Una marquise: el sorteo de Twitter que se viralizó y puede cambiar la vida de muchos chicos
Fátima Noriega es abogada. Cómo a muchos otros, la pandemia la llevó a encontrarse con diversos hobbies y compartirlos en redes sociales. "Empecé a subir recetas de cocina en Twitter y la gente se iba copando porque eran bastante fáciles", dice entre risas y cuenta que empezó a recibir consultas de gente a la que no le gustaba cocinar, lo que la motivó a organizar un vivo en Instagram con tips para organizar el menú semanal. "Después en tres o cuatro videos de Youtube compartí otras recetas fáciles y armé una encuesta para ver qué quería la gente que cocinara y ganó la marquise", comenta quien nunca antes de la pandemia había logrado cocinar una torta porque pensaba que la repostería era imposible para alguien que cocinaba de forma informal. "Pensé que podía hacerla, compartir el video y sortear la torta", dice y agrega que ese fue el punto de partida para una acción solidaria que puede cambiar la vida de muchos niños y de sus familias. Lo que recaudara con ese sorteo lo iba a donar a Los Peques, un merendero que había conocido poco tiempo atrás.
Caro Martínez fue quien hizo el link con Los Peques, un merendero muy chico y sin mucha visibilidad aunque recibe algo de ayuda estatal. "Es una señora que tres veces por semana cocina para toda la gente del barrio", relata Noriega que desde que supo de la existencia de este lugar empezó a colaborar con donaciones. "Siempre necesitan un montón de cosas. Le comenté a Caro la idea de sortear la torta y donar lo que recaudáramos al merendero y enseguida se copó con el plan. Pero en cuanto lo publiqué, aparecieron tres personas más dispuestas a donar premios. Con eso largué el sorteo: teníamos 4 premios. Fue el miércoles. A los 10 minutos había un montón de gente ofreciéndome objetos y servicios como premio para el sorteo", relata.
"Empecé a pedirles el Instagram para ayudarlos a difundir sus emprendimientos", comenta Noriega que tiene más de 20 mil seguidores en Twitter, donde suele compartir fotos y anécdotas de sus hijas. "Se masificó. Me dí cuenta de que podíamos juntar más plata. Mi idea original era juntar algo, ir al supermercado y comprar comida. ¿Cuánta plata podía juntar sorteando una marquise?", se pregunta. Cuando la acción comenzó a expandirse tanto, sugirió a Los Peques empezar a pensar en algo más grande, tal vez una construcción con espacios mejor preparados para cocinar y recibir a los chicos. "A Caro se le ocurrió hacer un techo y una parrilla grande que sirva como alternativa al horno con garrafa que tienen actualmente y que muchas veces evitan por el precio del gas. Ella me contó que muchas veces cocinan en el piso con leña y un disco. La señora que cocina lo hace agachada y por eso la parrilla era una buena idea", declara.
reconoce que no tiene mucha idea de cuánto costarán los materiales, pero confía en que llegarán. "En el barrio hay gente dispuesta a hacer la obra, pero necesitábamos un arquitecto que nos hiciera el plano o algo. Pregunté en Twitter si alguien nos podía dar una mano y en tres minutos -literal- tenía ocho arquitectos ofreciéndome hacer el plano para la obra", hablé con el primero y a los demás les gradecí la buena disposición.
Llevan recaudados $270 mil en una rifa que tiene más de 70 premios desde la famosa marquise que detonó todo hasta sesiones de coaching y servicios de escribanía pasando por insumos de tecnología como un mouse y un teclado. En sus redes Fátima publicó los links para participar en el sorteo que se realiza en vísperas del día del niño.
"Vamos a hacer el sorteo en un vivo de Instagram para que sea transparente. La gente dona y subimos el comprobante a un drive que va a estar disponible en el sorteo de Instagram. Vamos a decir los premios y los voy a publicar por Twitter. Y pensamos armar dos reuniones con los ganadores para que puedan elegir en orden el premio que quieran. No todos los premios le sirven a todo el mundo", asegura. "Queremos que todo sea transparente. Pensamos publicar videos de lo que se construye. Queremos que quienes colaboran sepan qué se hizo con su dinero. Queremos que sea transparente", enfatiza.
"Me impresiona que la gente desea ayudar y en cuanto aparece un objetivo le dan para adelante. Siempre digo que uno ayudando tiene una satisfacción muy grande y por eso hay algo que moviliza. Después de dos años tan difíciles para todos, siento que hay una necesidad de alegría muy fuerte y esta posibilidad de canalizar cosas buenas para otro nos hace bien a todos", reflexiona y sigue: "Las rifas valen $200, pero el que no puede comprarla ofrece algo como premio o se pone a disposición para ayudar en la entrega de los premios. Todo el mundo tiene ganas de ayudar. No es sólo acá sino que lo vimos en otras acciones. La gente es buena. Las redes pueden tornarse agresivas, por eso suelo usar candado, pero la mayoría de las personas son buenas y tienen el interés de hacer algo por alguien", dice consciente de todo lo que pasa en las redes sociales y de cuánto pueden impactar en las personas y en la sociedad.
