Campeones mundiales: el día después de un festejo casi religioso
Casi cinco millones de personas se movilizaron para recibir a la Selección argentina en las calles de Buenos Aires. Un hecho histórico que visibilizó la alegría de los argentinos por el triunfo de “La Scaloneta” en el Mundial de Qatar 2022. MDZ Radio analizó dicho fenómeno con el sociólogo, investigador y analista, Alejandro Katz.
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“La magnitud de los desplazamientos de ayer es realmente inaudito en nuestro país. Cinco millones de personas para recibir a un equipo de fútbol. La sociedad argentina es una sociedad muy apegada a este deporte. Hemos vivido un evento que no tiene precedentes. Tiene una explicación: el cariño por el fútbol, por Messi, la frustración de una sociedad que encuentra una satisfacción que trabaja en el lugar de la autoestima, la alegría y la recreación de un sentimiento de comunidad muy fracturado", comenzó explicando.
El especialista además señaló que se vivió un fenómeno casi religioso: “Argentina es un país extraño en su vínculo con lo religioso, no ha hecho un proceso de secularización como en las sociedades europeas y no comparte las fuertes tradiciones de religiosidad popular de otros países de América Latina. Ha creado formas de religiosidad de algún modo paganas. Evita o Maradona son figuras casi religiosas. Lionel Messi se ha convertido en una figura de santificación”.
Para entender este fenómeno, el analista indicó que hay que vincularlo con una cuestión de pasiones, con emociones colectivas que tienen que ver con sentimientos primarios, no con el deporte. “Lo que se vio ayer es la concentración de una comunidad de fieles, millones de personas en procesión que se juntaron para expresar su amor a un grupo de figuras”, agregó.
Este triunfo, según el especialista, está puesto en un lugar que se distancia de los conflictos terrenales. “Es la adoración a la figura de Messi y sus apóstoles. Ningún gobierno de las cosas de la tierra encuentra soluciones para los problemas de la sociedad invocando a las cuestiones del cielo”, explicó.
Además, Katz remarcó algunas cuestiones “triviales” que también merecen una mención. Una de ellas fue la incapacidad de la dirigencia argentina de prever este tipo de eventos, y la “pésima” capacidad de gestión y coordinación. “Era imposible suponer que eran 5 millones de personas, pero que eran un millón y medio, no era imposible de suponer, no se previó”, indicó.
“Esto podría haber sido algo extraordinariamente bello, extraordinariamente memorable, sin duda lo va a ser, pero con mucha frustración, tanto para los chicos que querían el contacto con la gente, como para la gente que fue a buscar el contacto con ellos y no lo encontró”, agregó.
La magnitud del fervor popular

Con respecto a la ilusión de que se traslade el sentimiento de comunidad sin grietas a la política, Katz aseguró: “Muchos dirigentes en nuestro país, si no tuvieran un enemigo en frente al que denunciar cada mañana, no tendrían forma de persuadir a la gente de que ellos mismos tienen algún interés o algo para ofrecer. La grieta es muy funcional a ciertos sectores de la política”.
El especialista explicó que si le quitamos la dimensión cuasi religiosa, toda sociedad diluye sus conflictos internos ante un adversario externo, “de alguna manera el fútbol permite esto. Esta dimensión de unión porque se le ganó al de afuera, al grande, a un país que es una de las potencias del mundo, une a la sociedad que tiene una percepción de sí misma llena de frustración”.
Finalmente, Katz tildó a este fenómeno como “carnavalesco” donde existe una situación que separa al grupo de lo real durante un tiempo determinado. “Todos los problemas de lo real, los conflictos, las contradicciones de clases, de género, de ideología, quedan suspendidas. Va a pasar la movilización popular y va a quedar un país que tiene los mismos problemas”, cerró.


