Uno de cada diez chicos es disléxico. ¿Cómo acompañar su proceso de educación?

Uno de cada diez chicos es disléxico. ¿Cómo acompañar su proceso de educación?

Un 10% de la población mundial es disléxica, sin embargo es una de las patologías menos profundizadas en la sociedad lo que atenta contra una educación fructífera. Cada 8 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Dislexia con el objetivo de visibilizar y concientizar esta situación.

Santiago Alvarez Tocalli

María Arabetti es docente y presidenta de Disfam Argentina, una asociación civil que “tiene como objetivo fundamental la difusión y conocimiento de la problemática de la dislexia y otras DEA, y actuar como enlace entre los padres, la comunidad educativa en todos sus niveles y los profesionales de la salud en los distintos ámbitos de la comunidad”. En conversación con MDZ nos muestra las consecuencias de la dislexia y los caminos para lograr una inclusión real en las escuelas.

La dislexia es una dificultad de origen neurobiológico y hereditario para leer en forma fluida, exacta y automatizada, que como consecuencia hace que aquellos que lo padecen pueden aprender a leer, pero nunca con la velocidad de un lector hábil. Uno de los principales ámbitos en donde más repercute es en el de la educación.

María Arabetti asegura: “Los chicos disléxicos que están dentro de la escuela a diario se tienen que enfrentar a actividades de lectura, escritura y cálculos, lo que los lleva a fracasar a edades tempranas. Lo riesgoso es cuando no se detecta esto y no es tratado como es debido por los docentes y compañeros. Es usual que se trate de lento y desprolijo a quien tiene dislexia por ignorancia de esta dificultad. Esto repercute mucho en la atención de los chicos, ya que al no ser hábiles en estos ámbitos es más probable que se dispersen más rápido, lo que termina afectándolos de una manera integral".

A juicio de Arabetti "muchas veces se ve afectada también la memoria a corto plazo, que es la encargada de entender las órdenes y consignas. Hay una dificultad también para ordenarse y organizarse, que es lo que repercute también en un proceso fructífero de educación si no es tratado debidamente. La sensación de ser siempre el ultimo y el más lento para resolver los problemas termina afectando en la socialización también, ya que se aíslan por enojo, tristeza o vergüenza."

Disfam Argentina se creó en 2013 cuando sus miembros fundadores notaron que en la sociedad faltaba una concientización del problema que atraviesan los niños disléxicos en la escuela. El sistema educativo no estaba preparado para recibirlos y la sociedad tampoco. Para ese entonces los docentes no sabían que estadísticamente 1 de cada 10 de sus alumnos iba a tener algún tipo de dificultad de aprendizaje, y si no son conscientes de esto es imposible apuntar a una verdadera inclusión.

En cuanto a las posibles soluciones par que los chicos disléxicos tengan una educación adecuada, María Arabetti señala que "la tecnología ayuda a los chicos con dislexia en su educación, funcionan como los anteojos para quienes tienen problemas de vista. Lo importante es entrenar y capacitar a los estudiantes a utilizar estas herramientas, que las hagan propias y las puedan utilizar para su beneficio. Es un camino que tienen que transitar las familias, el profesional que esté a cargo del tratamiento y la escuela, todos tenemos que ser parte de la solución."

Según la presidente de Disfam Argentina "la salida más común que utilizan las escuelas es ponerles a estos chicos una maestra integradora, pero eso no es lo ideal. La profesora es quien tiene que acompañar al estudiante en el proceso educativo con las adecuaciones que necesite, que pueden ir desde textos con mayor interlineado, letra más grande, más tiempo para resolver ejercicios y otros. Muchos centros educativos optan por realizar las adecuaciones para toda el aula, porque no toca los contenidos, sino que amplía las posibilidades de acceso.”

"Se nace y se muere disléxico, en el camino se adquieren estrategias de compensación", afirma Arabetti.

Según Arabetti, el objetivo del Día de la Dislexia es que “buscamos visibilizar estas dificultades, porque es un trastorno invisible pero no menos doloroso que cualquier otro, hay casos de niños que se deprimen, aíslan, autolesionan o no quieren ir más a la escuela. Todo el mes de octubre es el de la visualización de la dislexia y el 8 de octubre es el día internacional. Para hacer notar este trastorno la campaña consiste en iluminar monumentos de todo el mundo de color azul-turquesa, que es el color que lo representa”.

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