Superó dos veces el cáncer y se animó a adoptar sola: “Lo que me ayudó a seguir fue mi hijo”

Superó dos veces el cáncer y se animó a adoptar sola: “Lo que me ayudó a seguir fue mi hijo”

Betina Fagale es madre, pero antes de serlo pasó por un largo camino que estuvo marcado por varios hechos. Superó dos veces el cáncer de mama, perdió a su padre por cáncer y emprendió el proyecto más importante de su vida: adoptó un hijo.

Felicitas Oyhenart

Felicitas Oyhenart

La historia de Betina Fagale (47) es de esas que todo aquel que la conoce siente necesidad de compartirla. Para concientizar, para dar valor, para dar ánimo o ese pequeño empujón que hace falta para animarse a tomar decisiones. 

Betina es madre, pero antes de serlo pasó por un largo camino que estuvo marcado por varios sucesos. Superó dos veces el cáncer de mama, perdió a su padre por cáncer y emprendió el proyecto más importante de su vida: adoptó un hijo.

día de la madre Betina Fagale
Betina es comunicadora

“Cuando cumplí 37 años me di cuenta que quería ser mamá y el estilo de vida tradicional al cual estamos acostumbrados, mamá, papá, el perrito, no estaba llegando a mi vida o no lo estaba buscando”, comienza relatando Betina. Por ello, “comencé a hacerme estudios para tomar la decisión de hacer una inseminación o adoptar”, en ese momento, “ambas opciones eran totalmente válidas”.

Fue en esas consultas médicas que a Betina le descubren cáncer en una de sus mamas. Por la enfermedad tuvo que pasar por cirugías, internaciones y una quimioterapia muy fuerte. “Cuando pasé por todo, le planteé a mi oncólogo y a mi psicólogo que quería retomar la idea de ser madre. Jamás dejé la idea de tener un hijo".

Ya había tomado una firme decisión, en cuanto su salud mejoró se anotó en el Registro Único de Aspirantes a la Adopción (RUA) para comenzar con los pasos propios del proceso de adopción. Betina tiene un gran corazón y las ideas claras, cuando se inscribió en el registro dejó asentado que estaba dispuesta a adoptar un niño, niña o hasta a cuatro hermanos que buscaran una familia, desde bebés recién nacidos hasta niños de 12 años. "Yo pensaba: quiero lo que venga, no es que voy a ir a un supermercado, yo quiero un hijo”, cuenta.

Para sorpresa de ella todo fue muy rápido. La velocidad con la que se dieron los hechos la llevó a creer que hubo alguna jugada del destino detrás de todo. “Hubo una conexión del universo, era que teníamos que estar juntos. Por un lado, todo fue muy rápido ya que al mes de estar anotada me llamaron. Por otro lado, yo desde chica había pensado un nombre para cuando tuviera un hijo y él niño que me decían tenía ese nombre”.

Luego del llamado tan esperado llegó la hora de conocerse. Betina recuerda cada detalle de ese primer encuentro; el pequeño que se encontraba en Casa Cuna llegó corriendo a su encuentro y el instante en el que sus miradas se cruzaron quedó inmortalizado en la memoria de ambos.

“Lo vi con su sonrisa llena de dientes y dije: me enamoré. Fue amor a primera vista”, cuenta con emoción Betina y agrega que el pequeño en ese momento la tomó de la mano y no la soltó en toda la tarde. 

Ya ambos sabían que querían compartir su vida juntos, ella comenzó a ir todos los días a visitarlo al predio de Dinaf, luego solicitó permiso para poder retirarlo y llevarlo a casa, al poco tiempo, al ver los avances en la vinculación, recibió la tenencia temporaria e inició los trámites de adopción.

Aprender a ser madre

Betina cuenta que el proceso de adaptación de ambos no fue fácil, su hijo había pasado por 8 años de abandono y por situaciones que no son las deseadas para un niño, ni ninguna otra persona. “Fue todo una dificultad, el niño viene con una historia, uno tiene otra historia y hay que juntar ambas”, expresa.

Ella sostiene que, si bien hay mucha fantasía detrás de la adopción y está la creencia de que el amor lo puede todo, también "es necesario mucho trabajo y es un proceso que cuesta”, admite.

Sin embargo, en ningún momento ella sintió que no iba a poder, “jamás dudé un segundo respecto a mi hijo. Sí tuve muchos momentos de angustia y de llanto porque me preguntaba en qué me estaba equivocando al no poder explicarle a él que iba a ser feliz, que estaba seguro y no volvería a ser abandonado”.

Cuando la relación entre ambos se había afianzado y su hijo ya había recibido el apellido de ella, dos nuevas y duras noticias sacuden a toda la familia. Primero, el padre de Betina se enferma de cáncer y luego de 9 meses fallece. Luego, en medio de toda esa difícil situación, a ella le descubren nuevamente cáncer en la otra mama.

día de la madre
Betina siempre buscó concientizar sobre el cáncer de mama en sus redes sociales.

“Encontramos que había algo mal en la otra mama, a la semana que falleció mi papá me entregan mi biopsia y me dicen que había vuelto el cáncer”, recuerda con dolor Betina.

Su voz se quiebra y las lágrimas se dejan ver en sus ojos. Mientras comparte su historia, esta madre vuelve a recordar todo lo que sintió en aquel momento. “Sentí muchísimo enojo y bronca, me pareció totalmente injusto, era todo demasiado junto”.

día de la madre
Betina y su hijo cuando ella fue diagnosticada con cáncer por segunda vez.

Pero Betina supo levantarse una y otra vez aunque en algún momento sintiera que flaqueaban las ganas. Además, ya era una mujer diferente, era madre y sus energías estaban puestas en la familia que los dos habían formado.

“Lo que me ayudó a seguir fue mi hijo, la maternidad me dio la fuerza para la segunda vuelta”, admite Betina y añade que para su hijo tampoco fue nada fácil, la enfermedad de ella hizo que resurgieran en él muchos miedos relacionados con el abandono y la pérdida. “Tuvo que verme pelada, tuvo que verme internada y en varias ocasiones estuve aislada y no pudo verme”, recuerda.

Pero su fortaleza, sus ganas de salir adelante y el amor que se sienten mutuamente los ayudó a superar el cáncer, Betina nuevamente “renació”.

“Lo que me ayudó a seguir fue mi hijo, la maternidad me dio la fuerza para la segunda vuelta”

Pasaron 10 años desde ese primer diagnóstico que recibió y todo ese tiempo estuvo marcado por hitos que los llevaron a ser la familia que hoy son. Como una película, Betina comparte cada una de esas escenas, mientras muestra algunas fotos que la ayudan a grabar en su mente cada momento que vivió.

Entre risas cuenta anécdotas con su pequeño, aventuras de sus viajes juntos, cumpleaños en familia, dificultades en la crianza y demás experiencias que la llevaron a ser la madre que es hoy. Quien conoce a Betina sabe que desde que aquel pequeño de sonrisa grande llegó a la vida de ella, cada decisión y paso que ella da tiene el nombre de los dos y es en pos del bienestar de su hijo. “Mi deseo es que él logre todo su potencial, que sea feliz, que la gente lo quiera”, anhela Betina.

Esta es la historia de resiliencia de Betina, una mujer que supo salir adelante a pesar de los golpes de la vida. Una mujer que soñaba con ser madre, que decidió adoptar, que aprendió a maternar, acompañar, criar, contener y amar con amor de madre. “Mi vida se enfocó en la familia, la maternidad es lo mejor que me ha sucedido”, concluye.

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