La historia de la impactante imagen que se viralizó tras la irrupción del Talibán en Afganistán
La fotógrafa Boushra Almutawakel nació en Yemén, se formó en Estados Unidos y regresó a su país a mediados de los '90. tenía entonces 25 años y en poco tiempo fundó una galería para exhibiciones y debates de arte. Allí podía mostrar su trabajo y dejar al descubierto una de sus principales líneas de reflexión: el rol de la mujer en las sociedades musulmanes y árabes. En estos días su nombre volvió a circular y fue, justamente, por su forma de mostrar el riesgo de las mujeres ante el poder del fanatismo religioso.
Hay dos collages con retratos tomados por Boushra Almutawakel que circulan para alertar al mundo sobre el impacto que puede tener sobre las mujeres y los niños -entre otros grupos vulnerables- la avanzada Talibán en Afganistán. Uno muestra una mujer con una niña que tiene una muñeca en brazos. Son madre e hija. La primera toma las muestra con su vestuario habitual. Y en cada una de las siguientes fotografías de agrega un elemento para cubrirlas: pañuelo, hijab y burka. El gesto en el rostro de esas mujeres cambia entre una imagen y otra a medida que van desapareciendo de la escena. La última toma marca el final: sólo se ve el telón de fondo. La mujer, la niña y su muñeca han desaparecido. Fueron borradas por las imposiciones de un totalitarismo.
La imagen circula estos días con la leyenda: "desaparición". Pero, aunque retrata uno de los mayores temores que la sociedad afgana padece estos días no es una imagen nueva. El título real de la obra, en la que la artista y su hija son las protagonistas, es "Madre, hija y muñeca". Las fotografías tienen algo más de una década y a la autora le fascina que cada tanto vuelvan a salir a circular. "Es gracioso porque siempre hay alguien que me dice que ha visto mi trabajo en Facebook, pero no soy yo la que lo publica ahí”, declaró una vez al ver cómo cíclicamente la serie volvía a tener vigencia.
Las tomas forman parte de un trabajo más amplio al que la fotógrafa tituló: "The hijab series" y que tiene como objetivo hacer foco en los derechos de las mujeres y la religión. "Yemen ya era un país muy conservador en 2010. Estaba preocupada al ver la propagación de las interpretaciones extremistas del Islam. Y una de las formas en las que podía verse era en que las mujeres estaban cada vez más cubiertas", recuerda la artista que volvió a ser viral luego de que el Talibán tomara el poder en Afganistán.
Almutawakel no se rebela contra el hijab o incluso el nicab sino que llama la atención sobre la imposición. Sostiene que debe ser cada mujer quien decida si usarlo o no. "Tengo sentimientos encontrados al respecto. Cuando estoy en Yemen, me siento cómoda con él porque todo el mundo lo usa y en cierta manera me siento más segura de algunas miradas de los hombres. Es, de cierto modo, liberador. Pero para mí no tiene sentido cubrirse los ojos o llevar guantes. Otra cosa que me genera un problema es ver a las niñas con velo o incluso con el nicab. Aunque finalmente creo que cada mujer tiene derecho a elegir cómo desea presentarse al mundo, ya sea con hijab, nicab o con ninguno de ellos", reflexionó al ser consultada por el tema.
Aunque es crítica al respecto, la fotógrafa -consciente del peso simbólico que tiene el velo- no se preocupa sólo por las imposiciones que el fanatismo islámico impone a las mujeres sino también de las normas tácitas o explícitas que ellas tienen en todo el mundo. "En occidente son esclavas de la maquinaria mediática de ventas, que dicta cómo deben vestir y cuánto deben pesar. O las convierten en objetos sexuales en anuncios. En el resto del mundo también ocurre, desde la prostitución a la pornografía", dice al tiempo que celebra cómo su obra puede ser interpretada de diversas formas.
Las fotos con su hija son de una producción de 2010, cuando ella tenía 7 años. Mucho tiempo después, la artista reconoció "no creo que hayan cambiado muchas cosas desde entonces en cuanto al estatus de las mujeres y sus derechos. En todo caso, han empeorado", concluyó.