Patovica violador: un caso de mujeres que se defendieron

Patovica violador: un caso de mujeres que se defendieron

Eric Calderón (25) era guardia de seguridad en el boliche El Santo. El 23 de diciembre de 2018 llevó a una chica a una zona apartada y la violó. La víctima se animó a denunciarlo y este miércoles la justicia dictó sentencia.

Facundo García

Facundo García

Aquella noche, Malena -por entonces tenía 18 años- conoció a un chico en El Santo. Mientras estaban charlando, a ambos les pareció raro que uno de los patovicas se les acercara y les ofreciera "un lugar privado" donde intimar. Los dos se rieron y respondieron con evasivas, aunque luego no les hizo ninguna gracia que, al despedirse, el guardia le tocara un pecho a la piba. Aquella fue la primera agresión de Eric Calderón (25), quien después -cuando la muchacha quedó sola- se las ingenió para llevarla a una zona aislada donde la violó. Por estos hechos, el abusador fue condenado este miércoles a 8 años de cárcel

La crónica de aquel 23 de diciembre de 2018 comienza lejos del final tremendo que tuvo la jornada. Malena salió con sus amigas. Se estaban divirtiendo y se contactó con un chico. Ocurrió aquel primer incidente y los dos jóvenes salieron a la calle, en tanto que Calderón, el patovica del manoseo, quedó dentro de la discoteca. El chico que estaba con Malena la saludó y se subió a una traffic que lo condujo a su casa y ella en un momento se dobló un pie y se lastimó la rodilla

Tras ser atendida por enfermeros, intentó retornar a la disco. No la dejaron porque "era muy tarde". Sus amigas todavía estaban adentro. Y ahí es cuando vuelve a aparecer Eric Calderón, que le ofreció a Malena ingresar por una puerta lateral. Ante la posibilidad de quedarse afuera, lejos de sus amigas, ella aceptó. "Vení por acá, que es por donde entramos nosotros", justificó el patovica.

"Este es el ingreso alternativo", mintió Calderón, y dio unos golpecitos en la puerta. Pero la chica notó un detalle: el picaporte tenía un candado del lado de afuera. 

Caminaron al costado de la discoteca, unos 280 metros, hacia una zona desolada y llena de árboles. Ella empezó a dudar. Al rato llegaron a una puerta metálica. "Este es el ingreso alternativo", mintió Calderón, y golpeó: toc-toc. Pero la chica notó un detalle: la puerta tenía un candado del lado de afuera. Era imposible que alguien les abriera

Malena ya sospechaba algo extraño, y fue ahí que Calderón la redujo y la violó.

Aparecen las Vikingas

Male no podía hablar. Cuando volvió con sus amigas, trató de relatarles su penuria pero le costaba horrores. Ellas insistían: "tenés que ir a la Policía". Al otro día, una prima -más grande- le explicó que ella no tenía responsabilidad por lo que había pasado. Ni la vestimenta, ni caminar por ninguna parte, ni haber intercambiado una palabra con el hombre implicaban ese sometimiento. Y la víctima se animó a denunciar.

El criminal estuvo prófugo durante largo tiempo. Debieron realizarse escuchas telefónicas para atraparlo. Se cree que no es la primera vez que Calderón llevaba acabo este tipo de acciones. De hecho, un grupo feminista de Maipú, "Las Vikingas", se contactó con Malena y le pasó fotos de abusadores que ellas han ido integrando en una base de datos. Según cuentan, la joven descubrió que una de las imágenes mostraba el rostro de su agresor.

Uno de los posteos de "Las Vikingas".

El juicio

La versión de Calderón fue que Malena lo sedujo y que cuando él le comentó que era casado ella decidió vengarse. Esa versión, de todos modos, no logró contrarrestar lo que mostraban las cámaras, la palabra de algunas testigos y los rastros de ADN que dejó en la mujer.

Por eso a pesar de la suspensión de actividades en el Poder Judicial por el coronavirus, el juez Luis Correa Llano sentenció esta mañana a Calderón a 8 años de prisión por por abuso sexual simple y abuso sexual con acceso carnal. La abogada querellante, Gemina Venier; y la fiscal de la causa, Laura Rousselle, habían pedido 10. Sin embargo quedaron conformes.

"Estamos ante una situación de gran asimetría. Él era mayor, conocía el lugar, y además su declaración fue casi infantil, por no mencionar que no se sostenía en ninguna prueba", contó Rousselle en diálogo con MDZ.

La fiscal -que es jefa de la Unidad de Delitos no Especializados y colabora con la Fiscalía de Delitos Sexuales- agregó que se trata de un caso testigo, puesto que "en este tipo de crímenes existe una 'cifra negra': muchas mujeres no se animan a denunciar o se sienten culpables por lo que pasó. Y eso no puede seguir pasando".

*Por respeto a la víctima, su nombre ha sido alterado. Para denunciar casos de violencia de género marque 144.

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