Shirley Hinojosa: “Pongo mucha esperanza en que las grandes bodegas hagan un mea culpa y vean que los productores no podemos vivir”

Shirley Hinojosa: “Pongo mucha esperanza en que las grandes bodegas hagan un mea culpa y vean que los productores no podemos vivir”

La empresaria pasó por Mendoza Prende y hablamos sobre el estado actual del sector agropecuario, los avances en desarrollos sustentables y la necesidad de un mayor compromiso del Gobierno y de las grandes bodegas para que el productor pueda sostenerse en este contexto.

Paola Arcana

Paola Arcana

Shirley Hinojosa es propietaria de Finca La Azul y si bien representa a la tercera generación de productores agropecuarios en su familia, en su emprendimiento marcó su propia impronta diversificando sus negocios. No solo se abocó al cultivo de viñas, sino que además cultiva frutales y extendió su negocio a otros rubros como la elaboración de vinos a través de su propia bodega, el gastronómico con el reconocido restaurante y el turístico a través de la maravillosa Casa de Huéspedes.

En MendozAprende en una entrevista en vivo por el Instagram de MDZ Online analizamos el estado actual del sector agropecuario en Mendoza, en particular el dedicado a la viticultura. Destacó como fundamental el compromiso de las grandes bodegas para que el productor pueda sostenerse y del Gobierno que debe crear políticas que promuevan el crecimiento de las zonas rurales, para que el campo pueda visualizarse como una opción de desarrollo pleno y progreso para los trabajadores y las familias.

Sobre los cambios que se vienen, asegura que es necesario impulsar modelos agropecuarios sustentables que hoy son excesivamente onerosos para el pequeño y mediano productor, por lo que el incentivo del Gobierno es fundamental, debe incluirlo en agenda pública y generar mecanismos que estimulen y hagan factible su incorporación en Mendoza.

El origen de Finca la Azul se remonta a una de las tantas crisis por las que atravesó nuestro país. Su padre dedicado al rubro agropecuario, decide en un contexto de crisis parcelar su propiedad en cinco porciones, una para cada uno de sus hijos, de manera tal que cada fracción contara con el espacio y las herramientas mínimas necesarias para que cada uno de ellos pudiera iniciar su propio emprendimiento. Para diferenciar las fracciones utilizó diferentes colores y a ella en un sorteo le tocó el color azul, de allí el nombre de su emprendimiento.

Nos contó que si bien su actividad se inicia a partir de una tradición familiar y desde lo que su padre les dejó, no lo vivió como un mandato sino que fue realmente una elección desde la pasión que esta actividad le despierta. Para ella Finca la Azul fue la posibilidad de desarrollarse como persona cuando ya había dado pasos previos al formar su familia y abocarse a la crianza de sus hijos.

En las claves de su éxito encontró una confluencia de factores, la experiencia de la tradición familiar sumado a que la mujer en su familia siempre tuvo un papel protagónico en su rol de hacedora. Además consideró fundamental el buen entorno que tuvo, en sus equipos de trabajo, en su familia, en su comunidad y fundamentalmente para ella un gran apoyo es el grupo CREA, que nuclea productores de la zona, a quienes considera sus amigos y un gran sostén. La diversificación de sus negocios, un gran diferencial con que imprimió su propia impronta, para ella ha sido una pieza clave no solo en el éxito de su negocio, sino de que en este contexto de crisis haya podido al menos sostenerse, lo cual es un logro importante, remarcó.

-¿Cuáles son los cambios que necesita, desde tu perspectiva, el sector agropecuario?

- Tengo una mirada muy asociada a la agroecología y desde ahí creo que hay una mayor conciencia ecológica y sustentable que todos debiéramos comenzar a incorporar, desde el comportamiento diario de cada uno, separando residuos domiciliarios, haciendo compost. La utilización de la energía solar es muy importante, en Casa de Huéspedes la temperatura del agua sanitaria es con sistema solar, aunque aún no me alcanza el dinero para hacer el sistema de calefacción.

En el campo hay miles de cambios para hacer, se habla hoy de la reincorporación del material de poda, del uso de feromona para la vid, confusión sexual en grafolita y demás herramientas para promover una actividad sustentable. Sin embargo, el control de la lobesia con feromona hoy es imposible para un productor mediano y pequeño, su costo es en dólares y es carísimo; distinto sería si el Gobierno alentara esto por ejemplo permitiendo que esa inversión la pyme pueda usarla para desgravar ganancias. Para incentivar el recurso humano hemos pedido al gobierno que no se caigan los planes sociales al tomar un trabajo temporario como es el de la agricultura, que incluso con lo que aporta el trabajador pueda destinarse un porcentaje a su propio plan, de lo contrario la gente la gente no quiere trabajar para no perder el plan.

-Necesitamos todavía mucho incentivo y políticas que se dediquen a promover la sustentabilidad en el sector agropecuario.

- Necesitamos que el Gobierno trabaje sobre buenas políticas. En esta zona cuando vino mi padre se incentivó con desgravación impositiva el afincamiento de matrimonios jóvenes, eso es un ejemplo de una buena política que genera el desarrollo de una zona. Buenas ideas es lo que tenemos que exigirle a nuestros gobernantes, políticas que incentiven los cambios.

-¿Está en la agenda del Gobierno promover la sustentabilidad en la producción agropecuaria?

- Está bastante verde todavía. Hay más una posición teatral que lo real para generar estos cambios. En energía sustentable, hay algunos créditos, pero todavía se podría hacer mucho mas. Los productores más que créditos que nos den una forma de crecer que nosotros nos vamos a imaginar cómo  y vamos a hacerlo.

