Arte y activismo

Craftivism: el arte como herramienta para hacer la revolución

Existen muchas maneras de manifestarse: con carteles y pancartas, con bombos y platillos, realizando marchas e incluso con huelgas de hambre. Y en ese contexto, hacer activismo con arte es un acto revolucionario.

Candela Orrego domingo, 20 de marzo de 2022 · 09:03 hs
Craftivism: el arte como herramienta para hacer la revolución
Foto: Instagram / @hilosfuertes

Craftivism es la conjunción de dos palabras en inglés, craft y activism. La primera puede traducirse al español como artesanía u oficio, y la segunda es activismo. Juntas, forman una expresión que define a un movimiento artístico muy amplio que pareciera no tener límites sino que se construye en forma original en cada creación. Las artesanías u oficios pueden ser varios, desde pintura en cerámica o en un lienzo hasta la construcción de un objeto. Los craftivistas también se manifiestan a través del tejido, el bordado o cualquier otra expresión artística que sirva para visibilizar un problema en la sociedad. 

En Argentina este término es muy poco utilizado, a pesar de que muchos proyectos podrían estar incluidos en la tendencia. Una referente de esta forma de activismo es en Argentina es Gugui Cebey, diseñadora textil y profesora en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA.

Cebey estudió e investigó movimientos artísticos del exterior y así es como un día llegó a este término acuñado por Betsy Greer, autora del libro “Craftivism: El arte de craft y activismo”. Greer veía injusticias en todas partes pero eso no la desanimó, por el contrario, pensó cómo nuestros talentos pueden cambiar el mundo. Y así comenzó con este movimiento. 

Exposición de Betsy Greer visibilizando a los inmigrantes en MODA en Atlanta.

“Al final de la carrera empecé a trabajar en un emprendimiento propio en el que trabajaba con textil reciclado y recuperado, sobrantes de fábricas, ropa vieja... Cosas que la gente ya no quería y fueran textiles caían en mi taller”, cuenta Cebey. De esta manera, comenzó con un emprendimiento con el que seguiría por 9 años hasta que sintió la necesidad de recorrer otros campos del mundo del arte. Continuó leyendo e investigando, relacionándose con artistas del extranjero y trayendo al país todos estos conocimientos. 

Cebey afirma que ahora estamos en un contexto que promueve hablar de temas como la contaminación y la sustentabilidad. “Se ve un cambio fuerte en estos últimos 10 años. Hace una década decías la palabra reciclado y la gente te decía ‘¡Uy! Qué asco’ porque pensaban que era basura orgánica. Ahora entendemos que hay una basura que es orgánica, una basura que es reciclable, y que hay incluso desechos que son reutilizables. Hay muchos más conceptos y mucha más información”, agrega. 

Vómitopurgante obra con materiales reciclados por Gugui Cebey.

El movimiento de craftivism encierra varios proyectos de feminismo, contaminación y proteccionismo, como el de las hermanas Margaret y Christine Wertheim, cuyo proyecto involucró tejer en crochet decenas de corales gigantes para visibilizar el problema de cómo el cambio climático afecta a la vida marina y en particular a los arrecifes de coral. No es casualidad que hayan elegido esta forma de manifestarse, sino que tiene un sentido y un propósito: “Al insistir en el valor del hecho a mano, el proyecto de Arrecifes de coral de crochet hace una declaración sobre la historia y la importancia del material trabajado en perspectivas de la supervivencia humana”, explica Cebey.

Parte de la exhibición de las hermanas Wertheim.

Estas prácticas como el bordado o tejido fueron consideradas por siglos como artes menores y por eso el activismo a través de estos métodos cobra tanto valor. Según Cebey, el textil “se merece un lugar prominente en el mundo del arte” justamente porque nunca lo tuvo y nunca lo tuvo porque está relacionado con lo que se considera el mundo de lo “femenino”.

Las feministas también han utilizado herramientas como el bordado para manifestar y promover sus ideas. En redes sociales muchas mujeres compartieron sus obras para el Día internacional de la mujer con mensajes de protesta. 

Bordado de Daniela Román. Crédito: @thechangata

En resumen, están siendo revalorizadas estas prácticas milenarias pero dándoles otro sentido, no como un hobby -que también puede serlo- sino, como dice Cebey, como un lenguaje para expresar y también para valorar lo que hace el otro con las manos, ya que son todos métodos que llevan mucho esfuerzo, tiempo y dedicación.

Bordado de Hilos fuertes. Crédito: @hilosfuertes
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