La libertad de expresión y la libertad religiosa en torno a “El Reino”

La libertad de expresión y la libertad religiosa en torno a “El Reino”

Las críticas reabren debates sobre los derechos humanos en juego.

Ana Mármora

Todos estamos hablando de lo que sucede en esa iglesia ficticia. “El Reino” es la nueva serie argentina de la superproducción de Netflix que cuenta la historia de un pastor candidato a vicepresidente de la Nación y pone en agenda la creciente llegada de los evangélicos a la política.

Un asesinato, historias oscuras y algunas ridiculizaciones forman parte de la trama narrativa de esta serie que conjuga nada más ni nada menos que la política y la religión. La ficción ha generado opiniones de todo tipo y ha logrado poner en escena dos derechos humanos nodales para garantizar la vida democrática y la convivencia en paz: la libertad de expresión y la libertad religiosa.

La serie se expone a críticas respecto al mensaje que transmite en el personaje de un pastor protagonista y villano al mismo tiempo, así como también a la producción y realización en general del thriller político que está en el top de lo más visto en la plataforma Netflix en Argentina y otros países vecinos como Uruguay.

En este sentido, un comunicado de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA) cuestionó la utilización de productos culturales para ideologizar a la sociedad y destacó la controvertida propuesta del filósofo marxista italiano, Antonio Gramsci -sobre quien se destacó que fue citado al inicio de la serie- de usar la cultura para introducir pensamientos y conceptos para alcanzar la hegemonía cultural en la sociedad.

En mi opinión, esto ha generado la absurda solidarización de distintas personas hacia los guionistas y productores de la serie, puesto que pareciera que lo planteado en la ficción no puede merecer análisis o crítica alguna poniendo en duda el ejercicio del mismo derecho humano fundamental que se busca resguardar como lo es la libertad de expresión.

Y en una exacerbación de la relativización de este derecho humano, el mensaje reflejado en la ficción pareciera haberse entremezclado con comentarios de la guionista, Claudia Piñeiro, quien se ha referido a través de sus redes sociales a la familia Montaner -practicante de la religión evangélica- reprochando el vocabulario religioso y los mensajes de fe que brindan en las devoluciones que realizan en el reality show “La Voz Argentina”.

La guionista de El Reino se expresa en relación a los comentarios de los Montaner en La Voz Argentina.

Estos mensajes cruzados entre la ficción y la realidad merecen recordar que la libertad de expresión se encuentra expresamente garantizada en el artículo 14 de nuestra Constitución Nacional, así como también en el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, y los artículos 18 y 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, entre otros.

Entonces parece claro que libertad de expresión comprende el derecho a buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística y que no puede estar sujeto a censura previa sino a responsabilidades ulteriores necesarias para garantizar el respeto a los derechos o a la reputación de los demás, como podría ser en este caso, la libertad religiosa. 

En este caso, solidarizarse con guionistas de la serie por el ejercicio de la libertad de expresión de un grupo de personas pareciera bajar totalmente la persiana del “mercado de las ideas”, una doctrina tan antigua como difundida y resaltada por el Dr. Fernando Toller -especialista en libertad de expresión y derechos humanos- en “El Poder es como el fuego” donde el constitucionalista recuerda lo que expuso John Milton en 1640, y reiteró John Stuart Mill en 1870 que consiste en “que se hable más, que se discuta más, que se expongan las distintas ideas, así saldrá a la luz la verdad”.

Muchos son los interrogantes que abre el ejercicio y respeto de los derechos humanos en juego. ¿Existe un ataque a la religión evangélica en la serie? ¿Sería lícita la censura al “vocabulario religioso” que incluye bendiciones y buenos deseos hacia el prójimo en un programa de TV? ¿No pueden emitirse comunicados u opiniones respecto al mensaje religioso que da una serie? ¿Es razonable cuestionar a quien profesa públicamente su fe en Dios, invocado en el preámbulo de nuestra propia Constitución Nacional?

El ensañamiento o relativización de uno u otro derecho solo avasallan la dignidad de cada persona humana.

De modo que, por un lado, se torna necesario analizar el respeto a otro derecho en juego en estos días como el de la libertad religiosa, otro derecho humano cuyo fundamento es el respeto a la dignidad de la persona humana en su dimensión espiritual y que comprende la libertad de manifestar la propia religión o las propias creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado.

Y finalmente, es fundamental recuperar la idea de libertad de expresión como elemento central de la vida democrática. Puesto que sino, hacer una serie o emitir comunicados sobre la misma podría sufrir limitaciones irrespetuosas de este derecho humano fundamental de la democracia.

*Ana Mármora es abogada y periodista, diplomada en Derechos Humanos por la Universidad Austral. 

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