Amamantar es un asunto de la sociedad en su conjunto

Amamantar es un asunto de la sociedad en su conjunto

La Semana de la Lactancia Materna pone en jaque a la sociedad, cada vez más individualista. Mientras muchos hacen foco en la madre, la nutricionista María José Serradell, explica por qué es una responsabilidad social y cómo cada uno puede y debe comprometerse.

María José Serradell

"Proteger la Lactancia Materna: una responsabilidad compartida" es el lema de la Semana Mundial de la Lactancia Materna  organizada por WABA (Alianza Mundial pro Lactancia Materna), una entidad que trabaja conjuntamente con OMS y UNICEF. El lema es muy claro: amamantar es un asunto de la sociedad en su conjunto.

No debería extrañarnos ya que la crianza -y en un sentido mas amplio la educación- es una responsabilidad de todos, Así bien lo dice un proverbio africano : se necesita un pueblo entero para criar a un niños. Y en tanto la lactancia se inscribe dentro de la crianza, es un asunto de toda la sociedad. 

Hoy, y cada vez más, esta idea de compartir la responsabilidad de la crianza parece muy fuera de la lógica, de los cabales mismos. Cada pareja, cada familia, se sabe absoluta y enteramente responsable de sus propios hijos. Bueno, esta es una verdad relativa. Es y no es. Por supuesto que cada familia es responsable y tiene toda libertad de criar a sus hijos como lo cree mejor. Sin embargo, vivimos en sociedad y desde millones y millones de años, hemos crecido -y sobrevivido- en sociedad. Por lo que los lazos y los vínculos sociales, forman parte del aprendizaje de la vida. Entonces, cada quien, desde su lugar, aporta en la educación, en la transmisión de valores y pautas de convivencia. 

Lo que algún día fue tarea compartida en una tribu, en un pueblo, en una pequeña aldea, hoy se ve completamente individualizado, parcializado y sectorizado por las familias, pero también por la organización social. Esto deriva en que las nuevas madres se encuentran solas y hasta aisladas, lo hemos vivido particularmente este último año con la pandemia. Y las tareas se vuelven difíciles y muchas veces nos sobrepasan. Sin ejemplos ni sostén, este trabajo de ser padres y criar a nuestros hijos, se hace arduo y por momentos confuso. 

En este sentido, compartir las responsabilidades nos permite alivianar la carga, porque entonces no todos los resultados dependen solo de uno y así nos beneficiamos todos.

La lactancia materna es responsabilidad social

La lactancia promueve un mejor estado de salud y de crecimiento para los niños y sus madres, a corto y a largo plazo, previene y disminuye el riesgo de enfermedades, favorece el vinculo madre-hijo y permite un desarrollo psico-social optimo. Todo esto reduce gastos en salud pública y educación a largo plazo. Esto es de interés de todos y, por lo tanto, una responsabilidad compartida

Compartir responsabilidades, significa que cuando una madre decide amamantar no esté sola. Cada quien puede aportar desde su lugar para hacer esta tarea posible en ciertos casos, y mas llevadera en otros. Es fundamental apoyar, proteger y promover la lactancia materna en todos los niveles sociales: 

  • Desde temprana edad, las experiencias que vivimos con la gente que nos rodea conforman nuestras representaciones colectivas e influencian nuestras decisiones a futuro. Observar en nuestro entorno mujeres lactar -sin límite en la duración- es un comienzo para valorar este proceso como la norma a seguir para alimentar a nuestros hijos. 
  • Durante la etapa del embarazo, donde la mamá toma gran parte de sus decisiones respecto de lo que quiere para su bebe, entre ellas amamantar o no, los profesionales que acompañan este proceso, deben informar y promover la lactancia como una continuación de la gestación.
  • Igualmente los profesionales que asisten el parto, favoreciendo prácticas que no intervengan o desfavorezcan el inicio de la lactancia
  • Durante el post parto, donde los desafíos que se presentan ponen en juego la decisión e incluso el deseo de que la lactancia se establezca, el equipo de salud, idealmente trabajando en conjunto hace la diferencia.
  • Y, por supuesto, los profesionales de salud, todos  en general, pero particularmente aquellos que trabajamos en pequeña infancia debemos hacer nuestro aporte: todas las mamás, sin importar cómo alimenten a sus niños tienen derecho a ser sostenidas e informadas

Pero en realidad la responsabilidad se extiende a todos los que conformamos la sociedad. Cada quien puede hacer algo:

Vos, que tenés un comercio, podés ofrecer a una mamá que pueda sentarse para lactar, incluso si no consume nada. 

Vos, que sos director de una escuela o profesor de universidad, podés facilitar los tiempos y dar flexibilidad para una mamá que quiere seguir amamantando.

Vos, que tenés una empresa, podés pensar dentro de tus protocolos cómo hacer para que, en la vuelta al trabajo, una madre no se vea obligada a elegir entre continuar una lactancia o no, o mismo extender su licencia, en detrimento de su empleo y de tus intereses. 

Vos, que trabajás por los intereses del pueblo (y me refiero a los políticos) podés hacer realidad que las leyes sean pensadas y redactadas para privilegiar la lactancia. Eso implica luchar por una licencia que permita a la madre establecer su lactancia y al niño beneficiarse de la leche materna en su primer ano de vida.

Vos, que sos abuela o abuelo o que ya no estás trabajando, podés acompañar a las mamás a sostener un ritmo donde las tareas sean compartidas y las responsabilidades también. Porque sostener la lactancia es también llevar a los hijos mayores a dar un paseo, preparar una cena o un almuerzo, ocuparse de los mandados o simplemente hacerse presente con una conversación, un abrazo, una palabra de aliento o una sonrisa. 

Por último, y siendo el pilar mas importante, vos que venís de ser padre, acompañás sosteniendo moral y físicamente a tu pareja. Porque amamantar es un trabajo en equipo, igual que la crianza. Porque los estudios demuestran que el apoyo de la pareja es el elemento determinante en el deseo y voluntad de la madre para continuar con la lactancia, o no. Y porque también está demostrado que la implicación del padre en este proceso de crianza mejora el vinculo padre-hijo y ayuda al mejor desarrollo del niño.

"Responsabilidad" viene de la mano de "madurez". Y esta nos permite elegir lo mejor para nosotros mismos y para los demás. Una sociedad madura y responsable, toma decisiones que permiten avanzar. Elijamos prácticas desde donde nos encontremos,  que nos lleven a consolidar la lactancia materna en su inicio y duración. 

Y así no necesitaremos más del esfuerzo por promover lo que en realidad es un proceso natural y normal del crecimiento humano. La continuación de la gestación es la lactancia.  Por los conocidos e infinitos beneficios de la leche materna y de la lactancia, y el riesgo que implica utilizar sustitutos para la alimentación del niño, podemos estar seguros que compartir esta responsabilidad con cada madre, es beneficiarse todos. En definitiva, amamantar es un asunto de la sociedad en su conjunto.

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