Demolieron las viviendas de los mapuches en Villa Mascardi por una orden judicial
La jueza federal de Bariloche, Silvina Domínguez, ordenó la demolición de las viviendas que habían construido los mapuches en Villa Mascardi. La comunidad Lafken Winkul Mapu había hecho viviendas en los terrenos tomados en dicha localidad. Todavía falta saber que se hará con los edificios pertenecientes a Parque Nacionales, Gas del Estado y del obispado de San Isidro, que quedaron muy deteriorados por el maltrato de los sediciosos.
Durante esta semana, efectivos federales procedieron a retirar las pertenencias de los ocupantes y las mismas quedaron bajo resguardo judicial.
En los informes realizados por la jueza Domínguez y la fiscal Cándida Etchepare, advierten sobre la situación edilicia de los edificios, que se encuentran en situación crítica y en peligro de derrumbe. Por esto mismo es que se supone que el edificio de Parques Nacionales termine siendo demolida.
Las casas derrumbadas y que servía como residencia para los mapuches eran estructuras de madera y chapa. Las mismas se ubicaban dentro de los terrenos tomados bajo un loteo propio. Estas tenían energía eléctrica, mediante una conexión clandestina, electrodomésticos como heladeras y lavarropas y hasta televisión satelital.
Diego Frutos, presidente de la Junta Vecinal de Villa Mascardi, pudo conseguir que le restituyeran la propiedad que le fue usurpada y vandalizada. Una vez en su propiedad, fue al predio lindero y tomó imágenes que aseguraban la residencia de Facundo Jones Huala, referente del grupo terrorista Resistencia Ancestral Mapuche (RAM).
“En este lugar exacto vivía Facundo Jones Huala”, contó Frutos. “Esto vino de La Cristalina -refiriéndose a un caloventor de su propiedad-. Estaba en el baño. Y mi heladera chiquita con los inicios del fuego. Se la trajeron acá. La RAM que fue finalmente desterrada pero que se refugió arriba de la montaña”, continuó la explicación.
Insólitamente, cuando el video tomó estado público, el abogado Luis Virgilio Sánchez, vicepresidente de la Asociación Gremial de Abogados, lo denunció por “usurpación de tierras sagradas”.
Más allá de las demoliciones, se dispuso la conservación de "rewe", una especie de tótem del pueblo mapudungún, y que es considerado sagrado. Por otro lado, se ordenó la restitución de de las propiedades usurpadas a sus verdaderos dueños. Son en total siete predios que se encontraban tomados desde hacía cinco años y sufrieron gran cantidad de ataques en ese tiempo.
Frutos, el primero de los vecinos que recuperó sus terrenos, celebró la decisión y explicó que aún les resta un gran trabajo: “tengo mucho trabajo por delante, lo primero que vamos a hacer será liberar el acceso, donde hay un ciprés de gran tamaño que derribaron los mapuches para impedir nuestro ingreso”.