Recuerda, apoya y actúa
Las muertes por hechos de tránsito continúan aumentando, con un promedio anual de 1,35 millones de muertes. El informe de la OMS sobre el estado mundial de la seguridad vial 2018 destaca que las lesiones causadas por el tránsito son ahora la principal causa de muerte de niños y jóvenes de 5 a 29 años. Como verán, no uso la palabra “accidente” porque estos hechos son “prevenibles y evitables”. No son “accidentes”. La meta 3.6 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), exige una reducción del 50% en el número de muertes por hechos de tránsito para 2030, pero ya se había propuesto para el 2020 y no se logró.
Más de la mitad de las muertes mundiales corresponden a peatones, ciclistas y motociclistas, los llamados “usuarios vulnerables de la vía pública”. La mayor proporción de usuarios vulnerables muere en los países de ingresos bajos. Las principales causas son la velocidad, el alcohol al volante y la distracción por el uso del celular. Los proyectos de ley para poder modificar estas conductas siguen en el Congreso de la Nación. Esperamos que muy pronto se vote Alcohol 0 al volante. El 1 de mayo del 2002 Eduardo Sukiassian circulaba al doble de la velocidad permitida por la Avenida del Libertador, Vicente López cuando atropelló a mi hijo Kevin Sedano. Lo dejó agonizando y se dio a la fuga. Ya pasaron 19 años. La herida sigue sangrando.
La pérdida de un hijo es movilizador no solo para la familia inmediata, sino también para toda la comunidad. Kevin solo tenía 14 años. No pudo elegir una carrera, un trabajo, una novia. Nada. Le arrancaron todos sus derechos. Y a nosotros nos sacaron el derecho a verlo crecer como persona, ser tíos, abuelos, ser felices a su lado. Perder a un hijo tiene que ser lo peor que le puede pasar a cualquier padre, pero perderlo cuando su muerte podría, y debería, haberse evitado hace que su repentina y violenta muerte sea aún más difícil de soportar, si es que eso es posible. No es una enfermedad incurable la que se lleva la vida de tantos que mueren debido a hechos viales, sino que pierden sus vidas en hechos totalmente evitables, y eso hace que estas muertes sean mucho más difíciles de aceptar.
Para hacer las cosas aún más difíciles para las familias en duelo, están los procesos legales que siguen a estas muertes repentinas y antinaturales. Son procesos de los que sabemos poco y donde no elegimos estar. Quien sí eligió fue el que decidió pisar el acelerador y fugarse en el caso de mi hijo. Mientras Kevin agonizaba, él ya estaba esquiando en el exterior. Después que Kevin falleció, solo estuvo detenido dos meses. Eso valió la vida de Kevin para nuestros jueces. Por eso desde el día de su partida y cada día de mi vida (de vacaciones, en pandemia, donde y cuando sea) junto a ONGs y redes como Madres del Dolor, Familias con Fuerza, la Asociación Internacional de Víctimas de Tránsito (IRVP), el Observatorio de Víctimas, etc) nos dedicamos a acompañar a las demás víctimas y a hacer prevención para que otros no tengan una silla vacía en sus mesas.
Para el Día en homenaje a las Víctimas Viales vamos a hacer varias actividades en memoria a quienes perdieron sus vidas en nuestras calles y rutas. El lema que se eligió desde ONU y OMS es: Recuerda. Apoya. Actúa.
- Recordar a todas las personas muertas y heridas de gravedad en las calles y rutas;
- Apoyar y reconocer el trabajo crucial de los servicios de emergencia;
- Actuar por un mejor apoyo a las víctimas de tránsito y sus familias y a promover acciones basadas en evidencias para prevenir y evitar más muertes y lesiones por hechos viales.
Kevin, hijo, este domingo prenderé una velita en tu memoria y la de las 20 vidas que se pierden por día en hechos viales en nuestro país.
* Viviam Perrone es profesora e integrante de Madres del Dolor