Exclusivo: por primera vez habla Gastón Curi, imputado en el caso Aliaga

Exclusivo: por primera vez habla Gastón Curi, imputado en el caso Aliaga

Desde una celda y en plena huelga de hambre, uno de los cinco acusados por el crimen del ex corredor de aduana conversó con MDZ sin esquivar ningún tema. Es la primera vez que habla con la prensa. "No sé si me quieren muerto", advierte. Charla íntima con un hombre que se siente acorralado.

Facundo García

Facundo García

Está acusado de secuestro extorsivo agravado por la muerte de la víctima y por la participación de 3 o más personas. Un delito federal muy grave. Y su nombre aparece en todos los medios desde hace por lo menos seis meses, asociado al terrible final de Diego Alfredo Aliaga. Gastón Curi probablemente cumpla sus 29 años en la cárcel. Días antes de esa fecha, consigue un teléfono y llama.

Tal vez piensa en lo que va a decir mientras el tono de la llamada lo mantiene expectante. La Policía lo detuvo porque se sospecha que participó en la captura y homicidio de Aliaga, un caso que sacudió a la provincia en 2020. Él lo niega.

"Me llamo Gastón Curi -lanza desde el otro lado de la línea-: desde el miércoles 31 de marzo a las 12 he comenzado una huelga de hambre. Puse en conocimiento de esto al fiscal Fernando Alcaraz y al juez Marcelo Garnica, para que se terminen las dilaciones innecesarias que hay en esta causa".

El periodista lo atiende un poco desconfiado. Le pide datos, pruebas. Curi tira info: entre otras cosas, menciona el número del expediente donde figura como acusado junto a su madre Bibiana Sacolle, su hermano Lucas y su "padre de crianza", Diego Barrera. El quinto imputado es Yamil Rosales, el chofer de la empresa de transporte que tiene -o tenía- la familia antes de su detención.

"Estoy metido en un bucle infinito que no tiene fin"

Pánico

En la celda 55 del pabellón 5 B de la cárcel de Almafuerte, Gastón asegura a quien quiera escucharlo que él es inocente al igual que casi todos los otros sospechosos del caso. Por su parte, Barrera, el "padre de crianza", es el único que confesó haber asesinado a Aliaga, e intenta desligar a los demás.

Curi tiene una opinión muy particular sobre Diego Aliaga.

"Tanto mi madre como mi hermano y yo estamos presos sin que existan pruebas contundentes de nuestra participación en este asunto", insiste Gastón. "Estoy metido en un bucle infinito que no tiene fin", describe. 

Además de iniciar la huelga de hambre, Curi afirma que presentó un habeas corpus ante el Juzgado Federal número 3 y el Jefe de Seguridad Interna de la Penitenciaría.

—Me salen ronchas, estoy con taquicardia y ataques de pánico. Me han querido medicar con Olanzapina, un medicamento para tratar la esquizofrenia. Pero yo jamás tuve una enfermedad mental, así que hace dos semanas firmé un papel para no recibir más esa droga. Lo que me tiene mal es mi situación legal y la de mi familia— relata. 

Curi en otras épocas.

En el aire

Cuando Curi habla de su vida anterior transmite la idea de haber caído dentro de un sueño, o algo así. Como si de golpe hubiese despertado en un universo que no esperaba. Un universo que -según él- tiene visos de pesadilla

"Soy piloto comercial de avión con habilitación de vuelos con instrumentos -recuerda-. Estudié en la base aérea militar de Morón. Tenía una vida. Le mando el título, si quiere". 

Al rato, llega una foto del título:

—¿Y por qué cree que usted, su madre y su hermano siguen presos? 

—Por lo que ha declarado Diego Barrera sobre lo que pasa en algunas oficinas de la Justicia Federal. Las coimas y los arreglos con los presos. Primero, alguien quiere presionar a Barrera a través de nosotros. Segundo, el entorno de Aliaga intentará evitar que esta causa pase al ámbito provincial porque los contactos que tenía Aliaga están justamente dentro del fuero federal. Por eso van a insistir con la tesis del secuestro extorsivo, cuando en realidad todo apunta a que fue un homicidio. El juez Garnica, de hecho, ya declaró que no era competencia de su fuero, y una apelación de la fiscalía y la querella hizo que la causa se mantenga en el ámbito federal.

