"Creí que era la segunda, pero soy la cuarta hija": muerte perinatal, el dolor del que nadie habla

"Creí que era la segunda, pero soy la cuarta hija": muerte perinatal, el dolor del que nadie habla

Cada 15 de octubre se celebra el Día mundial de la concienciación sobre la muerte gestacional, perinatal y neonatal. El objetivo es rendir un homenaje y acompañar a las familias que atravesaron la muerte de su bebé durante el período de gestación o una vez que se ha llevado a cabo el nacimiento.

Florencia Rodríguez Petersen

Florencia Rodríguez Petersen

"Si Juana hubiera nacido, nunca habría conocido a Lucas", dice la mamá de un niño de dos años, consciente del poco tiempo que pasó entre la pérdida de su primer embarazo y la gestación de su segundo hijo. 

"Candela, te voy a amar por siempre. Fuiste lo más importante de su vida", escribe Mariana, de 22 años, en su estado de WhasApp. Llevaba algo más de 6 meses de embarazo cuando en un control le confirmaron lo que más temía: esa niña no iba a nacer viva. 

"Siempre le rezo a Maga", cuenta alguien más nombrando a su tercera hija. Supone que se hubiera llamado María Gabriela y que su apodo hubiera sido Maga, pero perdió el embarazo antes de conocer el sexo del bebé. 

"Soy mamá de un bebé en el cielo", postea alguien hoy, 15 de octubre, con el lazo celeste y rosa que busca visibilizar las muertes gestacionales y perinatales.

"Perdí a mí bebé, semana 13, muy pequeño, no por eso no sufro. Lo primero que preguntan en el hospital es si fue buscado, después te dicen que sos muy joven, que van a venir más", confiesa alguien en una red social.

Y así se suceden las historias. Incontables. De amor y de dolor. "¡Visibilicemos la muerte gestacional y perinatal", dice Rita Vanni, psicóloga y asesora en lactancia. Abre su corazón para visibilizar un tema que la mayoría prefiere evitar. No lo hace un día cualquiera sino un 15 de octubre, Día mundial de la concienciación sobre la muerte gestacional, perinatal y neonatal. Una fecha de calendario que busca ser un homenaje -y de alguna manera un abrazo- a las madres y padres que sufrieron la muerte de su bebe durante la gestación o al momento del nacimiento.

Aunque nadie habla de ellos. Los casos son incontables. Según datos de UNICEF, cada 16 segundos muere en el mundo un bebé antes de nacer. Y según The Lancet Stillbirth Serie, 4.2 millones de mujeres sufren depresión luego de la pérdida de sus bebés. Por eso hoy muchos edificios públicos se pintan de rosa y celeste con el objetivo de "crear conciencia y visibilizar las muertes perinatales, con los colores que la representan, rosa y celeste, sumándonos a otras organizaciones en el resto del mundo", explica la Fundación Era en Abril

La fecha también busca generar conciencia sobre el rol que tienen los profesionales de la salud ante un hecho tan doloroso: es fundamental que estén preparados para atender, asistir y acompañar a los padres que han perdido a sus bebés. "Si pierdes a tu bebé durante el embarazo tienes derecho a parirlo, verlo y acunarlo", dice Esther Vivas, autora de Mamás desobedientes, recordando derechos básicos. 

"Es un recuerdo familiar muy vívido el de ir los domingos al cementerio de mi pueblo a llevar flores a mi hermanito. No lo registro como algo lúgubre y solemne, sino como una costumbre, una actividad familiar más", cuenta Rita Vanni en un posteo de Instagram cargado de dolor y amor. "Caminábamos de la mano por esas callecitas hasta llegar hasta donde estaban los nichos familiares. Mi papá me alzaba y yo le daba un beso con mi mano pequeñita a la foto de mi hermano Maxi, también pequeñito, pero que de haber sobrevivido a la toxoplasmosis me llevaría unos años".

