Día del Bibliotecario: la importancia del gestor de la información en la sociedad argentina
Este 13 de septiembre se conmemora en la Argentina el Día del Bibliotecario, en homenaje a la creación en 1810 de la entonces Biblioteca Pública de Buenos Aires, actual Biblioteca Nacional, por decisión de la Primera Junta de Gobierno y a instancias de Mariano Moreno, quien fue su primer "protector". Ello permitió que Saturnino Segurola y Fray Cayetano Rodríguez se convirtieran en los primeros bibliotecarios oficiales del nuevo periodo de la joven nación, marcando el camino para decenas de generaciones de trabajadores bibliotecarios encargados de salvaguardar, difundir y facilitar el acceso a la información y el conocimiento en todo el país.
Te puede interesar
Cobrarán los operativos a quienes realicen falsas amenazas en las escuelas
Aunque tradicionalmente han sido identificados como 'guardianes de los libros', al encontrarse indisolublemente unidos al origen del libro como producto cultural que preserva el registro gráfico del conocimiento y como medio de comunicación a largo plazo, hoy los bibliotecarios están comprometidos absolutamente a la gestión integral de la información al servicio de los ciudadanos. Sirviéndose del saber profesional, la experiencia laboral, las destrezas en el uso de herramientas tecnológicas y las cualidades personales, estos gestores colaboran activamente en la formación intelectual de los jóvenes, el desarrollo científico y la construcción de una sociedad educada, igualitaria e inclusiva.
Ya sean públicas, populares, escolares, universitarias o especializadas (entre otras categorías), las bibliotecas se transforman en potentes centros culturales, y junto a sus trabajadores son una parte activa de las comunidades que requieren cada vez mayor acceso a la información, en un contexto que nos conduce hacia una sociedad global del conocimiento que pondera el saber como valor primordial para el desarrollo sostenible, tal como plantean los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) incluidos en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.
Al igual que en otros aspectos, la pandemia de coronavirus transformó radicalmente el trabajo de los bibliotecarios en todo el país, acelerando los procesos de tecnologización en las bibliotecas que venían bastante rezagados por la falta de inversión y cierto desinterés de los estamentos gubernamentales, que tienden a considerar a las bibliotecas como meras instituciones carentes de provecho social y reservorios de empleo no calificado, una mentalidad más ligada a los intereses político-partidarios que ha privado a las bibliotecas y a sus bibliotecario de verdaderas políticas públicas para su fortalecimiento. De todas formas, esta nueva realidad viene acompañada además por una reconfiguración de las tareas profesionales, que requieren de la virtualidad para continuar con las prestaciones de los servicios a la comunidad, acompañada por un mayor esfuerzo y dedicación de los trabajadores.
En un año extremadamente delicado y complejo, con un futuro que arroja más incertidumbre que certezas, los bibliotecarios de Mendoza y de todo el país ponen todas sus energías, profesionalismo y vocación en continuar brindando servicios de calidad a la sociedad, mientras avanzan en la búsqueda de una sinergia bibliotecaria, interactuando entre ellos para lograr espacios de comunicación, colaboración y empatía profesional, un camino que los conducirá indefectiblemente a mancomunar sus voces en un mundo que cada vez más los necesita.

