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Queman libros Tintín, Asterix y Pocahontas, víctimas impensadas de la cultura de la cancelación

Quemaron 4.700 libros por mostrar una “representación negativa de los pueblos indígenas”. Una y otra vez la cultura de la cancelación abre preguntas sobre la tolerancia y el reconocimiento a diversas realidad históricas y culturales.
Tintin, víctima inesperada de la cultura de la cancelación.
Tintin, víctima inesperada de la cultura de la cancelación.

Cerca de 5000 libros fueron quemados en Canadá. Entre ellos hay títulos de fama mundial como fascículos de Tintín, Obelix, Pocahontas y Lucky Luke entre otros cómics. Sin embargo, la cancelación no sólo cayó sobre estos títulos sino sobre sobre más de 160 títulos que fueron eliminados de 30 escuelas por ser considerados discriminatorios. 

Los responsables fueron los titulares de la Comisión Escolar de Providence, en Ontario (Canadá), responsable de establecimientos católicos de habla francesa, que decidieron quitar de sus establecimientos los libros que tienen una “representación negativa de los pueblos indígenas”. Justificaron la acción señalando que tienen el objetivo de acabar con el “racismo, la discriminación y los estereotipos, con la esperanza de crecer en un país inclusivo”. Los responsables declararon que las cenizas de los libros quemados se utilizarán como abono para plantar un árbol y “convertir lo negativo en positivo”.

Si bien la noticia de la quema de libros, entre los que había ejemplares de clásicos como Tintin, Asterix y Lucky Luke, sale a la luz ahora, gracias a una investigación de Radio Canadá, el hecho ocurrió en 2019. Se trata de 165 títulos infantiles que las autoridades buscan eliminar por considerar que tienen un mensaje que alimenta le racismo. Los mismos fueron listados por "acompañantes indígenas" que marcaron los errores históricos, las imágenes racistas y las referencias de sexualización y falta de respeto en los mismos. Los "censores" indicaron que palabras como indio o esquimal eran usadas con significado peyorativo. 

En un video los organizadores de la quema explicaban: "Enterramos las cenizas del racismo, la discriminación y los estereotipos con la esperanza de crecer en un país inclusivo donde todos podamos vivir en prosperidad y seguridad". 

Asterix, víctima de la cancelación en Canadá. 

Estaba previsto que la ceremonia de quema de libros se replicara en distintos establecimientos escolares, pero la pandemia frustró el plan. Además, ante el posible reclamo de padres y maestros, la titular de la unta Lyne Cossette había anunciado que muchos ejemplares serian reciclados en vez de quemados. Según Cossette, los libros retirados de las bibliotecas tenían contenido desactualizado e inapropiado. Además explicó que esta acción buscaba ser un gesto de reconciliación con las Primeras Naciones de Canadá. 

La selección de títulos eliminados incluye cómics, novelas y enciclopedias que fueron analizados en forma conjunta por miembros de la Junta escolar y guías aborígenes. Incluso el Ministerio de Educación de Ontario participó en el proyecto de la ceremonia, aunque no en la selección de libros.

Suzy Kies fue una de las impulsoras del proyecto. Denuncia a los personajes indígenas presentados en los libros infantiles como "poco fiables, holgazanes, borrachos, estúpidos". Kies declaró que cuando se perpetúa este tipo de imagen en la mente de los jóvenes, es difícil deshacerse de ella. "La gente entra en pánico por la quema de libros, pero estamos hablando de millones de libros que tienen imágenes negativas de los indígenas, que perpetúan estereotipos, que son realmente dañinos y peligrosos", aseguró Suzy Kies cumpliendo el polémico rol de "guardiana del conocimiento". 

Suzy Kies junto a Justin Trudeau. 

El Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, también se manifestó al respecto. “Personalmente, jamás estoy a favor de quemar libros”, dijo y añadió: "No me corresponde a mí o a las personas que no son indígenas decir a los indígenas cómo deben sentirse o actuar para avanzar en el tema de la reconciliación”.