¿Debería la salud mental estar incluida en el plan de sanidad en América Latina?

¿Debería la salud mental estar incluida en el plan de sanidad en América Latina?

Entre el 50 y el 70% de la población de América Latina no tiene acceso a servicios de salud mental, un área que según la OMS debería ser prioritaria y a la que se destina un presupuesto mínimo.

Daniela Jünemann

La Organización Panamericana de la Salud, en su reporte The Burden of Mental Disorders in the Region of the Americas, se afirma que América Latina está atravesando una “crisis de salud mental” sin precedentes. Aunado a lo anterior, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, otros factores de riesgo para la salud mental también están latentes en Latinoamérica como lo son: la inequidad, la violencia, la pobreza, el hacinamiento, la inseguridad y el hambre.

El panorama deteriorado para la salud mental de los latinoamericanos se ve aún más agraviado por la falta de  políticas públicas ni presupuesto suficientes que garantice un acceso a la salud mental para los habitantes de la región. Mientras la OMS recomienda que cada país debería de destinar del total de su presupuesto de salud un mínimo de 10% a la salud mental, el porcentaje que destinan los países latinoamericanos oscila entre uno o dos por ciento como máximo.

Debido a lo anterior,  entre el 50 y el 70% de la población de América Latina no tiene acceso a servicios de salud mental. Si esta situación, antes de la pandemia, tenía afecciones en el cotidiano de la gente  y en las tasas de depresión, ansiedad y violencia - por mencionar algunas - es evidente que con el efecto agraviante que tendrá la pandemia, habrá estragos incalculables en las enfermedades psíquicas de la gente.

La salud mental requiere de atención urgente, no solo por parte de los gobiernos sino como responsabilidad ciudadana. A la fecha  no existen suficientes psiquiatras y psicólogos para atender al ancho de la población, situación intrínsecamente relacionada con el número de jóvenes que pueden acceder a una educación superior. Adicionalmente, la brecha social tan amplia, que caracteriza a los países de Latinoamérica, permea la situación en la que los terapeutas y la atención mental están únicamente destinados a personas con un nivel socioeconómico superior a la media y que viven en grandes ciudades.

La salud mental es la base y el pilar de sociedades más funcionales. Mientras los retos y complicaciones que presentará el cambio climático o las crisis económicas, no se vayan a ningún lugar, será crucial que la salud mental forme parte del plan de salud,  se necesitan presupuesto, políticas públicas pero también un cambio de paradigma en la sociedad que indique que atender la salud mental está bien y es necesario. 

En este contexto, las terapias alternativas deben ser una opción accesible para las personas. Y en esa línea, hay organizaciones que buscan dar una respuesta a la crisis de salud mental que existe en Latinoamérica ofreciendo terapias complementarias como pilar fundamental para la salud integral de las personas. Con audios y terapias gratuitas benefician a personas que no  tienen acceso o recursos para poder complementar su salud con terapias complementarias como la hipnosis

 

* Daniela Jünemann, Directora de la Fundación Healing Hypnosis

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