"Llorar de hambre": una realidad que nos debe movilizar a todos
En los últimos días circuló un mensaje por whatsapp en el cual se pedía de manera urgente donaciones para una escuela del Barrio Cano. "La situación es muy dura, se han suspendido las copas de leche por el riesgo de contagio y hay niños que llegan literal llorando de hambre", expresaba el mensaje que alarmó a decenas de mendocinos que se pusieron en campaña para ayudar.
Te puede interesar
Lunes otoñal en Mendoza: así estará el clima en el inicio de la semana
A partir de este mensaje, desde la DGE explicaron que no se suspendió la entrega de merienda sino que mientras los chicos no estaban asistiendo a las escuelas por la pandemia se les entregaron a sus familias bolsones con mercadería. Además, funcionarios de la Dirección General de Escuelas se comunicaron con los directivos de esta escuela, los visitaron y ya se les brinda su merienda.
Si, este caso puntual, según informaron, ya fue abordado y tuvo solución. Sin embargo, la palabra “hambre” quedó resonando en más de uno de los que recibieron ese mensaje en sus celulares. Es que duele y cuesta imaginar a un niño levantándose todas las mañanas para ir a la escuela y que sus padres no tengan nada para darle de comer; duele imaginarlo en su banco en el aula intentando comprender lo que la maestra quiere decir cuando su pequeña panza está vacía.
-
Te puede interesar
La evaluación: ¿una sentencia o una oportunidad para aprender?
“El desayuno, considerado la comida más importante del día, y la merienda aportan energía necesaria para el funcionamiento del cerebro y permite que el niño mantenga una atención constante en clase. Es imprescindible garantizar que los niños puedan recibirlo, de manera ideal en sus hogares, y si esto no es posible realizarlo en los ámbitos escolares”, resalta la doctora Gabriela Sabio, directora médico asistencial de la Fundación Conin.
Los niños en edad preescolar y escolar presentan un crecimiento constante y requieren de una alimentación completa, nutritiva, suficiente y equilibrada. La desnutrición afecta gravemente a los niños y a su desempeño en la etapa escolar, y garantizar que ese pequeño tenga una alimentación adecuada dependerá de diversos actores sociales. “El rendimiento escolar, así como el proceso educativo es multicausal y multifactorial, depende del alumno, la familia, el sistema educativo, la sociedad. También de los determinantes socioeconómicos, de la salud y la nutrición”, aclara la directora médico asistencial de Conin y agrega: “Hay interacciones entre el estado nutricional, desarrollo cerebral, inteligencia y rendimiento escolar”.
Si bien es prioritaria la protección de los primeros mil días (concepción hasta los 2 años), Sabio resalta que los siguientes años es indispensable evitar las condiciones de subalimentación persistente o de carencia de nutrientes en los sectores más vulnerables de la sociedad.
Por todos estos motivos es que desde el Estado y las diversas organizaciones sociales se busca brindar un apoyo nutricional a los niños y adolescentes del país. En Mendoza, como en el resto de las provincias argentinas, una de las herramientas que se utilizan son los bolsones de mercaderías para las familias y las meriendas o copas de leche para los niños y adolescentes de los sectores socioeconómicos más vulnerables.
¿Qué contiene la copa de leche y los bolsones?
La copa de leche o merienda que reciben los niños y adolescentes en las escuelas se conforma por 4 días de lácteos y fruta; y el quinto día se suma un panificado con queso. Además se adiciona turrón, tortitas, facturas, entre otros productos.
Respecto a esto, la doctora Sabio enfatiza en la importancia de consumir alimentos de todos los grupos, ya que cada uno de ellos es fuente de energía, proteínas o algunos nutrientes considerados esenciales. “Se sugiere en el día consumir 1 porción de carnes o huevos, 3 a 5 de cereales o sus derivados, 2 porciones de lácteos, 2 o 3 de frutas, 2 a 3 de verduras, aceites vegetales, frutos secos. Si se consumen dulces debe ser con moderación”, detalla la médica.
Además, resalta que la copa de leche y los bolsones entregados por las instituciones deben estar supervisados por profesionales del área nutricional, para que esta asistencia les permita a las familias completar su alimentación.
En los bolsones solo se entregan alimentos no perecederos, por razones de logística y operativa; por ello, Sabio hace hincapié en la importancia de brindar a las familias una consejería nutricional con recetas para que la familia pueda completar las comidas, con el resto de los alimentos nutritivos que no están incluídos en los bolsones.
¿Cómo funciona la entrega de la merienda en las escuelas de Mendoza?
Desde la DGE informaron que actualmente están trabajando en un relevamiento en las escuelas para incluir, además de los bolsones de productos secos, la merienda o copa de leche en todas las escuelas de la provincia.
Franco Pulido, director de Alimentación Escolar de la DGE contó a MDZ: “en algunas escuelas en donde hemos recibido los pedidos con anterioridad ya se entregan las meriendas desde el miércoles 17 de marzo. En el resto de los establecimientos será a partir de la semana que viene”.
Durante el 2020, por la suspensión de las clases presenciales debido a la pandemia, no se entregó la copa de leche en las escuelas, sino que las familias recibieron los bolsones de mercadería. Fueron 110.000 bolsones mensuales ( con víveres secos como leche en polvo, fideos, arroz, harina, azúcar, polenta y aceite, entre otros productos) los que se repartieron entre las familias de los niños, niñas y adolescentes escolarizados en situación de vulnerabilidad socioeconómica.
No es suficiente…
Hay ayuda del estado y de las organizaciones sociales, hay acompañamiento por parte de los directivos y docentes. Sin embargo, muchos de nuestros niños siguen sintiendo hambre. “Nada es suficiente frente a la situación de muchas familias”, expresaban quienes habían recibido el mensaje que pedía con urgencia colaborar con alimentos para los alumnos de la escuela del barrio Cano; “Seguro la copa de leche no alcanza, hay que seguir ayudando”, expresaban otros.
Y es en esos mensajes solidarios donde hay que hacer el foco, en esos diálogos que se entablan entre familiares y amigos en donde se expone la dificultad de acceder a una necesidad tan básica como es la alimentación, donde se hace visible la dura realidad de cientos de familias.
Porque como ciudadanos, como seres humanos, se puede colaborar y ayudar a que cada vez menos niños derramen lágrimas por hambre y que cada vez más niños se concentren en lo que explica “la seño” y no estén pensando “hoy no he comido”.
Son muchas las instituciones y organizaciones en las cuales se puede ayudar. La Fundación Conin, por ejemplo, recibe donaciones e invita también a todos los interesados que se quieran sumar como voluntarios o padrinos de niños y así trabajar contra la desnutrición infantil. Para colaborar se puede ingresar a su página web en este link: www.conin.org.ar