En empresas grandes, en viticultura, ya se están empezando a ver los cambios y en fruticultura ya hay gente trabajando con una mirada de agroecología.

-¿Cómo ves las perspectivas de reactivación económica en el sector?

- En el sector turístico es realmente incierto, si bien ahora estamos trabajando, esta inversión para que sea rentable requiere al menos un 80% de ocupación y eso cuando va a volver no lo sé, es incierto para todo el mundo, por suerte Mendoza ha sido uno de los destinos más elegidos en el hot sale ¡ojalá que sea así y podamos vacacionar en nuestro país!.

En el caso de la viticultura se tiene que recuperar de a poco. Pongo mucha esperanza en que las grandes bodegas hagan un mea culpa y vean que los productores no podemos vivir,  que hace 4 años estamos con los mismos precios. Sé que muchas bodegas la están pasando mal aunque otras también se aprovechan de la coyuntura.

La salida depende de cómo le vaya a la bodega y cómo se comporten con los productores; yo estoy en una de las mejores zonas vitivinícolas con muy buena variedad y la rentabilidad es casi nula. El futuro depende mucho de los formadores de precio que son muy pocos en Mendoza, si ellos tienen la buena voluntad de que el productor al menos pueda subsistir, mejoraremos; sino pasará como en otros años, se arrancarán las viñas, que ya se están arrancando desgraciadamente.

-La salida requiere de una mayor conciencia social y compromiso como colectivo como cadena productiva

- Sin lugar a dudas, sino el poder dominante de la bodega sobre el productor ha sido muy duro. Los productores queremos producir, mi papá por ejemplo tenia 5 pisos en un espaldero las bodegas pidieron cambios, y los productores reaccionaron a ese pedido, bueno ahora son ustedes los que tiene que favorecer a que los productores podamos vivir de esto, sino nos obligan al cambio.

Y ese cambio no es fácil como en una commodities o un cultivo estacional, acá se trata de cultivos perennes entonces es mucho mas difícil. No podemos salir de esta pandemia sin hacer cambios. Hoy el campo no es un deseo para la gente joven para progresar. Si bien hoy hay una revalorización de vivir más en contracto no la naturaliza, no se proyecta al trabajo rural que no esta valorizado, ahí no veo la recuperación, no veo generaciones nuevas que quieran entrar.

-Hay falta de arraigo y condiciones para los jóvenes; no se queda a trabajar en la tierra porque han visto las decepciones de los padres, dice un seguidor ¿Qué opinas?

- Creo que tiene razón que muchos hijos han visto sufrir a sus padres; no es mi caso particular pero si es así en general. Yo a mis hijos los impulse a que vivan con libertad y estoy agradecida por eso; mi hijos no me deben nada, lo único que quiero es que sean felices y tengan una buena vida.

-Dijiste algo que quiero destacar porque nos abre a ser mas permeables y dejarnos transformar por la experiencia. Esto que es propio del cambio, el hecho de ver como errores del pasado lo que hoy se puede hacer de una manera más sofisticada gracias a los avances que vamos teniendo.

- No debemos dejarnos vencer por el error, nos equivocamos todos los días y lo más importante es reverse, permitirse decir que esto que creíamos bueno hoy está demostrado que no lo es.

Hace 5 años atrás, cuando los ingenieros de las bodegas venían a verte el viñedo, querían que fuera lo más parecido a un jardín, tenia que estar todo perfecto, limpio sin un yuyo. Hoy día muchas bodegas valoran si tenés maleza natural, porque con ellas también tenés mayor cantidad de insectos benéficos. Hoy se puede trabajar mucho orgánicamente la viticultura. El paradigma cambia y es ahí donde hay que adaptarse rapidito.

-¿Qué es para vos Finca La Azul?

- Un camino precioso de desarrollo para mi. Y no es que todo los días han sido lindos, hubieron años en que había que ajustarse el pantalón otros en que se podía hacer un viaje. Nada es prefecto, pero cuando uno ama lo que hace encuentra la forma de salir adelante. Se trata de soñar, capacitarte y trabajar duro.

Finca la Azul no es Shirley; es Éric , Juan Adrián, Florencia, Carlos, Lucho. Hay tantas personas que son las que han hecho grande la Azul. Tengo la suerte que muchas personas que pasaron por acá han crecido y eso es hermoso; te cuesta porque se van pero es parte de la historia y el devenir de lo que va sucediendo, es maravilloso que sea así. Me gusta que mi empresa derrame soy muy agradecida a la gente que me acompaña, a CREA, a mis hijos. La Azul es un montón de gente que ponen su granito de arena y eso es lo importante. Acá no somos números, una empresa es hombres y mujeres unidos para un fin común en un crecimiento continuo; sino una empresa no tiene razón de ser.

-¿Cómo definirías al éxito?

- Creo que el éxito tiene que ver con la sustentabilidad de una empresa en el tiempo. Si bien tiene que ser rentable, no lo veo solo ahí sino en el crecimiento. Empecé con 20 hectáreas y hoy está todo plantado, diversifiqué en bodega, hotel, restaurante. El crecimiento económico si no va a acompañado del crecimiento personal de cada uno de los que integran la empresa, es como guardar plata en un lugar y no generar nada. El éxito entonces es tener la posibilidad económica de seguir emprendiendo y creando cosas nuevas. A los sueños hay que tenerlos a raya.

 

 

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