Periodismo en pandemia: ¿somos los promotores del susto?

Periodismo en pandemia: ¿somos los promotores del susto?

Subidos de prepo a la ola del coronavirus, hemos ido aprendiendo sobre la marcha a surfearla con más o menos oficio. En ese singular periplo, los periodistas tenemos una responsabilidad extra, pero también nos caben las generales de la ley y no siempre acertamos en esa tarea tan sensible.

Rubén Valle

Rubén Valle

 #Maridaje > Musicaliza esta columna Aaron Dolman con Stars in a Midnight Lake


Convengamos de movida que por principios a los periodistas no nos gusta -o nos incomoda- que nos marquen la cancha. Entonces cuando una colega del talento y la trayectoria de Leila Guerriero generaliza que en el contexto de esta perturbadora pandemia estamos actuando como "promotores del susto", y nos enrostra que “hoy más que nunca hay una desconexión del oficio con la realidad de la gente”, ¿hay que ofenderse y refutarla o aprovechar la volada para hacer una mea culpa y analizar si realmente no estamos siendo y haciendo eso que nos señala?

Tampoco pequemos de susceptibles. No todos son el brabucón de Trump con el dedito acusador retándonos y pidiéndonos explicaciones. Reconozcamos, en cambio, que hay una legítima demanda de que si estamos comunicando -y más en tiempos de Covid- debemos hacerlo bien. Y no siempre lo hacemos. 

Y no es que la autora de Frutos extraños se desmarque de la profesión. Ella es consciente de que “este es un momento complicado para las disidencias, pero también muy interesante. Escribir y pensar desde la incomodidad, del no saber dónde ponerse, es una posición de lectura de la realidad que a mí me resulta sumamente interesante".

Ese no encajar tan fácilmente, acertar y otras tantas chingarle al blanco, es producto de algo tan simple como obvio: no estábamos preparados para comunicar el imparable avance de un virus, mucho menos para mensurar el impacto de una pandemia. Ese "minuto a minuto" al que apelan desde los infectólogos hasta el Presidente para no apurar un dato o una información obedece a que el coronavirus es un mutante impredecible que nos obliga a todos a desacelerar para no meter la pata. Cuando se saltea ese abc del chequeo, del testeo informativo más elemental, cuando nos olvidamos que detrás de cada número hay una vida, ahí es cuando se produce esa desconexión con la realidad de la gente que alerta Guerriero.  

Una y otra vez caemos en el discurso deshumanizado que replica el vocabulario de los especialistas, por lo tanto no se puede conectar con ese otro que está expectante por recibir información confiable. Pareciera que si no promovemos el miedo, encendemos la alarma. Y todo por un minuto de rating, un clic más, un oyente que se caza al vuelo.           

“En momentos como estos, si el periodismo no puede dar alguna herramienta para pensar, alguna cámara al sesgo y en diagonal, se replica la actitud funcional a los poderosos, que es la actitud del rebaño”, nos insta la sabia Leila. Aun desde la incomodidad que suponen estos tiempos confinados, cada día es una gran oportunidad, una revancha, para practicar la empatía. En esto, sólo en esto, no vale lavarse las manos.

#ElResaltador

En un momento peligroso

  • "Creo que aceptamos fácilmente esta ilusión de que el mundo está mejorando cada vez más, de que hay una evolución moral en nuestras sociedades, pero me temo que es una ilusión. No han desaparecido todos los demonios. Los viejos demonios del odio, de la raza, están escondidos en algún lugar, y cuando se llega a una situación así (la muerte de George Floyd) vuelven a aparecer. Como dice René Girard, la violencia es parte de la sociedad… Mire estos campos de refugiados atacados ahora por la pandemia. La miseria, la falta de perspectiva, es parte de la violencia. Los que tenemos apartamentos no podemos entender las profundidades de la desesperación de estas personas...Estamos en un momento peligroso, y la pandemia hace que sea más peligroso. Los escritores y los poetas no tenemos nada que decir, son los políticos los que dictan el curso de los acontecimientos".

{ Adam Zagajewski, poeta polaco, entrevistado por Juan Cruz para El País

#Solapa

Pandemónium. Notas sobre el desastre, de Jorge Alemán (NED Ediciones, 80 páginas, $2.200) 

  • El espectro de la muerte que suscita la pandemia del coronavirus, ¿puede inaugurar un nuevo debate sobre la igualdad? El psicoanalista, escritor y poeta Jorge Alemán (Buenos Aires, 1951) explora algunas dimensiones del tiempo nuevo en que nos adentramos, en diálogo crítico con algunos de los pensadores más importantes del presente (como el italiano Giorgio Agamben). El Covid-19 muestra la eficacia de los aparatos ideológicos del neoliberalismo para que la desigualdad sea considerada como el estado natural de la sociedad. Si hay que pensar el mundo pospandémico, Pandemónium ofrece algunas valiosas herramientas para ese objetivo. 

#LaDataFlora 

 

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