Testimonios de dolor en la Marcha de las piedras: "Son despedidas que el Gobierno nos robó"

Testimonios de dolor en la Marcha de las piedras: "Son despedidas que el Gobierno nos robó"

"Es un homenaje conmovedor. Las fotos no lo transmiten del todo", decía alguien alentando a los ciudadanos a presenciar el homenaje a los muertos en pandemia que tuvo su epicentro en la Quinta de Olivos.

MDZ Sociedad

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"Ya no quedan piedras sin nombre en Olivos", informó esta tarde, en su cuenta de Twitter, uno de los primero impulsores de esta marcha. Habían pasado apenas unas horas desde que las personas comenzaron a reunirse en distintos puntos del país para homenajear a los casi 110.000 muertos por covid y a miles de personas que, durante la pandemia, fallecieron por falta de atención médica o por otras causas que podrían haber sido prevenibles y atendibles. 

Alguien entre las respuestas lamentaba: "Seguro quedan nombres sin piedra".  Las historias que se tejieron en las redes sociales durante los días previos a la marcha de las piedras son conmovedoras. La idea, que actualiza una tradición según la cuál las piedras son símbolo de lo eterno y por eso un homenaje y un recuerdo, se fue llenando de sentido con el paso de los días. El número frío de muertos por coronavirus de cada jornada se cargó de historias. 

"En algunas puse F. S. R. D. x familias sin recursos desamparadas. Otras sin nombre, y habían otras también, chicas. Llevé otras con nombre, de mi parte y por Juan Manuel,  Rodolfo, y algunos más. Todos representados en este duelo colectivo. También presté fibra  indeleble", comentaba alguien tras dejar sus piedras. "Dejarlas. No tirarlas", fue desde el primer momento la consigna. Y así ocurrió. 

También hubo fotos en la marcha de las piedras.

Al compartir una imagen de cientos de piedras con sus nombres, alguien acotó: "Impresionante velatorio colectivo". Y así lo sintieron muchos ciudadanos: los que fueron, cargando piedras en memoria de sus seres queridos. Muchos llevaban también piedras con nombres de desconocidos. La movilización tomó tal dimensión que, sin poder acercarse al punto de reunión, compartieron otros nombres y otras historias para que no faltaran en el homenaje

"En Plaza de Mayo unas chicas regalaban piedras a los que les faltaban, muy conmovedor", contaba alguien, al tiempo que otro más instaba a tomarse unos minutos para ir a ver las piedras: "Es un homenaje conmovedor. Las fotos no lo transmiten del todo". Y alguien iba aún más allá: "Porque no son piedras, son vidas. Son padres, son hijos, son hermanos. Son despedidas que el gobierno nos robó".

Ana Marino, autora del tuit que se convirtió en puntapié para esta movilización, escribía desde Plaza de Mayo: "Llorando en la Puerta de Casa Rosada. Esto es todo emoción. Mi corazón está con todos ustedes y siento que estamos todos juntos con nuestros seres queridos". Hacía días, cuando comenzaba la polémica por las visitas a la Quita de Olivos que luego dejó al descubierto al menos una reunión injustificable para festejar el cumpleaños de Fabiola Yáñez y por la cuál el presidente debió pedir disculpas públicamente, Marino escribió en Twitter: "Habría que llevar una piedra por cada muerto por covid-19 a Casa Rosada y dejarla ahí. No tirárselas, dejarlas ahí". 

"Por vos también fue la marcha de las piedras"

Luego llegó la ilustración del usuario Maldita Comadreja, que se convirtió en un interminable hilo de dolor y sirvió para marcar el estilo de la marcha de las piedras. La marcha emocionó desde entonces: cada nombre llegaba acompañado de una historia. Y empezaron a aparecer voluntarios dispuestos a llevar las piedras de quienes no pudieran ir al lugar de reunión. Y este lunes, durante la marcha pasaron cosas igualmente conmovedoras. 

"Mi piedra es por el doctor Carlos Legarreta. A los 16 me salvó de muchos problemas operándome de columna en el hospital Gutiérrez. El precisaba una vacuna, no Purita y los vacunados VIP Falleció en enero. 64 años", comentaba alguien al depositar su piedra. "Cada piedra es un adiós, un último abrazo que nos quedó pendiente, que no pudimos ni nos dejaron dar", decía alguien más. 

"Quiero decirte a vos, qué hoy fuiste a Plaza de Mayo por tu papá, "que curó tanta gente y ahora le tocó a él", que fue conmigo que te abrazarse a llorar. Te quiero mucho", decía al aire Marino. Y alguien se atrevió a imprimir un cartel, simulando una lápida. "Más de 100 mil argentinos muertos. Por la corrupción, negligencia e insensibilidad social del kirchnerismo". 

Uno decía: "Ya dejé mis piedras. Lloro un ratito y seguimos recibiendo pedidos". Y otro más comentaba: "Las piedras que tiraron, les volvieron. Por suerte a mí no me tocó, ojalá encuentren algo de paz a los que sí... En memoria de todos los que murieron por negligencia y delincuencia de la clase política. La mancha de sangre no se la sacan más, peronchos inservibles". 

Mientras miles de argentinos se manifestaban llevando una piedra como homenaje a los muertos en pandemia, el presidente Alberto Fernández pedía perdón a los gritos y decía: "No me van a hacer caer por el error que cometí". Y ya al final del día muchos comenzaron a preguntarse qué pasará con este homenaje. "Menudo lio tiene el gobierno con lo que vaya a hacer con estas piedras", decía alguien. Es que cada una de esas piedras se cargó de sentido y convirtió en símbolo de dolor. "Cuando las piedras depositadas suavemente con dolor son un arma más poderosa que las arrojadas violentamente con furia", fue la reflexión que para muchos sintetizó la marcha de las piedras

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