Opinión

¿Empieza a entrar la luz en el sistema educativo argentino?

Hay aires de cambio en el clima educativo. Quizás sea una leve brisa o un despertar de ciertos sectores, que solo percibimos los que estamos mirando permanentemente el panorama de la educación.

Ángeles Reig
Ángeles Reig lunes, 28 de noviembre de 2022 · 08:33 hs
¿Empieza a entrar la luz en el sistema educativo argentino?
Foto: Archivo

Durante mucho tiempo, el sistema educativo estuvo fuera de la agenda pública. Esto le permitió ir cerrándose sobre sí mismo, haciéndose cada vez más complejo y menos transparente.

En otras palabras, nadie sabía qué pasaba en los ministerios ni quiénes eran los responsables de las decisiones. Se había convertido en un tema de “nicho”, que solo preocupaba a expertos o al mundo académico.

Era habitual escuchar en los equipos de distintos políticos que el tema educativo no era atractivo para las campañas. “La gente no ve la educación como un problema porque hay otros mucho más urgentes que son los que interesan, como la economía o la seguridad”, decían.

Esa falta de conciencia de la sociedad del valor fundamental que debe tener la educación, esa desatención, fue la que habilitó a al sistema a perder transparencia, a moverse en la oscuridad. Una oscuridad que, por ejemplo, permitió tener un estatuto docente en la provincia de Buenos Aires que contempla hasta 50 inasistencias por diferentes razones al año sobre un total de 180 días de clase. ¿Total quién se entera?

Deterioro

Así la educación pública se fue deteriorando, fue perdiendo el prestigio que supo tener. Los paros docentes y la pérdida de calidad en las prácticas educativas, llevaron a las clases medias a migrar hacia los colegios de gestión privada, y la escuela pública se fue convirtiendo en una escuela para pobres que no siempre tienen las herramientas necesarias para reclamar calidad educativa.

Sin embargo, el cierre prolongado de las escuelas durante el covid-19, abrió una hendija a través de la cual, y de forma muy paulatina, empezó a entrar luz.

Los primeros artífices de ese cambio fueron, sin duda, los Padres Organizados. Quienes, al ver que ningún gobierno (ni el nacional ni provincial) buscaba la forma de reabrir las escuelas, comenzaron a movilizarse y a exigir la vuelta de la presencialidad. Golpearon puertas, hablaron en los medios, hicieron marchas y campañas en redes. Y la educación cobró protagonismo en la agenda pública. De repente las mesas de noticieros y programas se llenaron de especialistas y comenzamos a escuchar palabras como trayectoria educativa o continuidad pedagógica en el prime time.

Llegó la campaña del 2021, y la educación estuvo entre los temas preferidos de todos los candidatos. Todos empezamos a mirar hacia los ministerios y pudimos ver quiénes eran los que querían que las cosas mejoren y quiénes preferían mantener el statu quo y seguir trabajando de espaldas a la sociedad, sosteniendo el simulacro educativo.

Sin ir más lejos, esta última semana tuvieron lugar dos hechos que van en esta línea. El primero fue en Santa Fe, donde docentes de escuelas de gestión estatal y privada hicieron una clase abierta a modo de protesta, y recolectaron firmas para dejar sin efecto una circular del Ministerio de Educación provincial que eliminaba los exámenes de diciembre y febrero reemplazándolos por trabajos prácticos. En el petitorio, quienes se opusieron a esta medida que atenta contra la calidad educativa afirmaron que "se vacía a los alumnos de contenidos necesarios tanto para afrontar la continuidad de estudios superiores como para instancias laborales". También sostuvieron que la bajada ministerial “manifiesta un profundo desconocimiento de la dinámica propia de la docencia secundaria”.

Públicas

Por otra parte, hace pocos días, un grupo de especialistas en Educación que conforman la Coalición por la Educación, presentaron en el Ministerio de Educación de la Nación una solicitud para que las sesiones del Consejo Federal de Educación sean públicas, se dé a conocer el día y el horario de las mismas y que también se transmitan a través de plataformas virtuales.

“Si bien hoy hay acceso a las reuniones, queremos saber con anticipación cuándo van a ser y que además se filmen o se graben de manera de poder tener acceso a ellas en cualquier momento”, resumió Guillermina Tiramonti, miembro de la Coalición y firmante del documento.

Se trata de echar luz, de abrir la puerta. Son primeros pasos, pequeños, pero concretos que pueden parecer poca cosa frente a la magnitud del problema. Sin embargo, como decía la Madre Teresa, “el océano está hecho de gotas, cada gota es importante porque, con otras gotas podemos hacer un océano.”

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