Pasando revista a la tropa más austral del país

Pasando revista a la tropa más austral del país

He tenido en estos días, una visita pastoral al sur de nuestra patria, acompañando a los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas y Fuerzas Federales de Seguridad que se encuentran en esa región. El Obispo Castrense nos comparte su experiencia.

Santiago Olivera

Repasando lo vivido, uno experimento la alegría del “poder estar”, sabemos que la presencia es el primer acto de amor, a decir del Papa y así también lo creo y experimento. Para mí es como un “ir al terreno o al despliegue”, usando expresiones de nuestros diocesanos de las Fuerzas. Ir al encuentro de los fieles que se me han confiado y descubrir las riquezas de su entrega, los sacrificios de su entrega, la dedicación de esa entrega por amor a la patria y el amor a los hermanos, a los que habitamos esta querida Patria Argentina.

Monseñor Olivera en plena charla.

Vuelvo también, renovado y dando gracias por esto que uno sigue descubriendo, lo que significan estos hermanos nuestros que se nos confían para ayudarlos a crecer en la fe, para sostenerlos, para oírlos, en síntesis, para acompañarlos. Sabemos que la vocación/profesión de ellos, implica también la entrega de su vida, mirando la providencia, releo mi lema episcopal “Los amó hasta el extremo” contemplando la misión y labor de estos varones y mujeres. Ellos también están dispuestos a entregar su vida hasta el extremo para la defensa de nuestro país, siempre.

Visitando a las fuerzas en Mascardi

Destaco, en este último sentido, al visitar la Base de tareas 2 , donde trabajan coordinadamente bajo la dirección del Ministerio de Seguridad, la GNA (Gendarmería Nacional Argentina), PNA (Prefectura Naval Argentina), la PSA (Policía de Seguridad Aeroportuaria) y la PFA (Policía Federal Argentina), pude constatar esa labor, cuyo fin y frutos ha sido descomprimir tensiones en la zona, disuadir a los que promovían la violencia y garantizar la paz social. Ver tanto bien que hacen y la gratitud de la gente del lugar. Sabemos de lo conflictivo y peligroso que se tornó la situación. Y ahí estuvieron y están los hombres y mujeres de nuestras Fuerzas.

En esta visita y en cada visita pastoral que hago, reconozco y me renuevo en la gratitud a estos hombres y mujeres que “hacen” en el día a día nuestra nación. Lugares difíciles ya sea por su geografía, distancias o lejanía- muchas veces- con sus afectos, familias. Lugares menos cómodos, podríamos decir. Otra gratificante experiencia y, en sintonía con lo que decía sobre la presencia, es la apertura por parte de ellos, no solo de las puertas de los lugares que visito sino también, y mucho más gratificante aún, las “puertas” del corazón, compartiendo sus vivencias, desafíos, alegrías y, también, preocupaciones y aflicciones.

Monseñor Olivea celebrando sacramentos en su visita. 

En la misión recibida, es propio del obispo, “confirmar en la fe”, y esa confirmación tiene una “expresión” muy clara y significativa, especialmente en el Sacramento de la Confirmación. Sacramento que, si bien podría delegar, trato de ejercer esa posibilidad lo menos posible. Ya que experimento una particular alegría al ser instrumento Ministro del mismo, concediéndoles la “plenitud del bautismo” a niños, jóvenes o adultos. El contacto con ellos, con sus familias, con sus padrinos y madrinas es una valiosa oportunidad que aprovecho para compartir también. Sabemos que nuestra labor apostólica incluye también a las familias de los miembros de las Fuerzas Armadas y Fuerzas Federales de Seguridad.

Como obispo castrense, diócesis personal, presente a lo largo y ancho del país siempre es una gran riqueza, una renovación cada visita, donde se manifiesta más claramente aún, y se hace posible, la misión que he recibido: ayudar a que el evangelio de Jesús sea mejor y más plasmado en la vida de cada uno de los que se nos han confiado. Y en esta línea, uno vuelve a agradecer y valorar la presencia de los capellanes, presencia diaria, en el día a día; ellos son la presencia del obispado castrense, extensión del ministerio y misión del obispo, en estas tierras nuestras, que implica también el “corazón” de cada integrante de las Fuerzas y sus familias.

* Monseñor Santiago Olivera, obispo castrense

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