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Agua desaprovechada: el panorama devastador que impacta en las fincas

La falta de inversión a lo largo de los años para mejorar la red de distribución es uno de los factores que más preocupa a los pequeños y medianos productores. Aseguran que solo se aprovecha el 35% del agua en las zonas irrigadas. Piden que se concrete un proyecto para renovar la red.
Las zonas de finca en Mendoza necesitan cambiar su paradigma de riego Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
Las zonas de finca en Mendoza necesitan cambiar su paradigma de riego Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

La advertencia no es nueva, aunque surge cada vez que se pone el foco en la calidad y cantidad de la producción agrícola local: si Mendoza no logra renovar y actualizar su red de distribución de agua hacia las fincas pequeñas y medianas, la matriz económica seguirá decreciendo. Ocurre que no solo son la sequía, el granizo, las heladas tardías o el exceso de lluvias en épocas poco habituales, aquellos factores que se plantean como una amenaza para los pequeños y medianos productores frutihortícolas de la provincia.

La falta de infraestructura, la escasez de planes a largo plazo para lograr un regadío más efectivo y equitativo se suman entre los problemas de fondo que impiden generar nuevas posibilidades de mitigación frente a las actuales problemáticas. En ese sentido desde la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas argentinas (Acovi) han alertado sobre esta situación y de hecho aseguran sus autoridades que desde hace tiempo se encuentran trabajando en un proyecto clave para poder lograr que los productores intermedios cuenten con posibilidades reales para mejorar su red de riego dentro de sus fincas. Lo cierto es que en el fondo, la puesta en práctica de la propuesta integral de la entidad dependerá en última instancia de una decisión política, que debe tomar el Estado mendocino. “Es un tema que debe tratarse desde la agenda pública. Creemos que debe haber un plan de inversiones con sistemas de flexibilización para el sector, de manera que sea posible seguir invirtiendo de manera más significativa”, aclara Nicolás Vicchi, subgerente de Acovi.

Destaca que de manera urgente se debe lograr establecer un programa que permita avanzar en la impermeabilización de cauces para luego avanzar en la construcción de reservorios de agua. Con esas dos premisas como base, aclara Vicchi, el sistema de riego en las zonas de cultivo comenzaría a pasar de tener un formato “de oferta” a uno “de demanda”. Esto equivaldría, en líneas generales, a evitar que el recurso hídrico se siga perdiendo en la red, pero además permitiría que se empiece a dejar de lado el riego por manto (menos efectivo y más costoso) para lograr que el riego por goteo sea una modalidad excluyente en las fincas pequeñas y medianas y no solo sea una opción para las grandes compañías.

Un plan para actualizar el sistema

Daniel Massi es ingeniero y coordinador de la comisión hídrica de Acovi. Aclara que el año pasado, desde la entidad trabajaron en el proyecto junto a referentes del sector agrícola para poder comenzar a plantear una flexibilización de dotaciones de agua para riego superficial. Massi destaca que es fundamental que la provincia comience a dejar de lado el antiguo modelo de riego tradicional, a través de cauces de tierra, que distribuyen el recurso hídrico a través de los turnos.

“La idea es poder pasar de sistemas de turnos rígidos para lograr que el agua comience a circular a demanda. Este modelo ya ha quedado muy desactualizado y lleva a que se desaproveche gran cantidad de agua, porque las fincas tienen mucha agua de golpe. La tierra se inunda y eso también le hace mal a la planta. Pero además ocurre que puede pasar mucho tiempo hasta que nuevamente el agua circula. En ese período, la viña también sufre un gran deterioro por escasez de riego”, explica el profesional.

"Chau" al riego por manto

Massi detalla que en la actualidad, el sector vitivinícola de Mendoza presenta numerosos desafíos, entre los cuales el principal es el relacionado a infraestructura. “Hay campos donde se riega todavía por manto. Lo cierto es que esto provoca que el agua se pierda en los cauces de tierra, pero además la arena, el ripio y las malezas colaboran a esa pérdida hídrica”, aclara y fundamenta su análisis con datos precisos: asegura que solo el 35% del agua que circula desde lo alto hacia las zonas cultivadas de la provincia es aprovechada para el riego. El resto, aclara el ingeniero, se pierde en el camino.

El segundo aspecto a resolver es el de la forma en que se paga el recurso. Sería importante que se implemente un consumo de agua medido, con un sistema de aforo, de manera que sea posible  regular la distribución del agua de manera más equitativa. Pero además, aclara Massi, es muy necesario que exista una mejor regulación de las estaciones de distribución del agua para riego. “Hay mucha dejadez y poca inversión por un lado, y mucho desconocimiento y desconfianza por el oro”, aclara Massi al mencionar su visión desde el lado de las autoridades y los productores respectivamente. “Lo que se necesita es un cambio cultural de fondo respecto de la administración del agua”, recalca.

Reservar agua para que no falte

Entre los lineamientos del plan que ha promovido la entidad, figura la existencia de reservorios de agua (piletones a modo de represa) que se ubicarían en las bocas de retención del recurso hídrico que estarían conectadas a las hijuelas de cada sector de regadío. De este modo entonces, sería posible aprovechar al máximo el agua de las lluvias para luego poder distribuirla en los campos a medida que se requiera, según la etapa del crecimiento de la vid. “Este modelo además, ayudaría a entregar el agua cuando el cultivo lo necesita”, explica Massi y detalla que el proyecto ya fue presentado en distintas reuniones que se mantuvieron durante 2021 con representantes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, el Departamento General de Irrigación y el Foro Argentino del Agua. También se avanzó, detalla Massi, con intercambios con la Global Water Partnership (GWP) o Asociación Mundial para el Agua para poder investigar las líneas de financiamiento externo a las que se podría apelar para avanzar en el proyecto.

Experiencias ejemplificadoras

Desde Acovi sostienen que Mendoza se ha quedado muy por detrás en cuanto a su capacidad de producción vitivinícola en comparación con otros países del mundo que presentan condiciones climáticas similares. En ese sentido, Massi detalla que para llegar a esta conclusión se han realizado conferencias con organismos internacionales de manera de conocer cómo se trabaja el aprovechamiento del agua.

 “California, Israel, el sur de Francia y en todos los sitios donde el agua es escasa, ya cuentan con alto nivel de producción gracias al aprovechamiento del recurso hídrico logrado mediante la implementación de nuevas tecnologías”, aclara y detalla que en realidad se dice que la agricultura de esta era no es eficiente porque en realidad el aprovechamiento del agua no es eficiente. “La escasez de agua hace que se pierda mucha producción. En realidad esto se podría revertir con fondos que ya tiene la provincia”, dice Massi y compara que una reforma integral en el sistema de aprovechamiento hídrico podría ser un buen destino del dinero de Mendoza en el caso que no prosperar el proyecto Portezuelo del Viento. “Sería el plan B de Portezuelo”, comenta Massi y detalla que hacia una etapa más avanzada del plan general, sería necesario avanzar en un proyecto que distribuya el agua por medio de tuberías.