Ciudad oculta: la aridez de la vida a pocos minutos del microcentro

Ciudad oculta: la aridez de la vida a pocos minutos del microcentro

Calles de tierra que son ríos, cloacas que colapsan, casas inundadas y colchones empapados, una secuencia que se repite con cada chaparrón y en cientos de hogares de toda la provincia. Así lo viven los vecinos.

Felicitas Oyhenart

Felicitas Oyhenart

En una zona desértica y con emergencia hídrica cada vez que se anuncia lluvia muchos reciben la noticia con cierto entusiasmo y lo viven como una bendición. Pero no todos corren con la misma suerte.

En las zonas donde las calles son de tierra, donde las cloacas muchas veces colapsan, hay cortes de agua, en las cuales una lluvia puede significar que corra un río por la puerta de tu casa o terminar con toda la ropa mojada, los colchones empapados y con el peligro de que el agua toque los cables cuando se inundan las casas, la lluvia es todo menos una bendición.

Alf Ponce

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El agua es uno de los detonantes que hace colapsar una zona que vive con carencias a pocos minutos del microcentro; la cara oculta de la Ciudad Una secuencia que se repite con cada chaparrón y en cientos de hogares de toda la provincia. Rosa González es una de las vecinas que vive esta situación. Ella reside en el barrio René Favaloro y cuenta cuáles son las consecuencias que deja el agua cada vez que hay lluvias en los barrios del Oeste de la ciudad de Mendoza

“Si llueve es un desastre acá, hay partes que se hacen lagunas, mi casa está sobre una bajada y se inunda. Entra el agua, mi marido tuvo que hacer una ´subidita´ en la puerta para evitar que se inunde”, cuenta González. Rosa señala hacia una de las calles que tiene una importante inclinación para mostrar donde hay más dificultades cuando llueve, es la calle Sierras Altas que lleva al barrio René Favaloro. “Si llueve mucho se desmorona todo y caen las piedras. Cuando uno pasa por ahí caminando se resbala por el lodo, la bajada es un peligro. Hay zonas en las que directamente no podemos ni caminar”, relata la vecina a MDZ.

Alf Ponce

Equipaje de mano

Alcanza con cruzar el Parque San Martín para que la Ciudad cambie. En la zona donde estaba el Zoológico la ruta comienza a deteriorarse y luego comienza un terreno que es señal de olvido: asfalto en mal estado y casas precarias sobre la banquina. Pero los vecinos que están hacia adentro sufren otros problemas además. “Siempre tenemos que salir con otras zapatillas en la mano o con bolsas en los pies”, cuenta Rosa González y agrega que luego de la odisea de pasar por la calle llena de barro, escombros y charcos, al llegar a la parada del micro, y ya en el asfalto, se cambian el calzado o se quitan las bolsas que llevan en los pies. 

Para todos los vecinos de los barrios de La Favorita resulta una hazaña trasladarse por las calles, más aún para aquellos que lo hacen en sillas de ruedas o muletas. Cada vez que llueve deben trazar una ruta que parece un laberinto, dan varias vueltas por todos los barrios de la zona para poder llegar hasta el asfalto, donde podrán subirse a un micro o un taxi, "los conductores no aceptan ingresar al barrio", cuenta Rosa.

Alf Ponce

6 días sin agua en las casas

Laura Roxana Balmaceda es una vecina del barrio Nuevo Amanecer de La Favorita y además tiene a cargo el merendero "Manitos Unidas". Ella comparte cómo fue subsistir a un corte de agua de 6 días. "Tengo 9 niños en mi casa, cómo hago para decirles a mis hijos que no tengo agua para darles, que no se pueden bañar ni refrescar porque no tengo, que tampoco pueden entrar al baño. No teníamos agua para consumir, ni para higienizarse o limpiar", recuerda con un nudo en la garganta Laura.

La vecina del barrio Nuevo Amanecer agrega que por su situación económica no puede comprar agua en bidones. "Me pudo convidar unas botellas de agua una vecina que tiene un tacho de 1.000 litros, para que pueda cocinar", cuenta. Fueron tantos los vecinos que recurrieron a esta mujer que hasta ella se quedó sin agua.

"La pasé muy mal, seis días sin agua para mi fue fatal", comparte afligida Laura Balmaceda.

Alf Ponce

No hay que olvidar los problemas de inseguridad

Rosa luego de relatar lo que sucede en el barrio con las lluvias, recuerda que la inseguridad siempre está latente. Ella y otras vecinas confiesan que viven con miedo y que hay zonas por las que ya no se puede transitar debido a los asaltos.

A las ocho de la tarde ya no salimos porque tenemos miedo por el peligro que corren nuestros hijos. Yo voy hasta la parada del micro a esperar a mi hija cuando sale de la escuela”.

Para poder cuidarse entre vecinos se han organizado a través de los grupos de whatsapp, “nos comunicamos en el grupo cuando hay algún sospechoso para estar todos prevenidos”.

 

Mirá el video que muestra el estado de las calles

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