Gente en los bancos, un caldo de cultivo de quejas e irresponsabilidad
Este viernes los bancos del país abrieron sus puertas por primera vez desde la cuarentena total debido a la pandemia de Covid-19 y, lamentablemente, el panorama en las puertas de la mayoría de las entidades poco tenía que ver con el aislamiento social impuesto y la distancia entre personas recomendada, además de los reclamos y quejas contra las autoridades.
Las entidades volvieron a abrir sus puertas hoy exclusivamente para que los jubilados, pensionados y beneficiarios de asignaciones que no cuentan con tarjeta de débito pudieran hacerse de dinero en efectivo y por eso las filas fueron armándose, en muchos casos, de gente mayor de edad que fue a guardar su lugar en plena madrugada.
La presencia de muchas personas en las calles que rodean los bancos y la cuarentena obligatoria vigente, sumado al poco cuidado en respetar una distancia acorde entre persona y persona hicieron que se produzcan entredichos con el personal policial que, en algunos casos, los confinaba a regresar a sus domicilios y en otro simplemente les pedía que se mantuvieran alejado uno de otro.
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Dora, una mujer de 70 años que no tiene tarjeta de débito y fue a hacer la fila a las 4 de la mañana al Banco Nación de Villa Nueva brindó su testimonio a MDZ y reflejó lo que vivió junto a otros jubilados.
"Estuvimos varias horas acostadas en el pasto de la iglesia (Sagrada Familia) porque a mi se me venció la tarjeta y no entiendo nada, ni el celular. Vengo a cobrar mi jubilación y la policía nos corrió, nos quiso llevar en el móvil como si fuéramos delincuentes. Me están cobrando la tarjeta y no tengo un peso, además tengo un crédito de Anses", contó con angustia la jubilada.
Pero la congestión en las puertas de los bancos también se debió a que muchas personas que cobran algunas de las prestaciones nunca hicieron el trámite correspondiente para recibir la tarjeta de débito y, de esa manera, poder cobrar a través de los cajeros automáticos o pagar en los comercios sin necesidad de efectivo.
Uno de estos casos quedó reflejado en el Banco Supervielle Centro Banex de calle Las Heras, donde la fila para la atención por ventanilla llegaba hasta calle Mitre, luego doblaba hacia el este por Necochea y luego otra vez al norte por Patricias Mendocinas. Una locura.
Allí Jorge contó, con resignación, que nunca hizo el trámite para manejarse con la tarjeta de débito y ahora debe padecer las colas y el amontonamiento junto a miles de jubilados, pensionados y beneficiarios de planes sociales.
"Primero la gente se había organizado sola, después llegaron los preventores y la policía. Hay cierto orden dentro del desorden. Yo nunca tramité la tarjeta ni para cobrar con la huella, siempre he venido acá, pero ahora se me ha complicado todo", confesó el jubilado que podría haber sido parte de filas algo menores si cobrara con alguna de las otras modalidades.



