Voces y opiniones de un reclamo contagioso

Voces y opiniones de un reclamo contagioso

Unas 3.000 personas se dieron cita esta tarde en el Kilómetro 0 de Mendoza para expresar su descontento sobre un amplio abanico de temas, que iban desde la cuarentena hasta la reforma judicial. Había gente de todas las edades -con y sin tapabocas- y muchísimas banderas argentinas. ¿Tarde histórica?

Facundo García

Facundo García

fgarcia@mdzol.com

Coincidiendo con el punto más alto hasta ahora en la cantidad de contagios de coronavirus, diversos referentes de la oposición llamaron a movilizarse hoy contra el Gobierno Nacional, mediante una convocatoria que en su núcleo tenía dos puntos en común: el rechazo al "kirchnerismo" y la crítica a las restricciones sanitarias implementadas por Alberto Fernández. En Mendoza, la protesta se tradujo en miles de ciudadanos que llegaron hasta el kilómetro 0 para expresar su descontento.

"¡Aguante Google!", arengaban algunos carteles que se vieron esta tarde por la calle San Martín. El mensaje era una irónica alusión a la demanda que la vicepresidenta Cristina Fernández entabló recientemente contra el gigante tecnológico, y en ese tono dicharachero se sintetizaba un ánimo compartido por muchos: la defensa del "libre mercado" contra lo que se percibe como un autoritarismo "a la Venezuela".

En la calle Arístides Villanueva, los bocinazos se escuchaban desde las 16. Una caravana de autos con banderas argentinas se desplazaba formando una fila que se extendía durante varias cuadras y tenía su epicentro en San Martín y Peatonal. Y, claro, había consignas para elegir.

Carlos, por ejemplo, se paseaba con un cartel que advertía: "Es fácil ser zurdo en un país libre, lo difícil es ser libre en un país comunista". El hombre explicó que había escrito eso porque "le daba pena cómo se usa el virus para generar negocios de la más alta corrupción que se han visto en la Historia"; y luego aseguró que el gobierno ha comprado "100 millones de bolsas para cadáveres" con el objetivo de sobrefacturar y enriquecerse. "En un sociedad donde hay oportunidades para todos, quien llega es porque obtuvo un premio por su esfuerzo", planteó a modo de utopía.

Golpeando las puertas del cielo

Algunas personas no llevaban tapabocas. Como Carolina y Evangelina Poletti, que estaban con sus hijos -también sin tapabocas- y señalaron que "no creían en los contagios" y que "el virus existe hace millones de años". 

—En todo caso, quien se tenga que enfermar se enfermará. No podemos seguir así. Nuestros hijos tienen que ir a la escuela, tomar sol y juntarse con sus amiguitos opinaron.

Alrededor, cientos de gargantas cantaban una y otra vez el Himno Nacional.  En la medida en que uno recorría la aglomeración, aparecían opiniones sobre asuntos que causan malestar en múltiples franjas sociales, especialmente entre los restos de la clase media. La reforma judicial, la "censura al periodismo", así como el rechazo a la vacuna, la corrupción y los planes sociales picaban en punta en la lista de quejas.

Había manifestantes de todas las edades. Como Raquel, de 91 años y en silla de ruedas, que consultada por este diario resumió su bronca en una palabra: "corrupción". "Vengo contra los corruptos y a favor de que la gente pueda trabajar", analizó.

Cerca, Marcos Castellanos (30), comerciante y estudiante de Arte, participaba de la primera marcha de su vida. Él sí cree en el virus: a principios de año estuvo en Nueva York, donde ya hay más de 32.000 fallecidos por Covid-19. Pero siente que "de esto se sale con más libertad y con empatía, dejando que cada uno se haga cargo de sus responsabilidades".

Contra Fernández

En cualquier marcha -sea cual sea su tendencia- el que busca puede encontrar expresiones excéntricas como las que pintan estas líneas. Igual, el hecho de que los testimonios se hayan cosechado en medio de una pandemia global, con las camas de terapia intensiva en niveles de ocupación ascendente, les da un barniz particular. Histórico, quizá.

Más allá de matices, lo evidente es que el evento fue un llamado contra el Gobierno Nacional. Cuando se les preguntaba a los manifestantes por qué infringían la normativa sanitaria que también defiende el Gobernador Rodolfo Suarez, la respuesta era que el mandatario "necesita el dinero de la Nación" y que por eso se ve forzado a obedecer las órdenes que llegan desde Casa Rosada. "No es que él quiera bancar la cuarentena, es que no le queda otra", se escuchaba repetir.

Había, también, algunos policías que dirigían el tránsito o miraban desde un costado, sin concretar detenciones ni imputaciones. Es inútil negarlo: desde el punto de vista político, la llegada de la noche dejará un balance positivo para cierto sector de la oposición.

Para el balance sanitario habrá que esperar unos días, cuando se sepa si juntar semejante cantidad de gente -mucha más que en cualquier fiesta clandestina- va a tener consecuencias en la salud de los mendocinos.

Fotos: Alfredo Ponce - Móvil: Hugo Pereyra

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