Acompañó a su hermano durante una dura enfermedad y tras su muerte creó un juego con fuerte impacto social

Acompañó a su hermano durante una dura enfermedad y tras su muerte creó un juego con fuerte impacto social

Lucas Padilla, creador de Momentos Ganados, cuenta cómo el deseo de conocer más a su familia y la enfermedad de su hermano Nano lo motivaron a crear un juego que invita a profundizar vínculos y a generar momentos de intimidad entre familia y amigos.

Candelaria Reinoso

“Tuve dos motivaciones que me llevaron a la creación del juego”, cuenta Lucas Padilla, creador del juego Momentos Ganados, una experiencia disfrazada de juego para propiciar un momento de encuentro que posibilite conocerse más y mejor. “Por un lado, soy docente y acompaño a chicos de secundario en retiros espirituales, donde les proponemos dinámicas para que hablen y se conozcan entre los compañeros. Cuando presenciaba esa interacción, siempre me daban ganas de hacerlo con mis hermanos". Tiene 11 hermanos y parafrasea el clásico dicho popular para explicar su relación: "Somos muchos y nos conocemos poco. Tenemos mucha diferencia de edad entre nosotros, además ninguno tiene una personalidad muy extrovertida. Sentía que cuando nos juntábamos no profundizábamos, hablábamos de temas generales, pero no de nosotros mismos”, explica.

Los hermanos Padilla (Lucas derecha)

Pero él no era el único con esa inquietud en la familia sino que la compartía con Nano, uno de sus hermanos. Y con él tiene que ver, justamente, la segunda razón que lo llevó a crear Momentos ganados. “Teníamos el anhelo de conocernos más entre nosotros. Cuando Nano tenía 40 años le diagnosticaron cáncer de colon, enfermedad con la que luchó durante cuatro años. A raíz de esta situación, el deseo de conocernos más surgía a menudo y lo discutíamos cada vez más. Una vez me invitó a un retiro y como parte de una de las dinámicas me regaló una especie de 'nuevo testamento' que decía: 'Ojalá que Dios quiera acercarnos más como familia'. Fue algo que me marcó mucho, aunque quizá en ese momento no me di cuenta”, contó Lucas. 

La salud de Nano empeoró y en una de sus peores noches Lucas notó que lo entristecía más no conocer a sus hermanos que la situación de Nano, con quien más relación tenía gracias a que compartían la pasión por el fútbol. "Ese día decidí concretar el deseo de generar charlas más profundas y se me ocurrió hacerlo a través de juego de preguntas. Para que no hubiera que sacar temas de la nada -que justamente no era nuestro fuerte- lo pensé como un juego de mesa. Supuse que eso serviría para que todo fuese más fluido y relajado", recuerda Lucas.

"Una de las veces que acompañé a Nano al hospital fui con cuaderno y birome escribí las preguntas para el juego. A la mañana siguiente le conté mi idea y le encantó. Nunca llegamos a jugarlo con él”, cuenta y comenta que Nano murió el 26 de agosto de 2019.

Lucas y Nano padilla compartían su pasión por el fútbol.

“La primera vez que jugamos con mis hermanos fue con una versión que imprimí en mi casa”, confiesa Lucas. “Se generó un muy lindo encuentro, sobre todo porque también pudimos cumplir el deseo de Nano”. Sin embargo, Lucas nunca pensó que su invento fuera a evolucionar.

“Lo volvimos a jugar al año siguiente en el aniversario de la muerte de Nano en cuarentena. Esa vez lo hicimos en forma virtual y con nuestros padres como invitados", afirma y sigue: "Alguna vez lo jugué con mi mujer y mis hijos y otra con amigos. Tenía todas las preguntas en el teléfono, así que lo podía jugar sin las cartas físicas".

Así fue como supo que el juego tenía potencial. "Empecé a jugarlo con otras personas y me di cuenta de que valía la pena hacerlo público. No solamente había sido bueno para mis hermanos y yo, sino que le podía servir a otras personas”, reflexiona.

