Presenta:

Justo Lynch, un artista excepcional

El hallazgo en las profundidades de la Antártida del Endurance, el velero Shackleton hundido en 1914, me trajo un recuerdo -el museo de Estocolmo dedicado al Vasa- y una necesidad: compartir mi admiración por el más grande marinista de nuestra pintura.
Puerto en Calma, de Justo Lynch
Puerto en Calma, de Justo Lynch

Su linaje fue determinante. Heredero de una familia de navegantes irlandeses incluido un oficial que participó en la batalla de Trafalgar, Justo Lynch nació en Martínez, a orillas del Rio de la Plata, el 18 de diciembre de 1870. Navegó desde temprano, construyó pequeños veleros, y estuvo ligado desde los orígenes al Yacht Club San Isidro y más tarde al Yacht Club Argentino, cuya sede de Dársena Norte pintó en repetidas oportunidades.

La pintura era su otra vocación. Estudió entonces en la Asociación Estímulo de Bellas Artes con Della Valle, Guidici, Sívori y de la Cárcova. Recibió el premio Estímulo en la Exposición de El Ateneo en 1898. 

Quien lo afirmó en su temática fue Edoardo de Martino, un pintor italiano, nacido en 1838 que después de abandonar la Armada de su país recaló en Buenos Aires. Coronó su biografía pintando para la Reina Victoria en Londres.

En 1905 Lynch viajó a Europa. Residió en Madrid y París. Realizó varias exposiciones individuales en Buenos Aires, la primera de ellas en 1904 y los años siguientes con el Grupo Nexus. Obtuvo medalla de oro en la Exposición del Centenario en 1910 y el Museo Histórico Nacional le encargó trabajos sobre nuestros combates navales. 

El Grupo Nexus fue, a principios del siglo pasado, la piedra basal de nuestra pintura. Fernando Fader, Cesáreo B. de Quirós y Pío Collivadino pertenecieron al mismo y hoy artistas de museo y sus obras codiciadas por coleccionistas alcanzan cifras siderales cuando aparecen en mercado. Justo Lynch fue miembro fundador del grupo más original: pionero en la temática del Riachuelo (que más tarde cultivó Quinquela), único verdadero representante del marinismo en nuestra pintura, sus obras de belleza extraordinaria son un testimonio invalorable del crecimiento del puerto de Buenos Aires.

Concurrente asiduo al Salón Nacional, recibió sucesivamente los premios Liga Naval y Ministerio de Marina (1941) Justo Lynch murió el 14 de enero de 1953, en Buenos Aires. 

De las varias obras que acá presentamos la más antigua (1905) es el “Bote en el Puerto”, una nota romántica del cruce del Riachuelo.

Bote en el puerto, de Justo Lynch (1905)

“Puerto” de 1917, es, a mi criterio, fundamental. Es una vista de la Vuelta de Rocha donde aparece el puente levadizo Sáenz Peña, también llamado de Barracas. Fue el primero de los puentes “modernos” y comunicaba la calle Garibaldi con el frigorífico “La Blanca”.

“Puerto de Buenos Aires" de 1920 muestra el llamado puerto nuevo. Areneros y otros cargueros todavía propulsados a vela descansan en Dársena Norte en un día brumoso.

Puerto, de Justo Lynch (1917)

“Llegada” (circa 1940) es una vista del regreso de una regata. Se observa a la izquierda la lancha de la comisión y en el centro los veleros, un remolcador y otros vapores menores.

“En calma” muestra un bergantín en un día apacible navegando por nuestro Río de la Plata. Arriba a una boya y aparece un segundo velero en el horizonte. La obra es de 1920, de modo que el barco, si bien de menor envergadura que el “Endurance” es contemporáneo al de Shackleton ahora encontrado.

En calma, de Justo Lynch (1920)

Finalmente, en Yacht Club Argentino (1945),  aparece el fondeadero en el antepuerto (que por entonces carecía de cerramiento), y atrás el magnífico edificio del club que hace ya algunos años atrás cumplió su primer centenario.

Yacht Club Argentino, de Justo Lynch (1945)

*Carlos María Pinasco es consultor de arte