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Guardianes de ríos y lagos: el oficio imprescindible en un destino turístico clave

Llegó la época de verano y se los puede divisar en sus puestos de rescate, con lentes envolventes y remeras rojas y amarillas. Los guardavidas permanecen atentos ante cualquier alerta.
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La historia del salvamento acuático en la Argentina data de los años 50, cuando en la Cruz Roja se formaban guardavidas profesionales con un método de reanimación cardiopulmonar novedoso para la época. Gracias a ello Argentina fue pionera en esta disciplina.

El salvamento acuático no es más que otro lado de esa titánica lucha del hombre por el control de los elementos naturales. Cada paso de este acontecer humano se nutre de ensayos y errores que, en muchos, casos incluyen la pérdida de vidas humanas. Ante todo, y lentamente con el correr del tiempo nuestra voluntad, pero más que todo nuestro ingenio como especie, ambas impulsadas por la necesidad, han ido desentrañando los enigmas de las diversas técnicas, perfeccionándolas con cada nuevo día.

El deseo de mejorarnos continuamente ha permitido por generaciones a nuestra infatigable creatividad dotarse de los elementos necesarios hasta lograr un dominio casi total al momento de salvar vidas en un entorno natural al que por patrón biológico, no pertenecemos: el agua.

“Ser guardavidas implica no solo preparación, lo tenés que sentir en el alma“, dice Ariel Ferrando, jefe de guardavidas de la ciudad de Villa Carlos Paz, Córdoba. Y agrega: "Para guardar las vidas hay que prepararse previamente. En la actualidad la capacitación se hace con teoría y mucha práctica. Allí se aprende la responsabilidad de cuidar y salvar la vida del prójimo”

La villa serrana cuenta con más de 100 guardavidas que se distribuyen en postas de trabajo, tanto en los ríos como en los paradores. Durante la temporada alta, son muchos los rescates que se realizan en los diferentes balnearios del país y según lo que comenta este rescatista hay una recomendación que aplica para todos.

“Dentro del grupo familiar muchas veces hay integrantes que saben nadar y otros que no, pero es necesario que el turista tenga en claro sus habilidades de nado para poder elegir de manera segura dónde sumergirse. Eso es determinante a la hora de seleccionar el destino”, explica Ferrando. 

La realidad climática también funciona como variable importante a la hora elegir un lugar ya que los ríos serranos suelen crecer con las lluvias y más aún, si son abundantes. “Lo normal es que los ríos tengan su caudal considerable, sus pozos y su profundidad. Si bien los ríos serranos son de aguas mansas y cristalinas, suelen transformarse con la bajas de lluvias o con el paso de las crecientes. Las crecidas provocan modificaciones geográficas, un río con poca agua puede llegar a presentar cambios en las profundidades y hay que prestarle máxima atención a la hora de bañarse”, detalla. 

Ariel aclara que hace con gusto su trabajo pero muchas veces le genera sensaciones especiales. “Recuerdo a una abuela que rescate con sus 3 nietos. Puse a salvo a dos pequeños, cuando volví por la anciana se había ido al fondo a 3 metros, abrazada tan fuerte al niño que se lo tuve que arrancar de los brazos. ¡Por suerte lo podemos contar!", relata. 

Según las estadísticas del municipio, el promedio de rescates fue similar respecto de años anteriores. En los balnearios, los días que más rescates se realizaron en este 2021, principio del 2022, fueron en Navidad (27) y en Año Nuevo (33), días en que los balnearios se vieron colmados de gente al igual que otras temporadas. Desde noviembre hasta enero se han realizado 167 rescates, 66 asistencias y más de 70 curaciones. 

Si bien en las sierras cordobesas los números de rescates se mantienen, la novedad es que las autoridades debieron habilitar nuevos puntos de custodia y cuidado para llevar tranquilidad a los turistas que llegan a vacacionar.