Compartió la idea con un diseñador amigo de su hermano Nano y con él diseñó el logo. “Quería que si esto se concretaba fuera gracias al trabajo de toda gente cercana a mi hermano. A principios de este año fuimos trabajando en el juego, retocando el original. La primera versión tenía un tablero muy sencillo que solo servía para colocar los mazos de cartas con preguntas de distintas categorías”, explica Lucas.

El juego consiste en que cada participante vaya respondiendo preguntas y avanzando de casillero, aunque no hay un ganador, ya que el objetivo del juego es generar un encuentro entre las personas. Comienza con la categoría “Calentando Motores", preguntas sencillas y generales con las cuales no se avanza de casillero. Una vez terminada la primera ronda los participantes deberán tirar el dado y avanzar tantos lugares como indique el dado. Según en qué parte del tablero haya terminado le tocará una categoría distinta: “de película”, “música para mis oídos”, “sabiduría popular”, “ramos generales”, “¿lo pasado es pisado?” y “en la vida hay que elegir”. Los casilleros siguen la forma del símbolo infinito, por lo que el juego termina cuando los participantes decidan.

Una vez que terminaron de diseñar el juego y la dinámica de funcionamiento, Lucas patentó el nombre de "Momentos Ganados". “La primera vez que escribí las preguntas en el hospital inmediatamente se me ocurrió ese nombre, una expresión que escuchábamos mucho de Nano”, recuerda y agrega: “A su vez él la conocía a través de un amigo suyo, al que le pedimos permiso y le preguntamos de dónde venía la expresión. Cuenta que significa disfrutar los momentos cotidianos, lo que nos regala cada día. Una vez, cuando Nano estaba de licencia por el cáncer, se fueron en auto a Mar del Plata y a ese viaje le pusieron el título de 'momento ganado'. Ellos vivían mucho esa frase”.

Una vez que salió el juego, luego de calcular más o menos cuantos se iban a producir, comenzó a venderse. “Armamos una cuenta de Instagram donde promocionamos el juego, con una gran expectativa por parte de los familiares y amigos. Lo más lindo fue cuando el juego nos lo empezaron a pedir personas que no conocíamos, que habían vivido la experiencia y les había encantado. Tuvimos muy buenas devoluciones, y me dio mucha satisfacción comprobar que una intuición pensada para hacerle un bien a las personas fue acertada”, relata Lucas. 

Con respecto a si piensa crear otro juego, el creador contó que existe la idea de incluir nuevas preguntas o categorías, además de separar las preguntas según las edades. “Todas las preguntas las pensé en un principio para mis hermanos y yo, gente adulta. Si bien se puede jugar a cualquier edad, hay preguntas que deben -y pueden- adaptarse”, explicó Lucas.

Al contener un tablero, el lugar indicado para jugar Momentos Ganados es en la mesa, aunque según comenta el creador varias personas también lo juegan en la playa. “Pensamos hacerlo sin tablero, pero me atrae la idea de que haya algo en el medio que convoque y que obligue estar de frente y mirar a la cara al que habla. Sale mucho en los momentos de sobremesa, aunque algo que nos sorprendió fue que los más chicos piden a sus padres jugarlo en cualquier momento”, relata.

El juego está íntimamente ligado a los últimos momentos compartidos con su hermano Nano. "Pasó todo en muy poco tiempo y seguimos sorprendidos por el impacto, sobre todo porque nunca lo pensamos como algo fuera de nuestra familia. No pensé qué es lo que necesitaba la gente sino qué necesitábamos nosotros y después, lo único que hice fue trasladarlo a un juego", reflexiona. Por último, se anima a compartir -como un momento ganado más- la reacción de sus hermanos. "Todos quedaron muy contentos. Además, es una forma de tener muy presente a Nano. Él vivó su enfermedad de una forma ejemplar y el juego es una forma de dejar un legado de lo que él generaba en la gente... Algo que aun hoy sigue haciendo”, concluye Lucas.

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