Hermana, soltá la panza: cuerpos reales vs. operativo bikini

Hermana, soltá la panza: cuerpos reales vs. operativo bikini

La iniciativa tiene como objetivo plasmar en las redes los cuerpos reales de las mujeres, en contraposición con las publicidades que hablan de "llegar al verano" mediante el "operativo bikini". La campaña ha provocado respuestas liberadoras de mujeres que compartieron sus fotos en redes sociales.

Giza Almirón

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“El mandato de belleza es uno de los que modela más silenciosa y eficientemente la identidad de la vida de las mujeres”, afirma Lala Pasquinelli. Esta artista visual fundó Mujeres que no fueron tapa, un proyecto de artivismo, con el fin de cuestionar los estereotipos de género y las consecuencias que esto trae para la sociedad, especialmente para las mujeres. A partir de ahí, surgió la iniciativa Hermana, soltá la panza, como una excusa, tal como dice la artista, para seguir hablando del ideal de belleza en el que el género femenino debe encajar.

Lala cuenta cómo surgió la campaña Hermana, soltá la panza: “A partir de septiembre, cada año arrancan estas publicidades de centros de estética, gimnasios, cirujanos plásticos, empresas farmacéuticas que venden pastillas para adelgazar, todas las industrias que se alimentan y enriquecen gracias a la vergüenza de las mujeres. Qué hay que hacer para llegar al verano y el operativo bikini: que tenés que editar tu cuerpo para entrar en una malla y no al revés”. En este marco, se decidió lanzar un contraoperativo con el objetivo de erradicar el hecho de que solo algunos cuerpos pueden encajar en el ideal de belleza. El fin es que todas las mujeres puedan disfrutar de meterse al agua, hacer ejercicio o caminar por la calle estando cómodas, sin tener que pensar en qué ropa vestir o cómo las van a mirar.

"Donde te aman, no tenés que andar metiendo panza" #HermanaSoltáLaPanza

“Queremos cuestionar esto y volver a la idea de que todos los cuerpos son válidos. Esta construcción del ideal de belleza nos violenta”, declara la artista. Se la podría tildar de reacción antisistémica, pero esto permite también “abrir conversación de qué nos roba este ideal de belleza por el que todas estamos atravesadas: tiempo, plata, voz, posibilidad de ocupar los espacios material y simbólicamente; nos roba en términos de disfrute, goce, amor, recibir afecto. Tiene consecuencias muy dañinas”. Esto también imprime una vergüenza estructural con la que viven las mujeres en relación a su cuerpo, “que nos impide ser, aparecer, mostrar lo que tenemos, existir, decir lo que pensamos, porque siempre la mirada está puesta en que no somos suficientes, en qué van a decir”, dice Lala.

Si bien el hashtag #HermanaSoltáLaPanza lo vienen usando desde 2018, lo distinto este año fue la invitación a que las mujeres mandaran “imágenes de sus cuerpos e historias en relación a sus panzas para hackear esa hegemonía visual de cuerpos tan reducidos, tan blancos”. La idea original fue, entonces, “empezar a poner en las redes nuestros cuerpos, los de todas nosotras”, cuenta Lala, en contraposición con “la imagen de la felicidad en escenarios donde suceden cosas hermosas, en situaciones de amor y afectividad; escenas de consumo de cosas que supuestamente nos van a hacer felices”.

Y la campaña, sin duda, está en su mejor momento, ya que hubo miles de reacciones en las redes sociales, con mensajes liberadores y esperanzadores de distintas mujeres agradeciendo la posibilidad de mostrar sus cuerpos “no ideales”. A propósito de esto, Lala dice: “Lo que más me emociona son los mensajes como por ejemplo ‘Es la primera vez que veo cuerpos como el mío’, ‘No sabía que había panzas como la mía’, ‘Me siento mejor después de ver cuerpos como el mío porque me doy cuenta de que no estoy fallada’”. Son mujeres encontrándose en otros cuerpos, tal como expresa la artista.

Experimentar la opresión, el mandato del deber ser corporal, la vergüenza de tener tal o cual aspecto afectan significativamente la vida de miles de mujeres y lo que esta campaña pretende es poder cuestionarlo, “registrar esa pequeña libertad que vamos ganando y expandirla a otros territorios de nuestra vida”. Esta afirmación de Lala surge a partir de mensajes que han recibido, como “Este verano, gracias a la campaña, me voy a poner una bikini”, “Ayer fui al gimnasio y me puse unas calzas cortas porque me moría de calor y nunca me había animado” o “Me puse un top para salir a correr”.

Soltar la panza es lo opuesto de esconder la panza y eso es lo que busca esta campaña, que las mujeres puedan verse a sí mismas como son, sin paradigmas que las censuren; que puedan disfrutar de ser como son, sin miradas que las repriman. “Algo se relaja cuando te das cuenta de que no sos una falla del sistema, sino que lo que está fallado es el sistema. La idea es que podamos encontrar este territorio de libertad, de goce con nuestro cuerpo, sabiendo que es algo que va y viene”, sentencia Lala, quien está atravesando un muy buen verano: “Habitar por primera vez algo de esa libertad, para mí tiene una potencia infinita. El objetivo ya está logrado, todo lo demás que pase está buenísimo y lo seguimos empujando”.

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