Maestras integradoras: cuál es su misión y por qué es un desafío encontrarlas
Una tarea poco conocida en la sociedad es la que realizan las maestras integradoras porque quizás nunca la necesitamos o porque no conocemos a nadie que haya necesitado ese acompañamiento. Las maestras integradoras son psicólogas, psicopedagogas o profesoras de educación especial que acompañan a chicos que necesitan apoyo.
“El trabajo de integración no cambió a lo largo de los años aunque sí se fue haciendo más específico dependiendo de cada caso. Implica acompañar al niño o niña en lo que necesite. Algunos precisan integradoras que pongan más el cuerpo, en otros casos hay que armar más adecuaciones con los contenidos o con las las explicaciones que uno le da para que resuelva algún ejercicio”, cuenta Micaela Said, licenciada en Psicopedagogía y co-directora de Surcos.
En Argentina se promulgó en 1997 la Ley 24.901, que establece un “sistema de prestaciones básicas de atención integral a favor de las personas con discapacidad, contemplando acciones de prevención, asistencia, promoción y protección, con el objeto de brindarles una cobertura integral a sus necesidades y requerimientos”.
El trabajo de la maestra integradora tiene como fin que el niño tome las herramientas necesarias y que, en un momento, pueda soltar valerse por sí mismo. “La idea final de una inclusión escolar es que no la tenga más. Es como la idea principal y final, uno trabaja para que el niño no necesite más la ayuda. Y me parece que se trata de eso, que es que el niño pase a ser uno más. Y yo siempre suelo pensar al docente integrador o al profesional integrador como un bastón. Es un bastón que uno puede necesitar durante un tiempo y luego no más”, explica Said.
Cómo cada persona es diferente, los planes se crean para cada caso en base a las necesidades especiales del chico. La maestra integradora no es elegida al azar sino en base a sus capacidades para abordar las necesidades del niño, ya que no hay “una receta mágica” que funcione para todos por igual, sino todo lo contrario, para cada uno se desarrolla un plan pedagógico especial. Pueden surgir dificultades en el proceso, pero Said resalta que lo principal en una inclusión escolar es hacer un buen vínculo con la docente y con el personal del colegio. “Tenés escuelas más abiertas a recibirte o menos abiertas, en cada una tenés que ir haciéndote como el lugar. Ahora, en este contexto nuestro, después de tanto tiempo recorrido en inclusión escolar y tantas escuelas con programas de inclusión, está mucho más abierta la mirada. Al principio era más complicado insertarse”, recalca la psicopedagoga.
¿Cómo están reguladas las maestras integradoras?
A principios de los 2000 la integración recién estaba empezando y se pensaba como un acompañamiento que se arreglaba con los padres del niño, sin obra social de por medio ni tampoco la Superintendencia ni el Ministerio de Salud. "Hace unos 15 años -recuerda Said- la Superintendencia de Salud comenzó a poner condiciones de contratación. A partir de la sanción de la Ley de Salud Mental y la Ley de Discapacidad se comenzó a regular el trabajo de las maestras integradoras por medio de obras sociales y prepagas para los niños que tenían certificado de discapacidad. Los centros de atención pasaron a dividirse en dos: Centros categorizados y Centros privados".
A pesar de ser una actividad regulada, los salarios son un problema. "Con los años el trabajo se fue precarizado. El módulo de integración, que es lo que cobran las maestras integradoras, no tuvo ningún aumento durante mucho tiempo, luego tuvo aumentos muy pobres”, contó la Said.
Asimismo, explica que es difícil conseguir una maestra integradora porque la mayoría de las psicólogas, psicopedagogas o profesoras de educación especial que podrían ocupar este rol no lo hacen porque el sueldo que se ofrece es muy bajo inclusive para los centros de integración regulados por la Superintendencia.