—Lo que me está diciendo es que lo están usando a usted, a su hermano y a su madre para "apretar" a Barrera.

—Sí. Teniéndonos acá, le pegan a Barrera donde más le duele. Y mire, yo no sé si me quieren ver muerto o qué. Lo que sé es que yo no tengo ningún antecedente penal y puedo justificar como accedí a todos mis bienes. Me gustaría saber si ocurre lo mismo en el entorno de Aliaga.

Diego Barrera dice que fue él quien mató a Diego Aliaga.

Hasta no hace mucho, uno de los elementos fundamentales que esgrimía el Ministerio Público para sostener la tesis de un secuestro era un llamado que se produjo exactamente a las 12.56 del 30 de julio de 2020. Diego Aliaga había desaparecido dos días antes, y su hermano Gonzalo estaba haciendo la denuncia frente a la justicia provincial cuando alguien se comunicó con él por teléfono y con "una voz que parecía fingida" le exigió un millón de dólares a cambio de la liberación del ex corredor de aduana.

El llamado nunca se repitió, y Aliaga fue hallado muerto en septiembre, en un campo de Costa de Araujo. Para Curi, no hay elementos que lo vinculen con toda esa secuencia.

—¿Cuándo y cómo conoció a Diego Aliaga?

—Lo vi una o dos veces en mi vida. Me pareció que su estado natural era ir de un problema al otro, y con contactos que por lo menos a mí me resultan raros. No estaba en sus cabales. Y se movía en una camioneta Amarok gris que pertenecía a una persona muy importante en esta la provincia...

Aliaga captado por las cámaras de Palmares, la última mañana en que se lo vio con vida.

Su versión sobre "aquel día"

En un momento de la conversación se llega al 28 de julio de 2020. La mañana clave; el instante en que Diego Aliaga fue visto con vida por última vez en un predio de Rodeo de la Cruz.

"Me daría náuseas ver un cadáver"

Ahí se bifurcan las perspectivas. La fiscalía cree que ese es el lugar en el que Aliaga fue reducido y secuestrado. Curi tiene otra visión: "Barrera discutió con Aliaga. Sabemos por una de las testigos que la noche anterior habían estado consumiendo cocaína y marihuana, aunque en la necropsia del cadáver llamativamente no apareció nada de eso. En esa pelea se habría producido la muerte, aunque yo no sé qué fue lo que causó el enfrentamiento ni he conversado con Barrera sobre eso. En realidad no hablo de esas cosas. Me daría náuseas ver un cadáver".

—Luego se conocieron escuchas en las que usted habría arreglado junto al chofer Yamil Rosales el lugar en el que iban a dejar el cuerpo...

—Son arbitrariedades. Se agarran de una llamada en la que yo hablo de "911" e interpretaron cualquier cosa. ¿Sabe quién es el "911"? Es un electricista que atiende a cualquier hora a gente que trabaja en el gremio del transporte. Por eso le llaman así. Estábamos hablando de él...

Yamil Rosales, el quinto imputado.

Lo que viene

Gastón Curi se queja de que su nombre "haya sido ensuciado ante la sociedad". Promete que a partir de ahora no va a comer ni a beber "absolutamente nada".

—Yo pido que me liberen o que al menos me otorguen la prisión domiciliaria para terminar con esta ridiculez. Y si me ignoran, voy a autolesionarme— avisa.

Partida con final abierto: la de Curi es una de las formas de organizar narrativamente lo que pasó. Hay otras. La del fiscal Alcaraz, desde luego, es sumamente distinta. Pero esta nota es la primera entrevista que da el imputado tras los ríos de tinta que se han vertido sobre lo que hizo o dejó de hacer.

Antes de despedirse, Gastón insiste en su inocencia y ofrece "invitar un café el día que salga de la cárcel". Por ahora, su realidad es muy otra.

  • ¿Aportes? ¿Otra perspectiva? Puede escribir a fgarcia@mdzol.com
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