El daño permanente que ocasionó la pandemia a los niños y adolescentes

El daño permanente que ocasionó la pandemia a los niños y adolescentes

La pandemia afectó la progresión de la miopía a nivel mundial. Se calcula que para el 2050, el 50% de la población va a ser miope debido al encierro y la exposición a los dispositivos en el interior de los hogares.

Andrea Ginestar

Andrea Ginestar

Las consecuencias de la pandemia de coronavirus y una cuarentena extensa que obligó a las familias a permanecer en sus hogares durante un tiempo mayor al óptimo para un desarrollo social, afectivo y físico, comienzan a verse en niños y adolescentes.

Las cantidad de horas que pasan frente a los dispositivos tecnológicos, celulares, televisión, computadoras, despierta la preocupación de los adultos que comienzan a ver algunas consecuencias que, si no son tratadas a tiempo, pueden ser irreversibles y ocasionar un daño permanente en la salud ocular de los más pequeños.

Los niños y adolescentes tienen una carga importante de tareas escolares que deben ser realizadas con dispositivos móviles sumado a que parte de su tiempo recreativo lo utilizan frente a las pantallas. Ese comportamiento sumado a la falta de tiempo al aire libre ocasiona daños importantes en la visión.

Las clases fueron en casa.

La pandemia afectó la progresión de la miopía a nivel mundial. Esta afección provoca que los objetos cercanos se vean claramente, pero no así los que están lejos y puede desarrollarse gradual o rápidamente dependiendo de los factores ambientales a los que están expuestos los niños. 

La médica oftalmóloga Paula Gochicoa Mulet explicó que esta alteración de la visión de lejos se provoca porque el ojo está más elongado y destacó: “La miopía tiene un componente hereditario dado por la carga genética que tiene la persona. El grado en que se manifiesta está dado por esa carga genética y los factores ambientales".

Dentro de las recomendaciones que brinda la profesional de la salud consultada, está la importancia del manejo de los tiempos frente a los dispositivos y estar mínimo dos horas afuera al aire libre. La luz solar ambiental aumenta la producción de dopamina a nivel ocular por las células amacrinas, y la dopamina evita el crecimiento axial del ojo que provoca la miopía. 

Los niños padecieron el encierro.

Gochicoa Mulet enfatizó: “Las actividades de visión cercana, hacen que el ojo haga una elongación y de a poco se vaya generando la miopía. Pasar mucho tiempo encerrado leyendo o frente a los dispositivos posibilita el desarrollo de esa alteración en el ojo” y agregó que está probado que la luz solar produce la síntesis de dopamina y ese neurotransmisor produce un efecto beneficioso a nivel del ojo que hace que no tenga esa elongación que produce la miopía. 

Durante la pandemia, al disminuir el tiempo al aire libre y la exposición a los rayos solares (que son los únicos capaces de generar eso), las personas comenzaron a tener un déficit en la síntesis de dopamina. La situación se agravó en quienes, sumado a esos factores ambientales, tienen una miopía predeterminada por factores genéticos o hereditarios. 

Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que, en 2050, una de cada dos personas en el mundo será miope. Asimismo se estima que, debido al actual escenario sanitario, se podrían acelerar estas proyecciones, debido a los factores ambientales relacionados con la masificación del uso de dispositivos tecnológicos, pese a que el origen de la miopía es principalmente hereditario.

Las pantallas, el mejor juguete.

Un caso testigo es Japón, lugar que registra la mayor cantidad de casos de miopía a nivel mundial. Las autoridades implementaron una serie de medidas para disminuir el desarrollo de esta enfermedad en los niños y elaboraron aulas tipo peceras para que ingrese la luz del sol y se genere un ambiente óptimo para la lectura. 

Recomendaciones 

El control del tiempo frente a las pantallas es fundamental para prevenir la miopía sumado a la distancia que deben mantener para la visualización o lectura. No está probado que la luz de los dispositivos provoque un daño en la visión de los niños y adolescentes, lo que afecta es la distancia que debe ser como mínimo del largo del brazo de la persona que está frente a la pantalla.

Gochicoa Mulet recomienda implementar la regla 20-20-20 diseñada por el optometrista californiano Jeffrey Anshel, como un recordatorio fácil para tomar descansos y evitar la fatiga visual. Consiste en calcular 20 minutos delante de una pantalla y entonces enfocar algo que se encuentre a 20 pies (aproximadamente 6 metros) durante 20 segundos.

Es fundamental que los niños y adolescentes pasen al menos 2 horas al día al aire libre. Con la pandemia los niños estuvieron muy encerrados, sin hacer deporte, menos horas al sol y rodeados de dispositivos que utilizan para tareas escolares y esparcimiento. Según Gochicoa Mulet esta situación es una bomba de tiempo que hizo que las consultas por problemas en la visión aumenten cada vez más.

Si bien existen tratamientos para corregir la visión y progresión de la miopía (a través de unas gotas que se ponen durante la noche), es necesario tomar las medidas preventivas correspondientes para evitar la evolución de esta alteración ocular.

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