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Ferias de ropa: la tendencia para vestir a la familia en plena crisis

Las iniciativas para comercializar a precios muy bajos ropa usada y en buen estado va ganando espacio en los barrios más pobres. Se trata de una forma de dignificar el acceso a la vestimenta de los que menos tienen. Prendas y calzados se ubican como los ítems menos accesibles según el Indec.

Renovar las prendas del placard o comprar unas zapatillas nuevas quedó en un último plano para miles de familias que tuvieron que redireccionar sus preferencias a salvar la emergencia del día a día. En manos de la inflación que a diario muestra nuevos precios en las vidrieras, la opción de reciclar, reutilizar o comprar usado ya no es tal; es un paso obligado para quienes aún trabajando muchas horas (logrando un ingreso medio), llegan rasguñando a fin de mes con sus cuentas pagas.

El dato que dio a conocer el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) en lo referente al Índice de Precios al Consumidor (IPC), el ítem “prendas de vestir y calzado” fue el que registró el aumento interanual más significativo: 62,8%; un valor mucho mayor que el IPC general, que trepó al 51,2%.

Fuera de las estadísticas y más cerca de los barrios más necesitados, la evidencia sobre la falta de acceso a la ropa y el calzado (pese a los ofrecimientos de comprar con tarjeta en cuotas sin interés) es una postal diaria. Los niños, niñas y adolescentes más podres, son los que más sienten esta imposibilidad de estrenar alguna nueva ropa cada tanto. En ese marco, son las acciones de ayuda mutua las que buscan socorrer esa necesidad que también se traduce en el plano de lo simbólico.

Ferias barriales para paliar la crisis

En ese contexto, las ferias de ropa usada y de estación surgen en medio de la crisis actual, como una herramienta que permite a las familias más vulnerables, vestir a sus hijos con indumentaria en buen estado.

Enzo Ferraro (41) es uno de los mendocinos que decidió ser partícipe de un cambio positivo. Junto a otros voluntarios, comenzó a organizar colectas de ropa usada en buen estado para luego llevarlas a la puerta de la capilla San José Obrero, ubicada en el barrio 25 de mayo de Maipú. “Dejamos las prendas presentadas en un mesón y les pusimos un precio simbólico. A la gente del barrio le vino muy bien porque se dieron cuenta que podían volver a casa con ropa para sus hijos en muy buen estado y coincidente con la estación”, comenta Enzo al recordar esa primera experiencia. Con los pequeños fondos recaudados, por ejemplo, pudieron colaborar de algún modo para ayudar a las familias a comprar mercadería.

A partir del éxito de esa primera experiencia, Enzo decidió repetir la apuesta y volvió a promover la donación de ropa de temporada para luego distribuirla entre las familias del barrio. El hecho de que tengan un precio muy bajo no es casual. “Al comprar la ropa y no sentir que la reciben gratis, es una manera de dignificar. Pero además, como nosotros no recibimos ropa que no sea de temporada o que esté en mal estado, los motiva a venir a buscar acá”, profundiza.

Zapatillas; esa “joya” que parece inaccesible

Los niños y niñas son lo más perjudicados por la actual crisis que ha dejado a casi la mitad del país en la pobreza. En este mundo, las zapatillas son una “joya” a la que casi nadie puede acceder, o al menos estrenar. Aquellos que viven en la indigencia saben bien lo que el sufrimiento de no poder vestir a los hijos.

En esa barriada de Maipú de hecho, las necesidades de toda índole son el ejemplo de la peor cara de la pobreza extrema. “Si vemos que alguien necesita y o tiene nada le regalamos la ropa”, agrega Enzo y relata el gesto de alegría de unas nenas del lugar al ver que en el mesón había unos vestiditos. “Se te parte el corazón de ver el nivel de pobreza de las familias. Incluso hay personas grandes que por ejemplo, no saben leer y escribir”, reflexiona. En su mayoría, muchos padres y madres de esos niños y niñas se dedican a hacer changas o cosechar el ajo en las fincas.

Fabiana García es otra mendocina que se sumó a la idea de promover las ferias de ropa en los barrios más necesitados. Cuenta que gracias a la colaboración del grupo de voluntarios de la Iglesia Hermanos Jesuitas, han podido ofrecer a las familias más necesitadas ropa de muy buena calidad y a precios muy bajos. Además de promover el voluntariado, la Feria de San Alberto, tal como ha sido llamada, mantiene un espíritu de brindar a las familias más necesitadas la posibilidad de vestir a su familia sin sentir que “reciben todo gratis”.

“La gente que se acerca a la feria necesita mucho de calzados y ropa para todas las edades”, explica Fabiana. Gracias al dinero recaudado en la feria, es posible colaborar con las madres y padres más necesitados del barrio San Martín y destinar fondos a la escuela Padre Llorens para ofrecer talleres y cursos de formación.

“Lo que sobra en tu placard puede vestir a alguien más”

Lo cierto es que mientras que para muchas personas la ropa que “no se usa o no gusta más” puede significar un estorbo en su armario, para otras puede ser un salvavidas a la hora de vestirse o vestir a sus pequeños.

Angélica (38) es una de esas mamás que a cada segundo busca e idea formas de brindar un mejor pasar a los suyos. Junto a sus cinco hijos adolescentes y su nieto de tres años, ella vive en el asentamiento “Unidos por una Esperanza”, ubicado en Rodeo del Medio.

Hace algunos años, la imposibilidad de acceder a un techo, la impulsó, junto a otras 150 familias a armar un rancho en un terreno usurpado. “Acá hay muchos niños y las necesidades son un montón. La ropa es una de las cosas más difíciles de conseguir; muchos nenes andan descalzos o con ropa contraria a la estación porque es lo que pueden conseguir las mamás de donaciones. por eso las ferias ayudan mucho”, relata la mujer al compartir un pantallazo de las problemáticas que se viven a diario en su barriada. Los servicios básicos para estas familias están ausentes: no tienen luz, ni agua corriente ni cloacas.

 

Para colaborar con cualquiera de ambas ferias es necesario comunicarse a los siguientes números:

261 6962396 (Enzo)

261 6508660 (Fabiana)