Marta, la escritora que sostiene la memoria viva de los huarpes

Marta, la escritora que sostiene la memoria viva de los huarpes

‘Lagunas en la mente’ es una serie de cuentos escritos por Marta Wohlfart que reflejan experiencias de los huarpes desde una perspectiva sabia y contribuyen a sostener la memoria viva de esta cultura nativa mendocina.

Nicolás Munilla

Nicolás Munilla

Las tradiciones se transmiten de generación en generación no solo mediante grandes textos recopilatorios o historias grandilocuentes, sino también en la cotidianeidad de la charla, aquellas minucias que se transforman en claves de la supervivencia cultural como factor fundamental en la formación de quienes somos y lo que queremos para nuestro entorno.

En Mendoza, una de las mejores representaciones de ese entramado de aprendizaje es el pueblo huarpe, que gracias a la oralidad, la literatura y la investigación científica continúa revitalizándose luego de siglos de menosprecio e invisibilización

'Lagunas en la mente' (Ediciones Culturales Mendoza) es una serie de cuentos escritos por Marta Wohlfart que reflejan experiencias de los habitantes ‘laguneros’ desde una perspectiva sabia y contribuyen a sostener la memoria viva de esta cultura nativa mendocina.

Cada narración en sus personajes y acontecimientos, en sus nombres y sus caminos, conmueve en las evocaciones de una cultura ancestral que vio desarrollarse entre ríos y lagunas, en oasis naturales insertos en el desierto tan temido y respetado, donde la sabiduría supo encontrarse en los rituales, las leyendas y los símbolos que este pueblo forja hasta nuestros días.

La obra fue ganadora del Certamen Literario Vendimia 2019 en la categoría Cuento, donde el jurado conformado por Fernanda Rodríguez Briz, Ika Fonseca Ripoll y Eliana Abdala, señaló en sus argumentos que los cuentos de Wohlfart transportan hacia el mundo huarpe “no con descripciones ni paisajismos, sino con las vivencias evocadas con total naturalidad, a través del lenguaje propio, sencillo, poético, con palabras armadas y armonizadas, que agregan encanto al conjunto”.

Wohlfart tiene un árbol genealógico con diversos orígenes: luxemburgués, vasco y huarpe, siendo este último heredado de su abuelo paterno, un ‘lagunero’ de apellido Aballay. Sin embargo, la verdadera fuente de sus conocimientos sobre las tradiciones de sus ancestros era su abuela, que paradójicamente no pertenecía a la comunidad: “Narraba sobre su vida en lo cotidiano, durante las comidas o en la anchura de una prenda, siempre enseñando cosas. Incluso me decía ‘yo no te cuento nada, a mí se me cae de la boca’. Eso era porque si me llamaba la atención para sentarme, yo no la iba a escuchar, entonces hablaba todo el tiempo y mi curiosidad me llevaba detrás prestándole mucha atención”, explica en una charla con MDZ.

Esos aprendizajes teñidos de nostalgia fueron volcados por Marta en textos literarios durante muchos años, sobre gran cantidad de papeles manuscritos que fue atesorando pero nunca quiso publicar. Después de largo tiempo, y para despuntar su vicio de escribir,  recorrió varios talleres literarios dictados en los que conoció a la escritora Rosa Pereyra, quien la alentó a presentarse en un concurso. “Me insistió tanto que me entusiasmó; entonces me seleccionó algunos cuentos y los envié al Vendimia. Me sorprendió muchísimo el premio, no esperaba ni mención”, confiesa. 

Nunca le di un valor a mis escritos, pero no sé si era falta de interés o que no me entusiasmaba. Es más, me negaba a pasarlos a una máquina de escribir o una computadora. Sin embargo, ahora le estoy dando el valor que realmente tienen”, añade.

Convencida que “la autenticidad primitiva” es un valor importante en la literatura, Wohlfart reconoce en sus cuentos una “cultura del no olvido” impulsada por los esfuerzos de su familia en transmitirle la herencia huarpe: “Más que el rescate de la memoria, es la memoria viva. Sé de sufrimientos y de carencias, que escuché y ví, pero no me causan dolor; ese es el germen de todo lo que soy”.

Asimismo, Marta cree que un amplio espectro de la sociedad mendocina aún minimiza a los huarpes: “No somos nada conscientes de lo que representa la cultura huarpe, llegando al punto de decir que no existe. Lo que hicieron con ellos desde la conquista española ha sido terrorífico, empezando por el idioma”. De hecho, en 'Lagunas de la mente' su autora rescata algunas palabras de la lengua millcayac, gracias a un diccionario elaborado por Juan Pastor en el siglo XVII, como los vocablos ‘chaliye’ (‘flecha’), 'tocoya' ('piedra') y miquina (‘hogar’).

En definitiva, Wohlfart resalta el concepto de comunidad y respeto hacia el otro que los huarpes pregonan desde tiempos remotos y hoy reivindican con más fuerza: “No quieren la tierra y el agua solamente para ellos, sino para que todos puedan sacarle provecho y devolverle lo que les dan. Antes yo era muy peleadora verbal del asunto, pero ahora creo que se va a decantar solito. Por eso en mi libro puse como última palabra ‘volveremos’, y me siento parte de ese volver”.

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