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Adoptar una ballena es más fácil de lo que se cree

Cuesta entre $700 a $1.500 por mes y hay hasta tres especies disponibles a la espera de su nuevo dueño.

El Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) lleva adelante un programa con el objetivo de proteger a las ballenas "desde el lugar donde te encuentres". A través de su página web, invita a sumarse al Programa de Adopción Ballena Franca Austral  y contribuir con fondos para dar continuidad a los estudios científicos que permitan conocer el estado de salud de las ballenas, detectar amenazas y encontrar soluciones a los problemas que enfrentan los océanos.

Quienes se sumen a esta iniciativa pueden elegir entre más de 4.000 ballenas que ha identificado el organismo en las costas de la Península Valdés, en Chubut, desde 1970, con sus historias de vida e imágenes.

"Manantial", "Luminosa", "Tempranera", "Mochita", "Hueso" y "Aoni" son algunas de las ballenas que uno puede adoptar a partir de una donación mensual que va desde los $700 a los $1.500. Así, se pasa a formar parte de la comunidad de "adoptantes de ballenas", un programa con más de 50 años de estudios científicos sobre la población de ballenas francas de la Patagonia Argentina.

Con la adopción, el donante recibirá -según el monto que elija-, un certificado de adopción con su nombre y la foto de la ballena (en formato digital o impreso), la biografía con su registro de observaciones, la cartilla educativa “Conociendo a la Ballena Franca Austral” y una ballena para armar de la Colección cetáceos "Guardabosques".

Victoria forma parte de la comunidad de adoptantes desde que eligió a "Nube". Comentó que conoció Puerto Madryn hace algunos años y se enamoró de las ballenas: "Cuando hice la excursión en embarcación para verlas, el guía nos comentó el trabajo que hacía el Instituto de Conservación de Ballenas y los empecé a seguir en su página. Como conecté mucho con las ballenas, me pareció fundamental ver cómo podía aportar para su conservación y el programa de adopción era una posibilidad. Desde el ICB hacen un trabajo impresionante que incluye monitoreo del estado de salud de las ballenas, fotoidentificación, seguimiento de ballenas, entre otras cuestiones", narró.

Victoria aseguró que su experiencia ha sido muy positiva e bregó para que más personas se sumen a esta campaña: "Cualquiera, desde su casa, puede aportar su granito de arena, con el dinero que tenga disponible. Es una ayuda importantísima para las ballenas, para la ciencia y para la población de Pirámides que vive gracias a la visita de las ballenas. Las ballenas cumplen un rol fundamental en los océanos. En nuestro país se encontraron amenazadas durante años por la pesca, lo que hizo que la población de ballenas que visitaban nuestro país se redujera considerablemente".

Sobre el peligro que sufren las ballenas, indicó: "En 1984 se las declaró monumento natural nacional y, gracias a esa iniciativa, comenzaron a regresar y volvieron a reproducirse, parir y criar en nuestras costas. Este año, se detectó el mayor número de ballenas francas en nuestras aguas y es maravilloso. Lamentablemente, en los últimos días hemos visto que han aparecido muchas ballenas muertas, aparentemente, producto de la marea roja y para que se puedan llevar a cabo las investigaciones que permitirán tomar medidas para cuidar al resto de la población ballenera, es necesario contar con recursos".

Península Valdés, en la provincia de Chubut, es una zona de cría y reproducción de ballenas francas.

En cuanto al proceso de adopción, expresó que es simple y rápido: "Tenés que ingresar a la página del ICB, ahí vas a encontrar la opción "adoptá a una ballena" y te aparecen fotos de distintas ballenas con un pedacito de su historia. Elegís la ballena y el monto que podés aportar, tenés 3 opciones que son súper accesibles. A los 30 días, aproximadamente, te llega el kit con información de la ballena que adoptaste y periódicamente te mandan informes acerca de lo programas que se están desarrollando desde el ICB"

Ya son 30 las ballenas muertas en el Golfo Nuevo

En los últimos días se dio a conocer que el número de ballenas muertas en el Golfo Nuevo, sobre el interior de Península Valdés, en el extremo noreste del Chubut, ascendió a 30. Así lo informó el Instituto de Conservación de Ballenas, que precisó que hasta jueves 13 de octubre, "el conteo de ballenas muertas es de 26 adultas y 4 juveniles, totalizando 30 en la presente temporada".

Hasta el momento no hay una confirmación oficial de las causas de las muertes porque no se completaron los estudios de laboratorio de las muestras que se tomaron de los cadáveres. Sin embargo, todo indica que se está ante elevados índices de toxinas producidas por el fenómeno conocido como "marea roja": al alimentarse del zooplancton habrían ingerido esas biotoxinas y murieron intoxicadas.

A su vez, el director del Instituto de Conservación de Ballenas, Mariano Sironi, expresó que las actividades humanas generan consecuencias en la ocurrencia de las floraciones algales nocivas costeras. "Es un fenómeno que se está acentuando a nivel mundial", aportó.

La población de ballenas frances de la Península Valdés se encuentra en buen estado de conservación, aumenta año a año y es considerada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) "de preocupacion menor". Por lo cual, indicaron, las probabilidades de que se vea afectada por un evento como este son bajas, si se mantiene acotado y no se vuelve recurrente con el tiempo. 

“Esta lamentable situación, con la muerte de ballenas adultas reproductoras, sanas y en buen estado, confirma que las ballenas son verdaderas centinelas de la salud del mar. En este evento podemos decir que las ballenas alertaron sobre un problema inminente que estaba pasando desapercibido", expresó Sironi, y agregó que "debemos tener un compromiso más activo y más responsable ante nuestra relación con el mar y con las especies que lo habitan. Las ballenas y nosotros merecemos un océano más sano y libre de amenazas.”