Murió Eduard Limonov, símbolo de la contracultura

Murió Eduard Limonov, símbolo de la contracultura

Preso, artista, rockero y candidato a presidente de Rusia: todo eso y más fue Limonov, quien acaba de fallecer por causas que aún se desconocen. Saltó a la fama mundial gracias a un libro del francés Emmanuel Carrère, pero su rocambolesca existencia no se agota en aquellas páginas.

Facundo García

Facundo García

La vida de Eduard Limonov parece salida de un libro. Sin embargo su fama mundial llegó al revés: fue un libro basado en su vida y escrito por el francés Emmanuel Carrère el que lo catapultó a la celebridad global. Alternativamente rockero, taxi boy, mayordomo y candidato a la presidencia de Rusia, el señor de barba retro supo ganarse un lugar entre los "outsiders" del presente en base a una filosofía con pautas claras: casi todo le importaba un carajo.

Nació en la Unión Soviética y de joven participó en diversos grupos de poesía. En 1974 huyó a París y también vivió en Nueva York, donde a fuerza de sexo y carisma se abrió camino entre las figuras del jet set. En los noventa se alistó para ir a la guerra en la ex Yugoslavia, disparando él mismo las balas que le trajeron incontables críticas por parte de Occidente. De vuelta en Rusia, ya después del deshielo, fundó el partido La Otra Rusia, una combinación de leninismo y tradición skinhead que caló hondo en algunos sectores juveniles de la clase popular.

Limonov en sus años de mayordomo.

Enemigo declarado de Vladimir Putin, Limonov quería ser presidente de su país. Hacía gimnasia cotidianamente y tenía tiempo para escribir de vez en cuando. En total urdió más de 70 novelas y ensayos, entre ellos su obra más conocida en castellano, Soy yo, Édichka. Odiado y reivindicado por igual, su estela marca una excepción en tiempos de biografias apacibles. En ese sentido, cabe decir que Limonov arderá para siempre en el infierno de los punks.

 

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