Los planes sociales y el campo: un problema que persiste y causa grandes pérdidas

Los planes sociales y el campo: un problema que persiste y causa grandes pérdidas

El Gobierno lanzó un decreto sobre la compatibilidad de ingresos por planes sociales con los de un trabajo temporal en el sector agropecuario pero no está dando resultados. Este año se ha perdido ya la cosecha de ciertas frutas y podría volver a suceder por falta de personal.

Giza Almirón

Con el objetivo de promover el trabajo registrado, el pasado 13 de agosto se publicó el decreto 514. Este establece la compatibilidad de los ingresos por los planes sociales con los provenientes de un trabajo temporal en el sector agropecuario. Los productores de economías regionales venían denunciando la falta de personal para las tareas del campo, en especial la de levantar las cosechas, debido a la competencia de los planes sociales. El decreto era una manera de dar respuesta a este reclamo.

Hay producciones que demandan aproximadamente 600 mil trabajadores por año y en este momento vuelve a faltar mano de obra para las actividades de la época de cosecha de, por ejemplo, cítricos, té, arándanos y, próximamente, cerezas. Esto se debe a que permanece el miedo a perder los beneficios de los planes, a pesar del decreto que ya tiene tres meses. Entre otras dificultades, hay quienes se dieron de baja para adherirse a un trabajo formal y, al querer volver a recibir el plan, tuvieron que esperar mucho tiempo para que eso sucediera. La población más vulnerable sigue temiendo perder ingresos por aceptar un trabajo formal. Frente a esta formalización, se percibe, entonces, al plan como el modo más seguro de sobrevivir.

Los pocos trabajadores que hay se dividen entre distintas cosechas.

Además de un problema para empleadores y trabajadores, es también un problema para la cosecha en sí. A lo largo de este año se debió lamentar la pérdida de naranjas, por ejemplo, que quedaron en los pastos de los campos citrícolas, ya que no había mano de obra para recolectarlas. Mientras tanto, potenciales trabajadores solo podían limitarse a mirar de lejos. El temor que prepondera en este momento es que podría volver a suceder esto con mucha otra fruta, por la falta de personal.

Distintos productores declararon que eso ya está pasando: están quedando cítricos sin levantar del campo. Los pocos trabajadores deben dividirse entre ese tipo de fruta y los arándanos, que también comienzan su temporada. Los productores reclaman al Estado una recreación de la cultura productiva, en tanto que estas actividades dan trabajo y generan fuentes de divisas, ya que la mayoría está vinculada a la exportación.

Piden, además, una difusión clara respecto de que los planes sociales son compatibles con el empleo formal, en defensa del trabajo como forma de vida y no solamente mediante planes.

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