Opinión

La maquinaria ideológica del descarte que se esconde detrás de la ley de interrupción voluntaria del embarazo

El 30 de diciembre de 2020 los senadores de la Nación legislaron para decidir quién puede vivir y quién debe morir en Argentina con la ley del descarte selectivo de seres humanos, más conocida como la “ley del aborto” o marketineramente como “interrupción voluntaria del embarazo”, Ley Nro. 27.610.

Ana Mármora jueves, 30 de diciembre de 2021 · 00:13 hs
La maquinaria ideológica del descarte que se esconde detrás de la ley de interrupción voluntaria del embarazo
Foto: Telam

Aquella noche pudimos seguir de cerca lo peor de la política corrupta que ensucia y daña a nuestra Patria, que nos aleja de la esperanza de un futuro mejor y que contraría cada una de las premisas de los constituyentes selladas en el preámbulo de nuestra Constitución Nacional: “afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”. 

Sin embargo, hoy somos miles los argentinos que tenemos memoria. Porque siempre es bueno saber cómo se “cocinan” estas leyes que lo único que hacen es sumergirnos como nación en la cultura del descarte avalando viejos vicios de la política que operaron para favorecer su sanción en medio de una pandemia que en nuestra tierra se carga más de 100.000 vidas y una crisis económica asfixiante para el pueblo.

Y además de memoria, es pertinente evidenciar cómo salieron a la luz las principales mentiras verdes que utilizó aquel movimiento para militar su sanción.

Los detalles de la votación que terminó con 38 votos afirmativos, 29 negativos, 1 abstención y 4 ausencias reflejan la realidad socio-política de nuestra Argentina sumergida en una profunda crisis política, social y también moral: un senador que se decía provida y cambió su voto además de poner en venta su casa, el salteño Leavy; una senadora rionegrina que fue más fiel a Cristina que a sus propias convicciones, García Larraburu; el papelón de Vega, la riojana que minutos antes aseguraba que votaría en contra y misteriosamente “se quedó sin internet” y se ausentó a la hora de votar al igual que Rodríguez Saá o Snopek, que prefirió “abstenerse”, entre algunas pequeñas muestras de lo que fue el resultado de una votación operada por el propio presidente, quien se encargó de asegurar -mintiéndole en la cara- el voto positivo del senador Weretilneck.

Algunos hoy “celebrarán” la corrupción que valió la sanción del aborto. Sin ir más lejos, la Cámara de Diputados ha decidido que esta ley debe celebrarse convocando a un acto público que ha sido repudiado por una pila de diputados.

Convocatoria de la Cámara de Diputados a la celebración del aborto

Las mentiras verdes que salieron a la luz

Hablaban de aborto seguro. Y a un año de la ley ya esconden con vergüenza e hipocresía la muerte de María del Valle González López, la joven mendocina que falleció tras practicarse un aborto legal. Su propio partido, la Unión Cívica Radical, emitió un comunicado cómplice tapando la verdad que decidió revelar la propia familia de la víctima en octubre de este año.

María del Valle González López, murió tras hacerse un aborto legal

Aseguraban que era un reclamo de libertad. Sin embargo, hoy callan el aborto forzado que le hicieron a la joven salteña en Tartagal que terminó con la vida de su hija Milagro de casi 6 meses de gestación, a quien dejaron morir en un tacho de basura.

Dijeron que la ley no obligaría a nadie. Pero el relato se les terminó cuando comenzaron a perseguir a médicos y personal de salud, como las dos enfermeras que sancionaron en San Juan por negarse a participar de un aborto, violentando gravemente el derecho a la objeción de conciencia e infundiendo miedo a represalias a sus compañeros.

Hay 500.000 abortos clandestinos por año, la más repetida. Una de las mentiras cliché de la campaña por el aborto legal. Hoy están celebrando los casi 33.000 abortos, lo cual indica que la sobre-estimación de esa cifra sostenida sin valor epidemiológico fue otra mentira de tapa para instalar la práctica.

Un rechazo social que crece

Mientras, literalmente, celebran la muerte de casi 33 mil niños por nacer y silencian muertes de mujeres como María del Valle y esconden en el armario abortos forzados, la sociedad ha comenzado a abrir los ojos frente al relato abortista.

Si de cifras se trata, durante el cortísimo debate del 2020 las encuestas reflejaron este crecimiento al rechazo social que causó el aborto: 49% de rechazo según Opinaia, hasta 60% en contra según la encuesta de Giacobbe & Asociados.

Leyenda

El pañuelo no se guarda

Por eso, es imposible sostener que la tragedia del aborto ya fue saldada. Y hoy la verdad comienza a salir a la luz. El aborto es una política de descarte que no soluciona nada. Por el contrario, ha ideologizado el sistema a tal punto de esconder muertes de niños, mujeres y someter a aquellas mujeres que dicen amparar a abortos en contra de su consentimiento.

Los profesionales de la salud son amenazados en su derecho a la objeción de conciencia y la paradoja: mientras la Ley 27610 se ha implementado a la fuerza y como un capricho ideológico hasta noviembre el 90% de las mujeres embarazadas no habían podido acceder al plan de los 1000 días sancionado mediante la Ley 27611.

El Dr. Pablo de la Torre es secretario de Infancia y Familia en el municipio de San Miguel, provincia de Buenos Aires

Estamos viviendo tiempos dolorosos como nación. Sanitariamente llenos de prioridades e incertidumbres. Con muchísimos problemas de fondo para erradicar de manera urgente y poder pensar en un futuro mejor. Mientras el relato verde festeje la muerte, es deber de los argentinos que defendemos las dos vidas exponer la verdad, luchar por esas muertes que festejan y por esas que ocultan. Acompañar a quienes se dan cuenta de que el aborto no es solución esquivando la militancia ciega que buscará imponerlo como sea.

Los desafíos sociales son muchos. Hoy estamos siendo testigos de la cultura del descarte en Argentina. Y los desafíos políticos y parlamentarios están a la vista: aprobaron una ley de aborto libre hasta la semana 14 y hoy festejan abortos realizados en el tercer trimestre de los embarazos. Los límites nunca existieron. Y las leyes malas, tienen consecuencias malas.

Mientras el relato se cae solo, quienes defendemos la vida seguimos de pie y exigiendo a los políticos que hagan lo que tienen que hacer: legislar en serio y haciéndose cargo de las tremendas inconsistencias de la ley del descarte selectivo de seres humanos.

Acá estamos de pie los que creemos que sin respeto al primer derecho no hay respeto a ningún otro. Los que velamos y exigimos respeto a las dos vidas.

Por María y Aylén de la villa 31. Por Chiara Paéz de Rufino. Por Keila Jones de Esquel. Y ahora también por Milagro de Tartagal y por María del Valle de Mendoza.

El reclamo está más vigente que nunca: salvemos las dos vidas.

*Ana Mármora es abogada y periodista, diplomada en Derechos Humanos por la Universidad Austral. 

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