Pidió trabajo a San Cayetano, dibujó una estampita y esto pasó después

Pidió trabajo a San Cayetano, dibujó una estampita y esto pasó después

Margarita, una jubilada de 64 años, pidió a San Cayetano trabajo para sus hijos. A falta de una estampita dibujó la imagen del santo y todos se sorprendieron con lo que pasó después. "Creer o reventar", dijo su hija Ana al compartir la historia.

Redacción MDZ Online

Margarita es licenciada en Letras, tiene 64 años y es jubilada. Como toda madre, se preocupa por el bienestar de sus hijos, Ana -de 25, profesora de filosofía- y Miguel -de 24, community manager y organizador de torneos de fútbol-. Que ellos no tuvieran trabajo era  una inquietud extra. Tanto que, a pesar de definirse como no cristiana, decidió encomendarlos a San Cayetano, patrono del pan y del trabajo.

"Mi mamá es cero religiosa", cuenta Ana a MDZ y agrega: "Peor mi abuela tenía la costumbre de, cada tanto, pedirle alguna cosa a San Expedito o a San Cayetano. Mi mamá copió el gesto de ella: aunque con menos frecuencia cada tanto algo pide. No es cristiana pero hace dos semanas le pidió a San Cayetano que mi hermano y yo consigamos más laburo. Como no tenía estampita". La fecha del pedido coincide con la celebración del santo por la que cada año miles de fieles se acercan al Santuario de Liniers.

Ana comparte con cierto orgullo la imagen de San Cayetano hecha con birome azul sobre un papel blanco. Según Ana, Margarita tuvo que dibujar a San Cayetano porque, viviendo en Mar de las Pampas, "no tenía donde conseguir una estampita y no tenía ninguna en su casa. Sin embargo, quería acercarse lo más posible al ritual tradicional y por eso quiso materializarlo de alguna manera".

El dibujo del cuál Ana compartió una fotografía está en la casa de Margarita en Mar de las Pampas. "Le dije que no lo mueva porque quizás le gusta estar allá en el bosque. Me dio mucha ternura lo que hizo, el dibujo y el pedido, pero no me sorprendió porque ella es muy dulce y yo ya sabía que muy cada tanto pide algunas cosas. Yo no creo en esto así que pensé que no iba a funcionar, pero funcionó", cuenta todavía sorprendida por el efecto que tuvo el pedido que su mamá le hizo al santo del pan y del trabajo.

"Ahora estoy tapadisima de laburos hermosos. Creer o reventar", dice Ana. 

"No creo en el dios de ninguna religión, pero últimamente vengo pidiendo algunas cosas y se me cumplen. Cierro los ojos y pido algo, así en general, y ofrezco algo a cambio, algo que me requiera esfuerzo. Se lo conté a mi mamá hace poco y le dio un poco de risa", confiesa Ana y sigue: "Prefiero decir que no sé si hubo alguna relación, sólo sé que yo también voy a seguir con mi método raro de cerrar los ojos y pedir porque si hay dios evidentemente le caigo simpática". 

Ana compartió la "estampita" en redes sociales porque todo el episodio fue "algo dulce y sorpresivo. También porque me parecía un poco gracioso el dibujo (aunque sea bueno), o el hecho mismo de haya hecho ella el dibujo", comenta.

Insiste en que no se considera religiosa o creyente, pero admite "juego mucho en mi Twitter con la idea de que quizás dios exista y la 'moda' de estar tan seguros de que no existe. No me convence mucho esa certeza y cada vez tengo más dudas de que no haya algo, aunque sea un dios distinto al de las religiones, con el que podamos tener una relación y un diálogo", reflexiona. 

Respecto al hecho de estar "tapadísima de laburos hermosos" a sólo dos semanas de que su mamá haya pedido trabajo para ella a san Cayetano dice que "la gente por lo general lo toma como una coincidencia porque los que me rodean tampoco son religiosos, mi mamá de alguna manera lo mismo, y yo también. Pero no deja de llamarnos la atención y nos da ganas de seguir pidiendo". 

La estampita de San Cayetano que Margarita dibujó para pedir trabajo para sus hijos Ana y Miguel.

Para agradecer a San Cayetano por su intercesión Margarita prendió una vela al lado de la improvisada y artística estampida. "Y yo, como siempre, cerré los ojos y agradecí", revela Ana. "Fue una forma muy personal la que tuvo de pedir y también la forma que tuvimos de agradecer. Creemos que con el agradecimiento que sentimos alcanza para que el santo, si existe, no se enoje con nosotras (ojalá no nos equivoquemos)", dice. 

"¿Qué es lo que más conmueve de la historia? Me parece que lo más lindo es que un acto privado, que tiene que ver con el afecto que mi mamá tenía por su mamá y por nosotros, llegó a otro círculo como puede ser el mío, más ateo, y generó sorpresa y ternura", concluye Ana. 

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