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La Selección de las virtudes (valores al cobro)

Quizás sea algo pretencioso este título pero partimos de la noción de que las virtudes son los valores encarnados en las personas.

Desde el inicio de la conformación de esta Selección llamó la atención la humildad del director técnico, Lionel Scaloni. Humildad y mesura que se vio reflejada en las actitudes al borde del campo de juego y en las breves declaraciones a los medios de prensa. Pero, sin lugar a dudas, la gran mayoría de los argentinos se vio conmovida por la sencillez moderación de quien es hoy por hoy, el mejor jugador del mundo, al momento de expresar sin tapujos que le debe sus talentos a Dios (como cada uno de nosotros) y que él “solamente” se dedicó a cultivarlos. ¡Y cómo los cultivó!

No sólo brilló en el desempeño que le era propio de su rol en la cancha, despertando absoluta admiración; sino que supo ejercer un liderazgo en su capitanía que condujo a todo el equipo al tan ansiado triunfo. Dejando de lado las mezquindades propias de los “personalismos” supo dar lugar para que muchos otros se lucieran en su desempeño.

Foto Enrique Cangas

Y, tras la sufrida, sufridísima final, lo vimos; el mundo lo vio celebrar en paz. Sin estridencias, sin descontrol, sin agresión. Sin el mareo y confusión que provoca en algunas personas el entorno conocido como “los amigos del campeón”. Vimos a un Messi contento, feliz, agradecido, rodeado de su familia. Con uno de sus hijos a upa, con Antonella, su amor de toda la vida (¡amor que lleva más de quince años y que profesa públicamente “amándola, cuidándola y respetándola”!), con una paciencia infinita frente a los innumerables requerimientos de tomarle fotos (la mayoría “selfies” para no poder protagonismo personal, obviamente). Con tranquilidad, con generosidad, con genuina alegría.

Detrás de él, cada uno de los jugadores demostró esa misma humildad, sencillez y gratitud cuando era interpelado por algún periodista. El reconocimiento  a su lugar de origen (algunos, pequeños pueblos de la República Argentina), a sus familias que los formaron en la cultura del trabajo, del esfuerzo,  de la perseverancia, de la sencillez. Y que procuraron rodearlos de amor, contenerlos anímicamente, respaldarlos e incentivarlos en el desarrollo de su vocación (“en la persecución de sus sueños”).

Foto Enrique Cangas

De modo que, además de la alegría de sumar esta tercer estrella a la camiseta, agradecemos este testimonio contundente  frente a nuestros jóvenes alumnos que, constantemente, se preguntan si vale la pena estudiar, si vale la pena practicartrabajarentrenar y esforzarse.

Si vale la pena cumplir un horario, respetar un uniforme, cantar a viva voz el himno nacional, honrar a los padres, comprometerse con la constitución, cuidado y sostén de una familia...

En lo personal, le agradezco además a esta gran selección, la posibilidad de salir a festejar con mis hijos y mi nieta que por primera vez pudieron vivir esta “hermandad” que nos caracterizó a los argentinos al celebrar las copas anteriores y durante el desarrollo de la Gesta de Malvinas.

Foto Enrique Cangas

* Marisa Musci es bibliotecaria, docente y comunicadora