Los principales fantasmas que acechan al paciente con covid-19
Las personas que se infectan de COVID transitan distintas etapas propias de la enfermedad, en algunos casos los primeros días suelen ser los más difíciles y en otros los últimos adquieren mayor relevancia en cuanto a la manifestación de los síntomas. Si algo hemos aprendido estos últimos meses es que no hay una receta y cada caso es diferente. Cada persona transita la enfermedad de una forma distinta, con síntomas distintos ya que los cuerpos no reaccionan de la misma manera.
Frente a la incertidumbre y lo desconocido, la salud mental adquiere gran relevancia. Las personas que transitan la enfermedad son bombardeadas con información sobre "medicamentos milagrosos", recetas caseras, vitaminas que curan y una lista interminable de "soluciones" que lo único que generan es mayor angustia y un estado de miedo (el estado superlativo sería el terror) que impacta de forma negativa en la salud mental del enfermo COVID.
La angustia se vuelve parte del proceso de contagio y frente a ello aparecen mecanismos que cada persona va a implementar. Una constante en muchos pacientes es la preocupación o el miedo de que la enfermedad pueda desencadenar un desenlace fatal. Frente a esto surge la pregunta de ¿por qué podría no ocurrirme a mí?.
El psicólogo Francisco Izura aclaró la diferencia entre miedo y angustia y dijo: "La angustia hay que diferenciarla del miedo. El miedo es miedo a un objeto concreto. Hay un virus que genera miedo... la angustia aparece cuando ese miedo o terror se torna en una situación de absoluta incertidumbre frente a un estado muy primitivo que tiene que ver con un desamparo inicial". Esa sensación de miedo puede aparecer en muchos casos ya que el paciente se está enfrentando un virus que ingresó en su cuerpo y hay una incertidumbre sobre cómo será procesado.
Algunos pacientes consultados manifestaron sentir angustia durante el transcurso de la enfermedad. Soledad (37 años) dijo: "Mi caso fue dentro de todo leve pero lo que más me costó fue manejar lo que sucedía en mi cabeza. Me desconecté de las redes sociales y dejé mi celular de lado durante unos días ya que los mensajes siempre giraban en torno a la muerte de personas jóvenes, conocidos infectados que estaban internados. En muchos casos las personas más cercanas eran las que más miedo me generaban".
Izura agregó: "La angustia se genera frente a una situación de desprotección y desamparo, se trata de una vivencia del orden de la subjetividad frente a algo que se torna incierto, no sabés cómo puede reaccionar tu cuerpo, no sabés qué puede pasar, podés transitar la enfermedad de una manera tranquila o llegar al otro extremo que sería la muerte misma. Es angustia frente a esa incertidumbre".
Otro testimonio es el de Mauricio (35 años) quien se infectó y transitó la enfermedad en su domicilio junto a su familia, sin embargo manifestó que sintió mucho miedo y agregó: "Si tenés una gripe sabés cómo reacciona tu cuerpo y los estados por los cuales va a transitar el cuerpo frente a un virus extraño que no sabés qué puede generar en tu organismo... En mi caso, cada síntoma era observado con atención, era sumergirse en lo desconocido de forma permanente".
El rol de la familia o personas cercanas
Al ser consultado sobre el acompañamiento de los pacientes con COVID, el psicólogo destacó: "El papel de la familia o personas cercanas es importante en cuanto a la contención, el afecto y el acompañamiento de la persona que está sufriendo el proceso. Es importante la observación de la persona que está sufriendo ya que en muchos casos hay una tendencia a minimizar la sintomatología y en ocasiones se llega a la consulta y al respirador cuando el proceso está muy avanzado".
El proceso de la enfermedad generalmente es transitado en las casas, a excepción de los casos graves. Incluso la atención médica y el seguimiento se realizan de forma virtual. La falta de un otro cerca que pueda ver, tocar y escuchar puede generar más angustia y miedo. Ante esta situación Izura agregó: "La familia debe estar presente observando, es importante que no se genere una minimización o negación o incluso puede ser un exceso de preocupación cuando los síntomas no son tales".
Recuperación
Poco se habla de la recuperación del paciente COVID, luego de obtener el alta la persona quiere reincorporarse de manera inmediata a sus actividades cotidianas, volver a la rutina y sentirse pleno porque el virus ya se fue. Sin embargo, la recuperación tiene altas y bajas, avances y retrocesos; en la mayoría de los casos es lenta.
"Un día puede sentirse mejor y otro día puede sentirse peor. Esto activa ciertas alarmas ya que uno se pregunta por qué si un día estaba bien al otro día estaba mal", agregó Izura.
En ese sentido, el paciente recuperado debe ser consciente de que va a necesitar un tiempo importante para recuperarse y que son tiempos distintos a los que estaba acostumbrado ante una gripe, anginas o cualquier otra enfermedad. En el caso de sentir que los síntomas físicos o psicológicos como la angustia y el miedo no cesan y van en aumento, es importante acudir a un profesional de la salud de forma inmediata.