Pasquinelli, para salir de esa dictadura estética hace falta un trabajo personal y colectivo. "Se necesitan acciones responsables. Entender el costo y le beneficio del proceso. La distancia que hay entre la corrección política en estos temas y lo que realmente se lega a materializar es bastante grande. Se ve mucho lo que llamo 'el modelo Benetton': te pongo en la publicidad una modelo gorda, pero después no hay talles para mujeres que tengan esos cuerpos. O como en los desfiles que vemos a mujeres con discapacidad, una gorda, una negra como si eso viniera a decir que algo ya cambió. Pero lo cierto es que si no encajás en el ideal de belleza de la mujer joven, blanca delgada, de pelo largo, lacio, semi desnuda, no sos una buena mujer. Es muy difícil en esta sociedad en la que además todos los discursos que cosifican a las mujeres no sólo no decrecen sino que van en aumento", remata.