"Hace muy poco -a partir de una apertura de registros akashicos- hice consciente que había en este linaje una persona más, otra pérdida en la descendencia de esta familia. Otra hija. Supe así que yo no era ni la segunda ni la tercera, sino la cuarta cría que mi madre había gestado", continúa diciendo la psicóloga. Y agrega: "Lo escribí y lo inscribí en mi árbol genealógico, un árbol que completé con la ayuda de mi padre y mi madre, sorprendida de la precisión con la que ella fechó cada acontecimiento. ¿Cómo podría no hacerlo, me pregunto ahora?"

Hoy, madre de dos, decide compartir su historia para que otros puedan también sacar de adentro el dolor, muchas veces convertido en tabú. "Este es para mí un día especial, porque a pesar de haber tenido la fortuna de gestar y parir a dos hijos sanos, la muerte toca este linaje, se hace carne en el brillo de los ojos de mi madre, en la fuerza de los brazos de mi padre, que siempre me seguirá alzando para besar esa foto (la única) de mi hermano muerto". 

"Visibilicemos esas pérdidas, que no son de un embrión ni de un embarazo. En la impronta de cada familia se inscribirán como la pérdida de un hijo que no logró trascender a este plano, pero que si lo hará en el recuerdo trunco de lo que no fue y estará presente, brillando desde algún lugar", dice convencida de sus palabras. 

Y abre el juego para que otros puedan compartir su experiencia: "Mi respeto a cada mujer, a cada hombre, a cada hermanito o hermanita, a cada abuelo que no pudo abrazar a esa cría. Mi abrazo despacito a la frágil fortaleza de mí madre. Les honro en este día". 

Que el embarazo sea respetado y humanizado siempre

La Fundación Era en abril, junto con la diputada Dina Rezinovsky presentó en el Congreso el Proyecto de Ley 3746-D/21 para modificar el articulo 2 de la Ley de Parto Humanizado con el objetivo de incorporar nuevos derechos.

La Ley de Parto Humanizado (25.929) -sancionada en 2004 y reglamentada en 11 años más tarde- establece en su artículo 2 una serie de derechos de la mujer embarazada y puérpera. "Nuestro proyecto busca sumar a quienes atraviesen la muerte de su hijo en el parto o después de nacer, el derecho recibir toda la información correspondiente, a verlo si así lo desea y a no estar internada en el mismo lugar que otras mujeres con sus bebés", explican desde la fundación y agregan: "Creemos que este es otro paso más en la dirección correcta. Corrigiendo las leyes vigentes y sumando más derechos para lograr entre todos un parto verdaderamente humanizado"

Ley Johanna: la violencia del dolor invisibilizado

Hace apenas unos días la llamada Ley Johanna obtuvo dictamen favorable en la comisión de Salud de la Cámara de diputados el Proyecto se Ley 1313/D21 de Procedimientos médico-asistenciales para la atención frente a la muerte perinatal. La ley lleva el nombre de una mujer, Johanna cuya vida quedó atravesada por el destrato y la violencia del sistema de salud luego de perder a su hijo.

Si bien hay centros de salud donde los profesionales tienen especial cuidado en los protocolos que aplican a las mujeres que perdieron a sus hijos, todavía hay un sinfín de hospitales y clínicas donde estas pacientes permanecen en la maternidad. Johanna Piferrer contó que cuando murió su bebe, en la 33ª semana de gestación, debió parir en una sala de maternidad y en múltiples ocasiones la llamaron “mamita”. No recibió asistencia psicológica especial ni asesoramiento sobre los procedimientos médicos que siguieron después. Tardó tres años en encontrar asistencia psicológica adecuada y luego de eso comenzó a luchar por una atención acorde a la situación. 

"Necesitamos una ley que nos garantice duelos sanos y libres de violencia", es el lema de la campaña que Johanna impulsa a partir de su experiencia personal y que moviliza cada vez a más mujeres que se sintieron solas y vulneradas al momento de perder un hijo, justo cuando más necesitaban un abrazo contenedor. 

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